Co-presidente EUROLAT, senador Daniel Caggiani Gómez

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Señoras y señores autoridades presentes, queridas y queridos colegas, para mí es un honor dar apertura a esta sesión solemne de la Asamblea europarlamentaria en la querida Ciudad de México que nos recibe con su historia, su fuerza y su vocación profundamente democrática.

Quiero agradecer especialmente a la presidenta del Senado, a Laura Itsel Castillo por su hospitalidad, al secretario de Relaciones Exteriores, al maestro Roberto Velasco Álvarez por su presencia, al vicepresidente del Parlamento Europeo, Javi López, que nos acompaña asiduamente en la representación de la presidenta Roberta Matzola, y a mi  colega Gabriel Mato, copresidente del componente europeo y a la senadora y gran trabajadora Beatriz Robles, que ha hecho posible toda esta actividad. Ella además es covicepresidenta de nuestra asamblea y a todos y a todos gracias por estar.

Cuando decidimos estar y realizar esta actividad en México, quiero decir que no nos equivocamos. Ustedes han sido grandes anfitriones. Felicitaciones.

Hoy no es una sesión más. Hoy celebramos 20 años de la creación de EuroLat. Funcionamos aquí luego de la firma del acuerdo de modernización entre la Unión Europea y México. Comenzó a funcionar, como bien decía el copresidente Mato, el acuerdo interino de comercio entre la Unión Europea y el Mercosur. Y sin duda, en momentos complicados, esta asamblea y estas regiones están dando respuestas importantes. 

Hoy celebramos 20 años de la creación de esta asamblea. Son 20 años de una decisión política que sin duda marcó un antes y un después entre la relación de América Latina, el Caribe y la Unión Europea. Como recuerda nuestro comunicado conmemorativo, en el 2006 el mundo vivió una etapa marcada por la expansión del comercio internacional, el fortalecimiento del multilateralismo y el inicio de una revolución digital que apenas comenzaba a transformar nuestras sociedades. Desde entonces hemos atravesado crisis económicas, crisis sanitarias, cambios tecnológicos y cambios geopolíticos que han cambiado profundamente el escenario internacional. Y sin embargo, en medio de todas estas transformaciones, Eurolat ha demostrado ser un espacio indispensable para sostener el diálogo político birregional.

Nuestra Asamblea nació en el 2006 como resultado de la decisión adoptada en la Cumbre de la Unión Europea y Latinoamérica en Viena, donde los países jefes de Estado y gobierno acordaron dotar a la Asociación Estratégica Birregional de una dimensión parlamentaria permanente.

Esa decisión no fue un gesto simbólico, fue la afirmación que la de la relación que nuestras regiones debían tener una voz política propia, una voz plural, democrática y representativa. Desde entonces, esta asamblea se ha consolidado como un foro estable de encuentro, de debate y formulación de propuestas, celebrando sesiones plenarias en ciudades en ambos continentes y abordando los desafíos más relevantes de nuestra región y la agenda común. En estos 20 años, nuestras resoluciones han tratado temas que hoy son centrales para el mundo y el futuro de nuestras sociedades. La resilencia y la sostenibilidad de los sistemas alimentarios, la respuesta multilateral frente a la pandemia del COVID-19, la lucha contra los discursos de odio y la defensa de los derechos humanos, la transformación digital, el impacto de las plataformas tecnológicas, el acceso al agua y la sostenibilidad ambiental, la cooperación en justicia, cultura y la cohesión social. Hemos acompañado también las cumbres, CELAC-Unión Europea, hemos impulsado debates estratégicos y hemos defendido siempre los valores que compartimos. La democracia, el estado de derecho, la igualdad, la paz y la soberanía de nuestros pueblos.

Hoy, al cumplir 20 años, Eurolat, no solo mira hacia atrás, mira hacia delante y lo hace con claridad. Nuestro comunicado también lo expresa con firmeza. En su viésimo aniversario queremos reafirmar nuestro compromiso con un multilateralismo, por un estado de derecho, por una democracia y por el respeto a la soberanía y el desarrollo sostenible y el fortalecimiento de la cooperación eurolatinoamericana.

En un mundo marcado por la incertidumbre, las tensiones geopolíticas crecientes y por la creación de los espacios multilaterales. Esta reafirmación no es un formalismo, es una necesidad política.

Europa y América Latina comparten una convicción profunda. La paz no se construye desde la imposición, sino desde el diálogo. La democracia no se sostiene desde la exclusión, sino desde la participación. La soberanía no se defiende desde el aislamiento, sino desde la cooperación. Por eso, en este aniversario, queremos también expresar nuestro apoyo a que la próxima persona en ocupar la Secretaría General de las Naciones Unidas sea de América Latina y el Caribe. No se trata solamente de saldar una deuda histórica, se trata de fortalecer el sistema de gobernanza global con la mirada, la experiencia y la sensibilidad de una región que ha defendido siempre la solución pacífica de las controversias y el respeto al derecho internacional.

Queridas y queridos colegas, Eurolat nació para ser un puente, un puente político, un puente democrático, un puente entre dos regiones que comparten valores, desafíos y aspiraciones. Hoy, 20 años después, ese puente es más necesario que nunca. Somos el 14% de la población mundial, representamos más del 20% del producto bruto interno del mundo y representamos también un tercio de los países que integran las Naciones Unidas. Vivimos en un mundo donde la polarización y la desinformación y los discursos de odio amenazan la convivencia democrática, donde las guerras, las visibles y las invisibles reconfiguran el orden internacional, donde la transición ecológica, la revolución tecnológica y las desigualdades globales exigen respuestas coordinadas. Frente a estos desafíos, Eurolat debe seguir siendo un espacio de encuentro y escucha de construcción colectiva.

México, con su tradición diplomática y su compromiso con la integración regional es un lugar ideal para celebrar este aniversario. Aquí es donde conviven tantas historias y tantas identidades. Reafirmamos que la diversidad no es un obstáculo, es nuestra mayor fortaleza. Y reafirmamos también que la cooperación biregional no es un ejercicio protocolar, es la herramienta estratégica para construir un futuro más justo, más sostenible y más democrático.

Provenimos cada uno de nosotros de países y regiones que sabemos que cuanto más adverso es la realidad, más empeño debemos poner en superarlos. Durante estos 3 días, más de 80 parlamentarios y parlamentarios miembros de Eurolat habremos dialogado sobre retos urgentes sobre la seguridad y los derechos humanos, desde el impacto de la inteligencia artificial y el tráfico de armas sobre nuestras  democracias, sobre los avances en materia de acuerdos comerciales integrales, hasta el femicidio, la violencia digital de género y las propuestas de las comunidades indígenas para fortalecer la alianza entre la América Latina y la Unión Europea. Representantes políticos de alta nivel junto con actores de la sociedad civil participarán en debates plenarios, reuniones de comisiones y foros temáticos destinados a fortalecer la asociación estratégica entre la Unión Europea y América Latina, así como avanzar en la cooperación entre los desafíos globales comunes. Socios regionales como el Banco Europeo de Inversión, representado por su presidenta Nadia Calviño, la Secretaría General Iberoamericana representada por su secretario general Andrés Alamant, el Banco Interamericano de Desarrollo, la Comisión Andina de Fomento, la Organización Interamericana del Trabajo, la Fundación Unión Europea Latinoamérica y el Caribe, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura también participarán en este encuentro de Eurolat.

A todos y todas quienes integran esta asamblea les agradezco su compromiso. A quienes nos acompañan desde las instituciones europeas y latinoamericanas les agradezco su presencia y su participación. Y a México, nuestro país anfitrión, les agradezco su hospitalidad y su convicción democrática. Que estos 20 años de Eurolat sean el punto de partida para una nueva etapa de cooperación más profunda, más ambiciosa, más cercana a las necesidades de nuestros pueblos. sigamos construyendo juntos la asociación estratégica basada en nuestro respeto mutuo, la responsabilidad compartida y la certeza de que nuestras regiones unidas pueden contribuir de manera decisiva a un orden internacional más humano, más justo y más necesario.

Muchas gracias y a seguir trabajando.