Los quipus están camino a dejar de ser un enigma

0
17

En la Universidad del Pacífico, una muestra dirigida por Cecilia Pardo propone leer el quipu no como vestigio inmóvil, sino como una sofisticada tecnología andina de pensamiento, registro y conocimiento.

Los quipus están camino a dejar de ser un enigma y de sorprendernos cada vez más, a peruanos y extranjeros. Poco a poco, comenzamos a comprender que, para acercarnos a lo que ellos fueron, debemos preguntarnos también por lo que nosotros somos hoy. ¿Cómo pensaban? Si los peruanos occidentalizados de nuestro tiempo usamos lápiz y papel, ellos utilizaron nudos: distintos nudos, hilos de diversos colores, con diferentes texturas y posiciones. Su lenguaje fue otro, pero no por ello menos sofisticado.

La pregunta es inevitable: ¿existía allí un razonamiento matemático? ¿Un sistema de organización del pensamiento que aún no terminamos de descifrar del todo? Las culturas que han logrado proyectarse largamente en el tiempo son pocas. La china, la india, la japonesa, entre otras, conservan continuidades visibles entre pasado y presente. La civilización incaica, en cambio, fue violentamente interrumpida, y sus herederos no siempre hemos logrado recomponer ese eslabón perdido que nos permitiría reencontrarnos con una forma de razonamiento fuerte, estructurada y perdurable, todavía viva —aunque fragmentariamente— en usos, costumbres, memorias y gestos. Hay que desenterrarla. Y en eso estamos.

Por eso, es de aplaudir la muestra que se exhibe en la Universidad del Pacífico, bajo la dirección de Cecilia Pardo, del Departamento de Humanidades de esa casa de estudios. Se trata de una exposición sobria, rigurosa y abierta al público, que busca acercar el quipu no como una reliquia distante, sino como una verdadera herramienta de registro, gestión y conocimiento del mundo prehispánico.

Es una muestra que obliga a abrir los ojos. Está dirigida a todos. Permite comprender cómo se hacían los nudos y, además, invita al visitante a involucrarse activamente: mediante una aplicación, es posible incluso intentar reproducir algunos de esos procedimientos. El recorrido también presenta nuevos protagonistas de ese arduo y noble camino de rescatar una pieza esencial de nuestra historia. Entre ellos destaca el investigador ítalo-peruano Carlo Radicati di Primeglio, figura clave en el estudio de los quipus.

Es también digno de reconocimiento que entre los asesores académicos figure la profesora Sabine Hyland, de la Universidad de St Andrews, a quien recientemente entrevistamos en nuestra Revista «Panorámica Latinoamericana Diálogo Euro-Latinoamericano». Sabemos, además, que fue directora de tesis de Cecilia Pardo. Se trata, por tanto, de una sólida cadena de conocimiento, una continuidad intelectual que refuerza la seriedad y el valor de esta iniciativa.

Al visitar esta muestra, nuestra historia remota se vuelve, de algún modo, más próxima. Lo que parecía lejano empieza a acercarse. Y en ese acercamiento no sólo se ilumina el pasado: también se ensancha nuestra comprensión de lo que el Perú fue capaz de pensar, organizar y transmitir mucho antes de que llegaran otros lenguajes a nombrarnos.

Galería de Fotos