La Música en los Andes

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El Huayno, sigue vigente y se ha extendido por múltiples ciudades del mundo, no solo por la presencia de migrantes de los países andinos, sino porque las letras y su música, cada día expresan con claridad la gran crisis que se sufre porque no hay lugar del planeta que no sufre los efectos de la destrucción literal del Planeta TIERRA.

Esta crónica nos lleva a los Años 1960, cuando Latinoamérica vivía reformas agrarias en Cuba. Perú, Panamá, Chile. Nicaragua, Brasil…, procesos que ayudaron a dar el gran salto económico y social del latifundio a la cooperativa y el fortalecimiento  de los gremios y colegios profesionales.

El Huayno es una expresión cultural heredada de las poblaciones antiguas de Los Andes. Tanto el ritmo y la melodía, como el canto y la danza del huayno actúan como elementos que hermanan y  afirman la identidad.

La reproducción del huayno está presente  en espacios informales  donde los pobladores transmiten valores culturales a las nuevas generaciones. Sin embargo, las letras de algunos géneros musicales modernos tienen mensajes de una cultura de pobreza, atraso, conformismo y sufrimiento, deformando y mancillando la personalidad del habitante andino.

El huayno ayacuchano es uno de los mejores portadores de la memoria colectiva,  de la cultura popular que  se ha ido renovando en su interpretación. La formación de la identidad en los Ayacuchanos se da en situaciones tensas y conflictivas de orfandad, desarraigo, ruptura amorosa, etc.

Esta parte del Perú, es una de las regiones que expresa con mayor nitidez  la Historia nacional y de América, desde el Incanato, la formación de la República y la violencia armada, suicida y condenada de aquellos grupos radicales, como Sendero Luminoso en la década de los ochenta del siglo XXI.

Hoy existen  pocas universidades que alientan la investigación y memoria de la Música. Hoy,  he podido apreciar la producción de la academia  de Argentina y el encuentro estudios sobre El Huayno o Trote,  danza de origen pre-colombino quechua-aimara presente en toda la zona altiplánica. Se baila colectivamente, en forma de ronda, aunque con el tiempo ha prevalecido la forma de pareja mixta, suelta o tomada.

En la interpretación musical se tocan zampoñas, tarkas, lichiguayos, quenas, bombos, cajas y bronces. Es un baile de carnaval, fiestas recreativas y celebraciones religiosas de gran vigencia social.

Una de las formas de huayno es la kacharpalla, que en quechua significa “despedida” y que justamente se realiza al finalizar alguna conmemoración. Es un baile colectivo de recorrido en hilera, tomados de la mano, realizando figuras en caracol, círculo o serpiente, con los bailarines cantando al danzar.

La historia nos recuerda que la música andina comienza a recibir los aportes musicales de los aires populares españoles, y europeos desde el siglo XVI. También, se combinan con los aportes de otras colonias del Caribe que llegaron a América, se expandieron por todo el continente y estimularon la gestación de una riqueza musical de ritmos diversos.

Estos ritmos, que identifican actualmente a la música criolla del Perú, fueron el fandango español, que se convertiría en zamacueca, pasando por chilena hasta reconvertirse en marinera; el waltz de Austria (Viena), fueron transformados en estructura y forma musical por los mestizos, indios y negros (llegados de África, que vivieron y trabajaron como esclavos en las haciendas). Esta población, debido a su idiosincrasia, creó una identidad musical que se conoce como el valse o vals criollo del Perú. La polka, traída de Polonia, también se transforma en polca peruana.

Otros ritmos y géneros musicales que llegan de Occidente y Oriente son, entre otros, los diablos, el pasacalle, el alcatraz, el cascabelito, la saña, el negrito, el zapateo, el tarango, el agua de nieve, el caballo rojo, el sango, la   resbalosa, el mata toro, la zarzuela, que trae las danzas habaneras; la jota aragonesa, la copla, la mazurca, el tanguillo, etc.

Estos ritmos y géneros musicales con el devenir de los años adquieren otros nombres, van evolucionando de manera progresiva. El proceso comienza, por ejemplo, con el yaraví, en Arequipa, creación del destacado poeta peruano Mariano Melgar  (Arequipa1790, Puno 12-03-1815).

Surge el principal baile nacional, con diversos aires según la región geográfica. Se conocían con los nombres de tondero, resbalosa, mozamala, baile de tierra, zanguaraña, marinera.

En la época republicana aparecen los compositores y poetas peruanos para difundir sus obras, y es de las clases sociales populares de la costa peruana, de donde surgen los mejores compositores, buscando su propia identidad, y encuentran en algunos cancioneros de la época su mejor medio de expresión.

Los poetas nacionales publican sus obras en las revistas de la época, y nuestra naciente música popular se encuentra frente a otros géneros musicales venidos de otras tierras, como el fox-trot, el one step, el couplet, el Boston vals, el charleston, el shimmy, el minué, las rancheras y el tango argentino, que logra posicionarse en las clases sociales populares con especial aceptación.

Los barrios limeños van modelando su propio perfil y entre la población compuesta por la clase obrera, donde resaltan los herreros, albañiles, zapateros, gasfiteros, etc. Éstos pobladores habitaban en los “callejones” donde se encontraba siempre algún motivo para la celebración de cualquier acontecimiento y donde se mezclaban los negros, cholos y mestizos.

Es allí donde nace la música criolla popular, el famoso Valse Criollo y otros géneros musicales. Son parte valiosa los barrios populares del Cercado de Lima, como Malambo, Monserrate, Malambito, donde se forja la identidad que más tarde se conocen como El Rímac o Abajo del Puente, Barrios Altos, Cinco Esquinas, Monserrate, La Victoria, Breña, El Callao, etc.

De este Universo surgen los más renombrados compositores, decimistas, cantores, guitarristas, cajoneros de acervo literario musical criollo o costeño. Personajes de “perfil bajo” que engrandecen la historia musical, muchos de ellos reconocidos.

Las primeras composiciones que se recuerdan como valses peruanos datan de los años 1872 y 1875. Se refieren al valse “El silencio”, del  compositor N. Zalazar, Eduardo Recavarren, José Sabas Libornio.

Entre los cantos en los barrios populares, destacaron  canciones   como “Luis Pardo”, conocido también como “La andarita”, Abelardo Manuel Gamarra Rondó (1850-1924).

José Benigno Ugarte (1857-1919). Arequipa. Músico y autor teatral, escribió zarzuelas, dramas y comedias, compuso los valses “Eloísa”, “A orillas del Rímac” (piano), etc, etc.

Para terminar esta crónica, volvemos al éxito del huayno con arpa en el Perú y en el extranjero. Miles de peruanos emigrantes y la difusión masiva de videos en las últimas décadas y el desarrollo de YouTube han fortalecido su presencia invitando a conjuntos de huayno con arpa a Florida, Nueva York, California, España…

Recordemos a José María Arguedas, por su trabajo sobre la Música andina y  Promoción cultural, Perú del siglo XX (1911-1969). Fue  uno de los escritores peruanos contemporáneos más importantes. Su vida y su obra se han situado en las fronteras de la literatura y la antropología, la realidad y la ficción, la oralidad y la escritura, la cultura andina y la criolla. Arguedas fue narrador, poeta, etnólogo, educador, funcionario público, amante del folclor y un gran comunicador que tendió puentes interculturales en el Perú.