Entrevista a Malena Galmarini. Por la igualdad laboral de las mujeres en la Argentina

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Malena Galmarini, es Licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad de Belgrado. Actualmente se desempeña como Secretaria de Políticas sanitarias y desarrollo humano del Tigre. Tiene a su cargo las áreas de educación, promoción social, salud y empleo. También es referente de políticas sociales y de género del Frente Renovador, espacio que conduce Sergio Massa.  

Desde el espacio político al que pertenece, el Frente Renovador, Malena Galmarini lucha porque en su país las mujeres tengan los mismos derechos que los hombres,-especialmente en el ámbito del trabajo-, ya que considera que “para que haya una verdadera equidad de género, deben existir las mismas oportunidades de independencia económica y realización personal”.

A fuerza de lucha, constancia y sacrificio, la mujer fue superando obstáculos, uno por uno, para ganarse ese lugar, el que siempre le correspondió, en un mundo que pareció haberse creado solo para el hombre, pero que la historia comprobó tenía espacio para ambos sexos por igual. Cada generación dio su batalla por incorporarse a una sociedad que cada vez más cede y acepta la equidad, liberando las barreras de la ignorancia, de la discriminación y de la injusticia.

Pero, ¿existe hoy una verdadera igualdad de género en el mercado laboral? Tanto en Europa como en el resto del mundo, las estadísticas indican que la mujer todavía no tiene las mismas posibilidades que el hombre al momento de conseguir trabajo, que cobra sueldos menores y que le cuesta mucho más alcanzar puestos de mando. En la Argentina y desde la política, Malena Galmarini lucha todos los días para conseguir un sueño que se advierte más realizable con el paso del tiempo: la igualdad laboral.

¿Qué oportunidades laborales tienen las mujeres en la Argentina?

Schermata 2016-05-19 alle 23.42.11“El trabajo es uno de los ámbitos donde la brecha de género es más amplia: cuesta más conseguir empleo, los salarios suelen ser menores que los de los hombres y el porcentaje de participación femenina en puestos directivos es muy bajo. Dos de cada diez trabajadoras son empleadas domésticas y, en la mayoría de los casos, con sueldos precarios, pocas horas semanales y sin resguardo de la ley. Esto produce inestabilidad, sobre todo para mujeres que son jefas de hogar, que no alcanzan cobertura social ni cumplen con las necesidades básicas. El trabajo es dignidad, no solo para los hombres. Para que haya una verdadera equidad de género, deben existir las mismas oportunidades de independencia económica y realización personal”.

¿Qué hace el Estado para solucionar esa problemática?

“Hace muchos años que el Estado está ausente con respecto a la equidad de derechos para las mujeres. Por eso, en el espacio político al que pertenezco buscamos promover acciones efectivas que estimulen la participación laboral de las mujeres, la formalización del empleo y la ocupación de puestos de poder y decisión. Como así también impulsar y hacer cumplir leyes que eliminen la discriminación de hecho y las asimetrías de género en el acceso y permanencia en el mercado laboral. En Tigre, por ejemplo, implementamos el programa de “Mujeres Emprendedoras”, para hacerle frente a la violencia de género. La iniciativa crea una alternativa laboral inmediata para que las mujeres logren su independencia económica, generalmente lo condición necesaria para liberarse de sus agresores. Así las mujeres recuperan su confianza y pueden rehacer sus vidas”.

Pero hay un sector en Argentina que se refiere a los últimos 12 años como la “Década ganada”, en términos de derechos sociales adquiridos, ¿Crees que fue así para las mujeres?

“En absoluto. Las mujeres perdimos parte de lo que tanto nos costó ganar. La participación laboral bajó más de un 9%, según datos del World Economic Forum y, en promedio, y el salario mensual sigue siendo 25% menor que el de los hombres. Sucede que los derechos pasaron a convertirse en una herramienta de uso político, cuando en realidad son una causa social. La paridad es un derecho consagrado por la mayoría de las legislaciones occidentales, sin embargo, en la Argentina todavía no se reconoce por completo en los ámbitos laboral, político o familiar”.

¿Y en la política argentina, hay espacio para las mujeres?

“Lamentablemente, todavía estamos relegadas. En el año 1994, se incorporó a nuestra Constitución Nacional, la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, en la que se establece la igualdad real de oportunidades entre varones y mujeres para el acceso a cargos electivos y partidarios. Sin embargo, en la Argentina esa disposición todavía se cumple en forma dispar. Desde nuestro espacio, uno de los principales reclamos es precisamente por la paridad de género en la función pública, en todos sus poderes, ejecutivo, legislativo y judicial, y también en el ámbito privado. Creemos que el Estado debe dar el ejemplo. La paridad política nos va a permitir avanzar en la paridad en la vida”.

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