El dólar estadounidense es la divisa de mayor uso en el mundo. Durante el 2019, el dólar se ha fortalecido internacionalmente, produciéndose una tendencia alcista del tipo de cambio en distintas partes del mundo. Este acontecimiento se puede explicar por la guerra comercial, la guerra de divisas entre Estados Unidos y China y la incertidumbre que hay en el Reino Unido y Europa entorno al Brexit, que está referido a la salida ordenada del Reino Unido de la Unión Europea.
Hay efectos positivos y efectos negativos en relación al dólar. Por el lado negativo Estados Unidos se vuelve menos competitivo, pues al tener un dólar de mayor valor, sus productos se vuelven más caros para el exterior, ello se traduce en menores exportaciones. Un efecto positivo sería que los consumidores estadounidenses podrán adquirir mayor cantidad de bienes importados con la misma suma de dinero al tener un poder adquisitivo mayor. En el caso de China, redujo su tipo de cambio pues posee un tipo de cambio fijo, convirtiéndolo en más competitivo y no verse afectado por los aranceles impuestos por los E.E.U.U.
En Latinoamérica tiene consecuencias diferenciadas. Muchas personas de la región latinoamericana migraron a Estados Unidos en busca de una vida mejor y seguramente envían remesas hacia sus países de origen, quienes reciben este dinero son beneficiados
por un tipo de cambio más alto, pues obtienen mayores unidades monetarias de su moneda a cambio de un dólar. El efecto negativo recae en las importaciones, al encarecerse los productos procedentes del exterior y también las deudas en dólares porque requerirían mayores unidades monetarias.
En el mes de agosto, la mayoría de las economías de la región latinoamericana llegaron a su cotización del dólar más alta. Para setiembre, el tipo de cambio ha tenido una pequeña estabilización tras la rebaja de la tasa de interés de referencia de los Estados Unidos. Se espera que al final del año muchas economías latinas tengan un tipo de cambio más bajo que el actual. La razón es que al tener menores tasas de interés en los Estados Unidos, los dólares migrarían hacia economías emergentes con mayor potencial de generar rentabilidad. Al entrar más dólares en las economías latinoamericanas, el precio del dólar disminuiría como resultado de la oferta y de la demanda.







