Una Brujula Europea (1a parte)

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Una Brújula Estratégica para la Seguridad y la Defensa:

por una Unión Europea que proteja a sus ciudadanos, defienda sus valores e intereses y contribuya a la paz y la seguridad internacionales

SÍNTESIS

El retorno de la guerra a Europa —con la agresión injustificada y no provocada de Rusia contra Ucrania— y las profundas mutaciones geopolíticas a las que asistimos están comprometiendo nuestra capacidad de promover nuestra visión y defender nuestros intereses. Vivimos en una era de competencia estratégica y de complejas amenazas para la seguridad. Observamos que, en nuestra vecindad y fuera de ella, están aumentando los conflictos, los despliegues y agresiones militares y las fuentes de inestabilidad, con su estela de graves sufrimientos en el plano humanitario y desplazamientos de poblaciones. Se están intensificando la frecuencia y las repercusiones de las amenazas híbridas. Cada vez más, la interdependencia se vuelve conflictiva y el poder simbólico se utiliza de manera coactiva: las vacunas, los datos y los estándares tecnológicos son, todos ellos, instrumentos de competencia política. El acceso a alta mar, al espacio ultraterrestre y al ámbito digital es objeto de una rivalidad creciente. Nos enfrentamos a intentos de coacción económica y energética cada vez mayores. Además, los conflictos y la inestabilidad a menudo se ven agravados por el cambio climático, que actúa como multiplicador de amenazas.

La Unión Europea está hoy más unida que nunca. Estamos resueltos a defender el orden de seguridad europeo. La soberanía, la integridad territorial y la independencia dentro de las fronteras reconocidas internacionalmente deben gozar de pleno respeto. Al apoyar a Ucrania frente a la agresión militar de Rusia, estamos demostrando una determinación sin precedentes de restablecer la paz en Europa junto con nuestros socios. Una Unión más fuerte y más capaz en el ámbito de la seguridad y la defensa contribuirá positivamente a la seguridad transatlántica y mundial y complementa a la OTAN, que sigue siendo el pilar de la defensa colectiva de sus miembros. La relación transatlántica y la cooperación UE-OTAN, en el pleno respeto de los principios establecidos en los Tratados y los acordados por el Consejo Europeo, incluidos los principios de inclusividad, reciprocidad y autonomía decisoria de la UE, son fundamentales para nuestra seguridad general. La UE reitera su intención de intensificar su apoyo al orden mundial basado en normas, con las Naciones Unidas como eje central. También reforzará su asociación estratégica con la OTAN y aumentará su cooperación con socios regionales como la OSCE, la Unión Africana y la ASEAN.

Este entorno de seguridad más hostil nos obliga a dar un salto decisivo y exige que aumentemos nuestra capacidad y nuestra voluntad de actuar, reforcemos nuestra resiliencia y garanticemos la solidaridad y la asistencia mutua. La solidaridad entre los Estados miembros se refleja en el artículo 42, apartado 7, del Tratado de la Unión Europea. La UE debe reforzar su presencia, eficacia y visibilidad en su vecindad y en la escena global mediante esfuerzos e inversiones conjuntos. Juntos podemos contribuir a configurar el futuro mundial siguiendo una línea de acción estratégica. Debemos actuar como un agente político fuerte y coherente para defender los valores y principios que sustentan nuestras democracias, asumir una mayor responsabilidad en la seguridad de Europa y de sus ciudadanos y apoyar la paz y la seguridad internacionales, así como la seguridad humana, en colaboración con nuestros socios y sin dejar de reconocer el carácter específico de la política de seguridad y defensa de determinados Estados miembros.

La presente Brújula Estratégica establece un nivel elevado de ambición para nuestro programa de seguridad y defensa:

  1. ofreciendo una evaluación común de nuestro entorno estratégico, de las amenazas y de los retos a los que nos enfrentamos, y de sus repercusiones para la UE;

  2. aportando mayor coherencia y una unidad de propósito a las acciones ya emprendidas en el ámbito de la seguridad y la defensa;

  3. estableciendo nuevas formas y medios para mejorar nuestra capacidad colectiva de defender la seguridad de nuestros ciudadanos y nuestra Unión;

  4. especificando objetivos y etapas claros para medir los avances.

Para ello, nos comprometemos a llevar a cabo las siguientes acciones prioritarias concretas en cuatro líneas de trabajo:

ACTUAR
Debemos ser capaces de actuar con rapidez y firmeza cada vez que se produzca una crisis, en colaboración con nuestros socios si es posible, y solos cuando sea necesario. A tal fin:

  1. Reforzaremos nuestras misiones y operaciones civiles y militares de la PCSD, dotándolas de mandatos más sólidos y flexibles, promoviendo un proceso de decisión rápido y más ágil, garantizando una mayor solidaridad financiera, y promoviendo al mismo tiempo una estrecha cooperación con las misiones y operaciones ad hoc encabezadas por Europa. Reforzaremos la vertiente civil de la PCSD a través de un nuevo Pacto que permita un despliegue más rápido, incluso en entornos complejos.

  2. Crearemos una Capacidad de Despliegue Rápido de la UE que nos permitirá desplegar rápidamente hasta 5 000 militares en entornos inciertos para distintos tipos de crisis.

  3. Reforzaremos nuestras estructuras de mando y control, en particular la Capacidad Militar de Planificación y Ejecución, y mejoraremos nuestra preparación y cooperación aumentando la movilidad militar y realizando ejercicios reales periódicos, en particular para la Capacidad de Despliegue Rápido.

GARANTIZAR NUESTRA SEGURIDAD
Tenemos que mejorar nuestra capacidad de anticipación ante las amenazas, garantizar un acceso seguro a los ámbitos estratégicos y proteger a nuestros ciudadanos. A tal fin:

  1. Impulsaremos nuestras capacidades de inteligencia, como el marco de la Capacidad Única de Análisis de Inteligencia de la UE (SIAC), para mejorar nuestra conciencia situacional y nuestra prospectiva estratégica.

  2. Crearemos un conjunto de instrumentos de la UE contra las amenazas híbridas que reúna diferentes herramientas para detectar una amplia gama de amenazas híbridas y responder a ellas. En este contexto, desarrollaremos un conjunto de instrumentos específicos para hacer frente a la manipulación de información y la injerencia por parte de agentes extranjeros.

  3. Seguiremos desarrollando la política de ciberdefensa de la UE para estar mejor preparados ante los ciberataques y responder mejor a ellos; reforzaremos nuestras acciones en los ámbitos marítimo, aéreo y espacial, en particular ampliando las presencias marítimas coordinadas a otras regiones, empezando por el Indo-Pacífico, y desarrollando una estrategia espacial de la UE para la seguridad y la defensa.

INVERTIR

Tenemos que incrementar y optimizar la inversión en capacidades y en tecnologías innovadoras, subsanar las carencias estratégicas y reducir las dependencias tecnológicas e industriales. A tal fin:

  1. Incrementaremos y optimizaremos nuestro gasto en defensa y mejoraremos nuestro proceso de planificación y desarrollo de capacidades para afrontar mejor las realidades operativas y las nuevas amenazas y retos.

  2. Buscaremos soluciones comunes que permitan desarrollar los elementos de apoyo estratégicos necesarios para nuestras misiones y operaciones, así como las capacidades de nueva generación en todos los ámbitos de operación, como las plataformas navales de alto nivel, los futuros sistemas aéreos de combate, las capacidades espaciales y los carros de combate.

  3. Haremos pleno uso de la Cooperación Estructurada Permanente y del Fondo Europeo de Defensa para desarrollar conjuntamente capacidades militares de vanguardia, invertir en innovación tecnológica para la defensa y crear un nuevo centro de innovación en materia de defensa dentro de la Agencia Europea de Defensa.

TRABAJAR DE MANERA ASOCIATIVA
Tenemos que intensificar nuestra cooperación con los socios para hacer frente a las amenazas y los retos comunes. A tal fin:

10. Reforzaremos las asociaciones estratégicas con la OTAN y las Naciones Unidas a través de diálogos políticos más estructurados y mediante la cooperación operativa y temática. También intensificaremos nuestra cooperación con los socios regionales, en particular la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), la Unión Africana y la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental (ASEAN).

  1. Impulsaremos la cooperación con los socios bilaterales con quienes compartimos valores e intereses, como los Estados Unidos, Noruega, Canadá, el Reino Unido y Japón. Desarrollaremos asociaciones adaptadas en los Balcanes Occidentales, nuestra vecindad oriental y meridional, África, Asia y América Latina.

  2. Desarrollaremos un Foro de Asociación de la UE para la Seguridad y la Defensa a fin de colaborar de manera más estrecha y eficaz con los socios para hacer frente a los retos comunes.

La presente Brújula Estratégica establece a tal fin un plan ambicioso, pero realizable, para reforzar nuestra política de seguridad y defensa de aquí a 2030. Los argumentos a favor de imprimir nuevo impulso a la seguridad y la defensa de la UE son convincentes: un contexto más hostil y tendencias geopolíticas generales que exigen que la UE asuma una mayor responsabilidad por lo que respecta a su propia seguridad.