La desigualdad en América Latina

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Un problema recurrente en las economías emergentes es la desigualdad. El índice de Gini es un indicador que mide la desigualdad de ingresos; mientras más alejado se encuentre del cero, mayor es la desigualdad que posee un país. Según el reporte “Perspectivas económicas de América Latina 2019”, la región posee un coeficiente de Gini de 46.2 y tiene 9.7 puntos por encima de los países de la OCDE.

El coeficiente de Gini, para los países de América Latina, muestra a siete países que se encuentran por encima y siete por debajo del promedio regional (46.2). Así, Brasil (51.3), Colombia (50.8) y Panamá (50.4) son los países con mayor desigualdad de la región, mientras que Argentina (42.4), El Salvador (40) y Uruguay (39.7) son los de menor desigualdad de ingresos en América Latina.

El reporte de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) indica que, para superar los inconvenientes de desarrollo y desigualdad, los países de la región deben dinamizar la inversión pública en materia de infraestructura o investigación y desarrollo (I+D). En el 2014, América Latina realizó inversiones en infraestructura de 2.8% del PBI, mientras que Asía Oriental y el Oriente Medio realizaron inversiones de 7.7% y 6.9% de su PBI, respectivamente.

Es evidente que este mayor gasto, debe ser realizado eficientemente. La salud y la educación son aspectos primordiales en la reducción de la desigualdad, tanto social como de ingresos. La inversión en investigación y desarrollo tiene que apuntar a fortalecer la competitividad, generando mayor dinamismo nacional y regional.

También se considera que, para lograr el objetivo de la inversión a largo plazo, se deben recaudar tributos de forma adecuada. Los impuestos son importantes en la tarea de reducir la desigualdad y disminuir, gradualmente, la pobreza. 

La falta de capacidad técnica y la continuidad de los proyectos, se convierten en los principales  problemas para que los países de América Latina puedan deshacerse de las trabas institucionales y de vulnerabilidad social que, en muchos casos, aumentan la desigualdad en los países de la región latinoamericana. 

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Javier Zuniga Quevedo
Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Autónoma de Madrid - España, Maestría en Administración (Universidad Autónoma de Guadalajara – México) y Maestría en Administración Pública (Instituto de Estudios Superiores en Administración Pública en México D.F.). Economista de la Universidad de Lima (1974). Decano de la Facultad de Economía durante 14 años, Director de la Escuela de Post Grado (3 años) y Catedrático Principal de Economía de la Universidad de Lima. Vocal de la Sala Especializada en Protección al Consumidor (agosto 2012 – agosto 2017). Actualmente, Gerente General de Asesoría y Negocios Financieros S.A. – ASFINSA, Director independiente de empresas privadas y Experto en valorizaciones económicas para la determinación del daño emergente, lucro cesante, costo de oportunidad y daño moral.

1 Comentario

  1. Muy buen artículo, pero pienso que en el análisis podrían incluirse los índices de corrupción que son los que no permiten mantener la continuidad en las políticas de desarrollo.

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