El amor de las mil formas

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Levántate, compañera mía, hermosa mía, y ven por acá.

Porque, mira, ya ha pasado el invierno, y las lluvias ya han cesado y se han ido. Han aparecido las flores en la tierra ha llegado el tiempo de las canciones, Salomón

El amor ha sido y es uno de los sentimientos más perennes en la historia de la humanidad, ha trascendido en  el tiempo, el espacio y las más profundas dimensiones en el Universo. Cada partícula del firmamento tiene una tarea importante y única. El amor es una de ellas con características propias, inmutable, diferente,  como un diagrama de  formato personal, que refleja  nuestra realidad,  nuestra experiencia,  nuestra verdad.

Han sido muchos los hombres que han rendido homenaje al Amor, maestros de la pintura como Klimt, Rodin, Hayez, Leonardo, grandes escritores, músicos, filósofos;  reyes como David,  Salomón y muchos otros que teniendo un gran talento han sido inspirados  por una fuerza incontrolable que tiende a liberar nuestra imaginación, a través de palabras, gestos,  imágenes,  que suele contenerse por lo general  en una forma física, verbal y  visual, en otras palabras logra transfigurarse solo cuando se reconoce; solo así,  el  espíritu del amor puede fluir purificando nuestra alma y cumplir con su deseo.

Desde luego todo argumento dependerá de lo que creemos y seguramente todos  creemos en algo. Yo creo en los fonemas de mi vida que a través de señales  han ido construyendo un lenguaje personal,  un imaginario iconográfico. Todo esto me ha permitido comunicar a través de mis pinturas un discurso basado en una historia escrita por indicios y sonidos gráficos silenciosos que se manifestaban como símbolos convertidos  en representaciones de,  conejos blancos,  conejos azules portadores de fortuna, pajaritos azules y de colores que traen buenas  noticias,  plumitas blancas de angelitos invisibles, corazones rojos como memoria del amor, vestidos que suelen convertirse en armadura de sueños, cabellos negros e indefinidos que guardan sombras y secretos, peces rojos llenos de  prosperidad, tréboles de cuatro hojas que avisan el buen porvenir, ojos cerrados que se protegen en la fe, milagritos plateados que cuentan los dolores y las alegrías, demonios atrapados por el grande protector, flores que advierten la felicidad de María Anastasia de los Ángeles, personaje principal de todas mis pinturas.

Algunas veces el personaje viene destacado dentro del contexto familiar y maternal (madre e hija) como hechos universales de la persona, de la mujer en especial ya que mi trato siempre se ha enfocado en  la mirada, en la expresión, en el alma única de cada una de mis criaturas,  siempre con el afán de descubrir su esencia.

La  muestra de pinturas  titulada “EL AMOR” representa los amores de María Anastasia de los Ángeles,  con todos aquellos símbolos mencionados anteriormente; sin embargo cabe resaltar que el  cuadro principal donde María Anastasia de los Ángeles es tomada de la mano del Rey, simboliza la Fe, que parte de aquella frase de Salomón precedente e imperativa: Levántate, compañera mía, hermosa mía, y ven por acá, llena de expectativa hacia el futuro, como un circulo que delimita un antes y un después. Dentro del recuadro puede verse un  vestido armado de insignias conmemorativas representadas por pequeñas piezas de metal de diferentes formas, muy popular en nuestra cultura religiosa latinoamericana llamada “milagritos” que son los agradecimientos por la ayuda recibida en situaciones difíciles, la insignia principal en forma de corazón, simboliza el milagro del amor

El personaje,  llega acompañada de su Rey protector, rubio y amado como lo describe Salomón, en el libro Cantar de los cantares, ella se deja tomar de las manos, como una revelación de la verdadera dirección, dando lugar a un amor oblativo, influenciado por la instrucción, la enseñanza y guía hacia  valores y virtudes, especialmente un agradecimiento como memoria de aquel corazón dibujado en el centro de su pecho , dando fe a la frase –Han aparecido las flores en la tierra ha llegado el tiempo de las canciones  como el Himno al Amor de Edith Piaf, que solo pudo ser inspirado por este gran sentimiento ya que en una de sus líneas dice que solo Dios reúne aquellos que se aman, confirmando que existe y existirá siempre un vínculo irrompible a lo que amamos. Este significado de gratitud enfoca un nuevo tiempo, una nueva atención porque ha pasado el invierno y las lluvias han cesado. Yo  dejo a María Anastasia de los Ángeles nos encante  con el sonido de su forma.

Dejo con ustedes una historia contemporánea  transformada por la bondad de una fuente inagotable de un Dios llamado Amor.

Un día me abrazaste y

Dirigiste mis pasos por los caminos que a ti te agradan,

Me sentí prisionera de tu luz,

Tu  misericordia me tomo  y me enseño:

Que tu amor es incondicional

Que tu generosidad no tiene límites

Que soy afortunada porque estás conmigo

Que soy valiente porque me enseñaste a combatir mi mal

Negociaste cada momento de mi necesidad como camino hacia mi libertad

Jamás hubo demora en tu respuesta

Me causaste una dependencia crónica de tu amor

No me juzgaste jamás

Dejaste que mi libertad abrace tus ataduras eternas del bien

Tus detalles adornaron mi existencia

Labraste mi imagen asimétrica en simétrica

Permitiste que conociera tus señales

Me enseñaste amarme a mí misma y así pude amar a los demás

Tu amistad la guardo en mi corazón, que tu llama mágica no se extinga jamás propietario del Universo, me quedo con lo bueno y te lo ofrendo, ya no tengo miedo al fracaso,
gran
Amor de las mil formas.

MARCIA ZEGARRA

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