Si en el Perú se ha incorporado, en la inestabilidad política, la vacancia presidencial, Italia nos presenta la voluntad de prolongar los gobiernos, hasta el momento el gobierno de Giorgia Meloni está superando la duración de todos lo anteriores gobiernos. Ella de esto se siente muy orgullosa y no le falta razón. Ella ha acumulado un conocimiento de las lógicas de poder en diferentes ámbitos como son la Cámara de Diputados, de Senadores, los grupos partidarios, logra mantener su coalición de gobierno en disciplinada. Trump su mejor carta desde el inicio del segundo mandato presidencial de este último, la izquierda italiana estaba a la expectativa. A pocos días del inicio del mandato Trump, Meloni obtuvo, gracias a su intercesión, la libertad de la periodista Salas que estaba prisionera en Irán, sin hacer mucho aspaviento, aunque recibió críticas por haber ido al aeropuerto a recibirla, en fin la izquierda no es siempre fácil de complacer.
Si esto fue el inicio, con Trump ha habido subidas y bajadas, de aranceles, de críticas, la peor prueba fue, precisamente el último ataque de Israel y Estados Unidos a Irán, aparentemente y bajo todas las luces, inmotivada, eso le ganó fuertes críticas de parte del presidente norteamericano, y críticas en casa por el cierre del estrecho de Ormuz, por el encarecimiento de todo, sobre todo de la gasolina. Ella ha administrado en silencio, ese subi y baja, ante una izquierda cada vez más desesperada, que pareciera que viviese ideando cotidianamente qué hacer para que caiga su gobierno.
Hace dos días se verificó un hecho inesperado de parte de un diputado, Silvestri, algunos sostienen que estos políticos, que son tantos, el poder ser protavoces de su grupo político y generar tensión con la presidenta del Consejo de Ministros, es un sueño dorado, salen prácticamente del anonimato para ganarse algunas luces de los reflectores.
Giorgia Meloni expuso ante la Cámara de Diputados la situación italiana antes del Consejo Europeo que tendrá lugar el 18-19 de junio. Entre los datos relevantes hizo notar que la guerra de Rusia contra Ucrania ha superado en duración a la Segunda Guerra Mundial, destacando que Rusia no ha podido declamar «Victoria», también gracias al apoyo europeo a Ucrania. Por otro lado, frente a las acciones “voluntarias” de Alemania, Francia e Inglaterra, a las cuales Italia ha sido poco constante en su participación en las reuniones, reiteró que era necesario que la Unión Europea inicie “una reflexión común y pragmática sobre las modalidades de su interacción con Moscú. Defender los límites del derecho no nos impide mantener abiertos los canales necesarios para alcanzar nuestros objetivos. La Unión Europea debe estar preparada para liderar este diálogo, aunque sería un error someterse a él. Pero para ello, una vez que hayamos establecido inequívocamente cuál es nuestro punto de vista como objetivo final de la negociación, necesitamos identificar quién puede representar los intereses europeos en la mesa de negociación, porque proceder tentativamente con formatos variables que no son adecuadamente representativos produce únicamente fragmentación, confusión y debilidad. Es decir, la verdadera cuestión, desde mi punto de vista, no es quién forma parte de este o aquel formato, sino más bien el hecho de que ningún formato tiene la legitimidad para hablar en nombre de toda Europa. Por esta razón, desde hace tiempo defiendo la necesidad de identificar una figura autorizada, investida de la confianza y el mandato de todos los Estados miembros para transmitir el punto de vista de Europa”.
Luego, Meloni señaló los puntos que serían revisados en el Consejo, como la compleja situación en Medio Oriente. Entre las intervenciones en representación de los grupos políticos, el representante del Movimiento 5 Estrellas, el diputado Francesco Silvestri, intervino responsabilizándola de las acciones de Israel en Líbano e Irán, y por la compra de armas precisamente a Israel. Concluyó señalando que después del referéndum se dijo que la postura del gobierno era enderezar la espalda y levantarse de la posición sumisa que había mantenido frente a Netanyahu y Trump. Sin embargo, Silvestri lanzó una frase punzante: “no enderezaron la espalda, simplemente se pusieron rodilleras para estar más cómodos. Concluyo diciendo que necesitamos, en cambio, un líder en una posición social completamente diferente, y espero que llegue en unos meses…”
Luego de dar respuesta a los comentarios generales, la presidenta Meloni se dirigió directamente al diputado Silvestri con un contragolpe retórico implacable: “Señor Silvestri, quisiera dirigirme, a través de usted, señor Presidente, a mi colega Boldrini, quien anteriormente, mientras mi colega Vigna hablaba, se indignó porque él se dirigió a mí diciendo: ‘Señor Presidente’. Sé que mi colega Boldrini está claramente muy comprometida con estos asuntos. Siempre he respetado su punto de vista, el cual no comparto. Sin embargo, me pregunto, señora Boldrini, a través de la presidencia, si este es realmente el punto de respeto a las mujeres, o si el punto de respeto a las mujeres es más bien escuchar a un colega que no me invita a usar rodilleras, sino que afirma que ya las usé. Colega Silvestri, lo que ustedes no pueden aceptar es que haya una persona que, sin usar jamás rodilleras, llegó a donde está sin ayuda, sin favoritismos ni atajos. Es eso lo que le molesta. Le molesta que la primera mujer presidenta del Consejo de Ministros de Italia viniera de la derecha porque ustedes no fueron capaces de proponerla.”
Ante una izquierda desesperada que hace conjuras para que ella deje de ser presidenta del Consejo, Meloni demuestra la fuerza indiscutible de conocerles en su esencia y reivindica las tantas incoherencias de la oposición. En esta oportunidad, el diputado Silvestri pasó a las primeras páginas de todos los periódicos dando interpretaciones varias a sus palabras, mientras algunos comentarios justificaban que debería renunciar. Sin duda, la imagen de Meloni y el tono de sus palabras han robustecido la figura femenina de ambos bandos. Aunque ella ha dejado claro que no busca ser un baluarte del feminismo en el poder, su ejemplo cotidiano y su firmeza están logrando hacer respetar el espacio de las mujeres mucho más que cualquier discurso. Esta lección de dignidad política bien puede ser útil aquí también, en realidades donde las mujeres, muchas veces, ya no reclaman por temor a una pachotada en su cotidianidad, ya de parte de un colectivero o de un cobrador de pasajes; un recorte continuo de derechos cotidianos que termina dejando al imperio de la mala educación a toda la sociedad.







