Hallazgos arqueológicos para revisar la historia de Latinoamérica

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Ichick Nuna, la diminuta momia, al parecer la más pequeña que ofrece la museografía arqueológica de Wayllash-Márka, en los Andes del NE de Perú, abre nuevos espacios para la investigación de los orígenes de América.

Hoy más que nunca los museos están en el centro de las problemáticas culturales, sociales y económicos de la sociedad contemporánea, advierte la Unesco.

Hace tres años, en La Habana, después de intenso debate sobre el desarrollo de la Cultura de América Latina y el Caribe a través de políticas y poéticas de la museología, todos los asistentes coincidieron que hoy más que nunca, los museos están en el centro de las problemáticas culturales, sociales y económicas de nuestra sociedad.

Documentos del 40º Simposio del Comité Internacional para la Museología (ICOFOM) y el 25º Encuentro Regional de ICOFOM LAM, indican que es la única organización que, desde 1946, representa a los museos y sus profesionales. Este Consejo agrupa a más de 37.000 miembros y se organiza en Comités Nacionales, que representan a 141 países y territorios.

Teniendo en cuenta esta filosofía de acción para impulsar la Educación, las poblaciones y comunidades del Perú, particularmente las que están al pie de la Cordillera Blanca, en los Andes del Noreste, vienen impulsado el Museo Municipal de Caraz, capital de la provincia de Huaylas, donde las investigaciones y hallazgos del Pre Incanato, pueden variar los horizontes de la investigación que solo se ha concentrado en Chavín de Huantar y el Valle de Conchucos, debido al esfuerzo de la población de Chacas y la fundación del ejemplar sacerdote italiano Hugo De Censi, guiado por la literatura y la obra que dejó Antonio Raimondi en su largo peregrinaje por los pueblos del Perú.

Este nuevo horizonte, nos explica el investigador del Callejón de Huaylas, Hernán E. Osorio Herrera, quien ha vivido muy de cerca los estragos de sismos y terremotos, donde el cambio climático ha reducido el turismo de aventura y ha intensificado la preocupación por las fuentes de agua. El acelerado deshielo de los nevados, empezando por El Huascarán, por ejemplo, con 6,766 msnm, han sepultado decenas de miles de seres humanos y todo signo de vida.

Osorio Herrera, poeta, escritor, periodista, con experiencia en economía y finanzas desde el Banco de la Nación (entonces caja de ahorro y consignaciones) fundó en los sesenta Radio Claridad, un modelo de comunicación que instituyó programas con la participación de los más destacados profesionales, comuneros y autoridades locales, estudiantes de los colegios “2 de Mayo” y “Santa Inés”, llegando a constituir un tácito movimiento cívico por el turismo y el desarrollo social.

En su reciente libro, nos ofrece “la historia de un ayer que se abrió en febrero de 1929. Es una especie de leyenda que siempre he querido contar pero temía desvelar abiertamente su añeja figura, porque para hacerlo, tenía que traer a mí sin permiso, los espacios que ocupé con mis primeros amigos de infancia: Niños y adultos indios que vivían en las tierras que entonces tenían mis padres”

Es una recopilación de toda la información que recibió “de boca de mis amigos indios que me la entregaron como los cuentos de sus abuelitos”. “Versiones que las guardé por recomendación especial de mis padres, QEPD”

Eduardo Osorio nos ofrece la historia del nacimiento de la Cultura Wáyllash escondida pero viva, en la mente de sus descendientes. El Wáyllash; guarda en su corazón todo lo aprendido y, adora sus guacas, edificios, “señales” y costumbres; con la venia del saludo y el camino que su Tiempo le otorgó.

Explica que aprendió de las poblaciones de las cordilleras sus costumbres, como el saludar el amanecer y anochecer de cada día y la belleza imponente de sus cumbres. Asimismo, a respetar sus grandiosas guacas y edificios, sus Tok’ápus, Kíllk´has, Kípus y Yupanas; y sus silentes Chullpas techadas con enormes lajas de piedra sobre soportes verticales de corpulento granito “construidas” con el apoyo de la Tita K’ág’tsa que “arreaba” las piedras para colocarlas en el lugar designado y; las Yupínq’úná -señales, huellas y marcas-, dejadas por el dios de su veneración considerada “sagradas”.

Osorio Herrera compartió su vida con aquellos que se inclinaban ante las peñas, sepulcros, cavernas etc. que las poseían. “Yo los imitaba. Para entonces su dios y creencias también eran míos y, porque aún el horizonte de mi entendimiento era pequeño…”

No sólo Pariachi y Mallqui tenían conocimiento de la Pareja Mítica que apareció en su comarca, también su generación y ascendientes, mucho más las madres india que las narraban en nuestras tertulias nocturnas después de cenar al contorno de la Túllpa existente en la cocina iluminada con la débil lumbre de una lámpara de querosene el infaltable Chíwchi. (Túllpa: Tres piedras pequeñas que forman un triángulo para prender fuego entre ellas y cocer alimentos sobre sí. Chíwchi: Utensilio portátil con depósito para combustible y mechero para dar luz).

“ICHIK NUNA, la diminuta momia, al parecer, es la más pequeña del mundo”. Sostiene el investigador Eduardo Osorio

¿Porqué del nombre Wáyllash-márka?. Wáyllash-márka es el nombre preincaico (resultado de una representación mental concebida por el hablante que lo construyó impactado por la belleza del territorio que fusionó sus ojos, mente y corazón), compuesto de dos palabras:

Wáylla; conjunto de prados, hermoso, grande y fértil, con pastizales y variada vegetación. Márka; región vasta, importante, con gobierno independiente que aglutina caseríos, aldeas, allk’as y, Yungas: Valles cálidos al pie de los Andes habitado por personas con privilegios.

Osorio Herrera, complementa el testimonio vivido con los campesinos con la fotografía como arte que perenniza un presente que se convierte en pasado. Revisa diversos aspectos del panorama de su terruño, y otros, como el rostro de esta nativa de Caraz, de 115 años de edad, simbolismo de una raza invencible como los Andes donde vive.

EL MUSEO DE HUAYLAS

El Concejo Municipal de Caraz recibió de Hernán Eduardo Osorio Herrera el Inventario de Donativos; Restos Arquelógicos Bienes Culturales al Museo Arqueológico de Caraz, según indica el documento firmado por el secretario municipal, Víctor Toscano Leiva.

“En la gestión Edil del Dr. Bernardino Villegas R., se concretó mi anhelo de otorgarle a Caraz un Museo Arqueológico que realce la Cultura Wáyllash -jamás tomada en cuenta- que nos pertenece. “Para tal efecto, doné mi colección particular consistente en 735 objetos arqueológicos más 18 fotos murales (paisajes de nuestra región) para integrarlos en el Museo”, precisa Osorio Herrera.

Posteriormente, en la gestión municipal del Dr. Fidel Broncano Vásquez, se donaron ocho objetos hallados en la tumba de ICHIK NUNA (hombre pequeño de 18 centímetros y medio) que había obsequiado a mis hijos, y ellos al Museo Municipal que llevaba mi nombre; honor que agradecemos.

SIMBOLO DE LA ARQUEOLOGÍA

ICHIK NUNA, la diminuta momia, al parecer, es la más pequeña del mundo; la de México mide 29 cts., existen gestiones para su reconocimiento para declararla Patrimonio Cultural de la Nación.

El Museo en sí, posee crónicas que reconocen como el mejor de la Región. Es muy visitado, incluso por arqueólogos que valoran las preciosas piezas que posee. Se valen de ellas para incrementar sus investigaciones. Incluyo fotos y otros, afines al Museo Arqueológico como un mural de 3.20 mts de largo con la fotografía de la ciudad de Caraz, procesada por Hernán Eduardo, un ciudadano dedicado a trabajar por su terruño con las nuevas generaciones y pobladores que inmigraron hacia tierra soñada por generaciones, pero son pocos los que retornan.

Primeras Conclusiones

Las Bibliotecas y Museos, forman un Binomio esencial, que siguiendo las investigaciones de la Unesco y principales universidades, se van convirtiendo o deben ser los motores del desarrollo local.

Las bibliotecas y museos no pueden seguir siendo depósitos cerrados, tienen que ser puertas abiertas, motores del cambio, centros cívicos. No estamos afirmando nada nuevo. Sigamos el sueño y las acciones de Hernán Eduardo Osorio Herrera, quien expresa su agradecimiento personal, a su familia y a la comunidad que contribuyó a plasmar el Museo de la Cultura Wáyllsah-Márka, al pie de los nevados del Huandoy y el Huascarán.

La Cultura Wáyllash-Márka, plantea la necesidad de ampliar las investigaciones sobre el origen y desarrollo del hombre en América Latina, sumando a los descubrimientos de Julio C. Tello, en Chavín de Huantar, también en la Región Ancash, Valle andino de Conchucos, donde la investigación de la Universidad de Boloña sigue presente siguiendo las lecciones escritas el sabio Antonio Raimondi.

 

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Jorge Zavaleta
Jorge Zavaleta Alegre, es Periodista, Licenciado en Ciencias Sociales y Filosofía. Co-fundador de Gestión, primer diario de economía y negocios del Perú. Oficial de prensa del BID, autor de cinco libros sobre America Latina y ahora, Corresponsal del Diario16 de Madrid, desde Washington.

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