Es un periodo de integración en Italia, en un periodo de elecciones, nada es mejor para demostrar que la integración funciona sino poner candidatos de origen extranjero, mucho mejor, si son de origen africano. De este modo, la Alianza Verdes – Izquierda presentó como candidato a Aboubakar Soumahoro, oriundo de Costa de Marfil quien llegó a Italia cuando tenía 19 años. Ahora con 42 años, nacionalizado italiano, se presentó en las elecciones como sindicalista defensor de los trabajadores de la agricultura, defensor de los derechos de los inmigrantes.
Fue elegido el 25 de septiembre de este año, llegó a la Cámara de Diputados con unas botas sucias de fango, comunicando en un tweet “llevamos estas botas al Parlamento, las mismas que han pisado el fango de la miseria. Llevamos estas botas de la lucha en el Palacio para representar sufrimiento, deseos, esperanza. Para quien es explotado y quien tiene hambre. Con los pies firmes en la realidad.”
Poco duró su actividad parlamentaria, surgieron más denuncias sobre hechos que eran investigados desde hacía tiempo, denuncias que los investigadores habían puesto en conocimiento de los partidos políticos que lo candidateaban, quienes las ignoraron, ahora, tanto las investigaciones como las denuncias, generan un terremoto ante una situación inesperada y contradictoria, que desmiente la vocación de defensor de los inmigrantes de Aboubakar Soumahoro.
La Cooperativa Karibu, administrada por su suegra y su pareja, está implicada en deudas al Estado, con una cifra que llega a un millón y medio de euros, más un millón de deudas a bancos y abastecedores. Además de maltratos e injusticias dirigidas precisamente a los inmigrantes.
La cooperativa administrada por la suegra Marie Therese Mukamitsindo, su pareja Lilian Murekateke y el cuñado Michel Rukundo no pagaba a los inmigrantes, trabajaban sin contrato, éstos se lamentan, incluso, de no haber recibido los alimentos comprendidos en las obligaciones que la Cooperativa asumió con la Región Lazio, cuya capital es Roma, para atender a los migrantes. La Cooperativa ha sido beneficiaria de asignaciones económicas a “fondo perdido”, cuyo dinero no ha sido destinado para los fines previstos. Los responsables políticos de ambos partidos, la Alianza Verdes-Izquierda fueron advertidos además por una carta que les fuera enviada por el responsable de Caritas de la zona, donde Soumahoro desempeñaba su actividad sindical, el sacerdote Andrea Pupilla escribió que la actividad que Soumahoro realizaba “era solo virtual y dirigida a encender fuegos, no lo he denunciado ahora sino cuando era candidato, escribí al jefe del partido, Fratoiani, diciéndole que estaban realizando un autogol, pero no me respondió.”
Las pruebas existen, cuando los reflectores alumbraron el escándalo, de la sede de la Cooperativa salían bolsas negras destinadas al camión recolector de deshechos, un vecino llamó a la Policía haciendo notar el hecho, la Policía llegó, incautó las bolsas que contenían documentos que prueban la malversación de la Cooperativa.
Soumahoro sostiene no saber nada, «la Cooperativa tiene sede en Latina, yo vivía en Roma», sin embargo, los denunciantes sostienen que él tenía conocimiento de todo lo que sucedía.
Acaba de declarar en un programa televisivo “aquí estoy porque creo firmemente en los valores de la integridad y de la dignidad humana y por el respeto de la historia que me trae aquí, que es la historia de miles de personas. Estoy listo a la transparencia y diré toda la verdad, responderé punto por punto”. El día de ayer, jueves 24, concluyó con su “auto-suspensión del grupo Alianza Verdes – Izquierda italiana”.
Ante los signos exteriores de riqueza de Lilian Murekateke, Soumahoro no los considera tales, pues «responden a la moda». ¿Ese dinero sirvió para su campaña política? ¿es creíble que no sabía nada? Él asegura que es así, él no sabía nada. Vuelve la frase “no podía no saber”.
Es un mal momento para la izquierda en Italia, también para esta Alianza, uno de sus dirigentes, Bonelli declara “este problema me ha turbado enormemente…son acusaciones periodísticas no judiciales, él no está siendo investigado”.
Concluyendo, el prof. Pasquino, conocido politólogo italiano, considera “que no son adecuadas las modalidades de reclutar a los candidatos para el Parlamento, no ha habido control, no ha habido disponibilidad del candidato de informar sobre el tipo de actividad que él y su familia conducían, se ha buscado a alguien que fuera popular en la zona capaz de obtener votos eso es lo que ha traído estas consecuencias. No es el único caso hay muchos otros. Es un caso desagradable, tiene razón Bonelli en utilizar el adjetivo “turbado” porque esto es muy grave, sobre todo porque se trata de dar la representación a personas que la merecen pero que, tal vez, no merecen dicho representante. Deben ir a fondo y aclarar la situación, será lo mejor para el candidato, parlamentario incluido.”
Si pensamos en la otra latitud del mundo, dónde un peruano utilizando el titulo de «Perú Profundo» llega al poder, elige como ministros a amigos con prontuario, que ha generado la clase social “peruano barato” quienes cierran filas en su defensa. Sólo queda por reforzar, sino elaborar, las bases morales de un país.









