El retiro de Chile del Pacto Andino II

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CAPÍTULO 2

DE CÓMO EL ARANCEL EXTERNO MÍNIMO COMÚN DEL PACTO ANDINO, EL ARANCEL EXTERNO COMUN DEL PACTO ANDINO, Y LA PROGRAMACIÓN INDUSTRIAL DEL PACTO ANDINO FUERON CONSIDERADOS INCOMPATIBLES CON LA POLÍTICA ECONÓMICA IMPUESTA POR EL GOBIERNO MILITAR

El tema arancelario y cambiario fue para los economistas de la Escuela de Chicago, el alpha y el omega de la política económica del Gobierno Militar, y como el Pacto Andino seguía un camino que se estimaba diametralmente opuesto, con aranceles discriminatorios y muy elevados, estimaban difícil que Chile permaneciera en él, sin violar muchas de sus imperturbables normas.

En el pasado, en las décadas de los 40, 50, 60 y 70, cuando se hablaba de protección a la industria nacional en general, y ahora en el Pacto Andino en especial, se hacía referencia solo a los niveles arancelarios, sin mencionar el nivel cambiario.

Pero para la Escuela de Chicago, “el precio nacional del producto importado está determinado por la interacción del nivel del arancel y del tipo de cambio. Por ende, distintas combinaciones de ambas variables pueden dar el mismo resultado en cuanto a la protección nominal que se desee otorgar a un determinado producto. Y si bien la protección nominal puede ser la misma, (sea que se aplique un arancel, sea que se considere el tipo de cambio), las consecuencias para la economía varían y dependerán de cual sea la combinación elegida.”

El denominado Arancel Externo Mínimo Común del Pacto Andino se había aprobado en un comienzo, con niveles arancelarios de hasta 100%, y en algunos casos de hasta 120%, abarcando casi un 70% del universo arancelario. Tales niveles resultaron absolutamente incompatibles con la política cambiaria que implementaba el Gobierno Militar destinada a promover las exportaciones. Por ello, en las negociaciones que celebró Chile con el resto de los países miembros del Pacto Andino, si bien estos últimos estuvieron de acuerdo en bajar los niveles mínimos originales del AEMC a una estructura que iba hasta un máximo de 60%, tal porcentaje resultó aún muy elevado para la política cambiario-arancelaria chilena del momento.

El denominado Arancel Externo Común (AEC), era un instrumento que debía haber sido aprobado a más tardar a fines del año 1975. En noviembre de ese año, Chile propuso un AEC máximo de 35%, pero países como Perú propusieron del orden del 150%, lo que impidió todo consenso (Perú tenía niveles cambiarios muy bajos, que requerían de aranceles altos para no desproteger su industria. A la inversa, Chile propendía a un equilibrio entre el factor arancelario y el cambiario). Y si bien Chile podría haber vetado permanentemente un acuerdo sobre el AEC, (pues para su aprobación se requería unanimidad), a la postre esto habría sido insostenible políticamente.

Un tercer instrumento jurídico del Acuerdo de Cartagena, que limitaba seriamente las posibilidades de la política económica chilena, era el de los Programas Sectoriales de Desarrollo Industrial. Ocurre que un 27% de los productos del universo arancelario aproximadamente, habían sido reservados para ser programados mediante decisiones de la Comisión del Acuerdo de Cartagena, y mientras estuvieran en esa calidad, no gozaban de las ventajas del Programa de Liberación.

Al año 1975, solo dos programas se habían aprobado, el metalmecánico (1972) y el petroquímico (1975), y las autoridades chilenas consideraron que tales programas eran verdaderas planificaciones de la producción nacional de corte estatista, y como también se definían allí los Aranceles Externos Comunes para cada producto del programa, (en el programa metalmecánico por ejemplo tal AEC era del orden del 70%), creando una estructura arancelaria incoherente y discriminatoria, tan distante de la política económica del momento, el rechazo chileno era total.

Sigue……..

Fuente: Fueron tomados de Estudios realizados en la desaparecida Secretaría Ejecutiva para los Asuntos de la ALAC y Pacto Andino, el año 1977.

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Fernando Morales
Representante del CEFIAL en el Cono Sur, chileno, abogado, diplomático, profesor universitario, Licenciado en Derecho Europeo (Lovaina), Diploma del Instituto de Altos Estudios Internacionales (Ginebra) y del Svenska Institutet, Comendador de la Orden del Rey Leopoldo II de Bélgica, Caballero de la Orden Isabel La Católica de España, Caballero de la Orden de San Fortunato de Bélgica, Miembro Honorario de la Koninklijke en Soevereine Hoofdgilde van Sint Joris de Gantes, ex Presidente del Salón Arturo Prat del Club de la Unión de Chile.

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