Guatemala: un largo camino hacia la reconciliación. Por Simona Bottoni (primera parte)

Entrevista al Embajador de Italia en Guatemala Edoardo Pucci, al Embajador de Guatemala en Italia Alfredo Trinidad Velasquez y a la activista para los derechos humanos guatemalteco Iduvina Hernandez Batres di Simona Bottoni

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Entrevista al Embajador de Italia en Guatemala Edoardo Pucci, al Embajador de Guatemala en Italia Alfredo Trinidad Velasquez y a la activista para los derechos humanos guatemalteco Iduvina Hernandez Batres
di Simona Bottoni

Guatemala es el país más poblado del istmo de América Central, con alrededor de 14 millones de habitantes y con una de las realidades menos desarrollada y más contradictoria. La profunda desigualdad social entre las condiciones de vida de una parte de la población, compuesta por amerindios (aproximadamente 41%), respecto a la otra, formada por mestizos (30%), blancos (4%) y criollos (11%), el llamado ladino, se constata  en el hecho de que los primeros viven en las denominadas tierras altas, donde los suelos agrícolas son menos fértiles y la falta de infraestructura y servicios sociales es mayor; o trabajan en los grandes latifundios, en condiciones de pobreza y marginación.

En este país maltratado por las dictaduras y las guerras civiles hasta 1996, de acuerdo con estimaciones de la ONU, alrededor del 75% de los grupos familiares viven en la pobreza, con menos de 2 dólares por día, y alrededor de 2 millones de personas en condiciones de extrema pobreza, es decir, sin los recursos para consumir al menos una comida al día. 60% de la población no tiene acceso al agua potable. Alrededor del 44% de los que tienen más de 15 años de edad es analfabeta, porcentaje que llega a 70% entre las mujeres. La mortalidad infantil se sitúa alrededor del 27,8‰, mientras que en Europa es de alrededor de un promedio de 4 por mil. Con respecto a los valores de la desigualdad económica, en referencia índice de Gini, al país se le atribuye el bajísimo  índice de 0,54, que roza con el de Haití, igual a 0,55, ambos entre los peores en el mundo (datos del ICE 2010). Las tierras más rentables están situadas en la costa del Pacífico y están destinadas a la siembra de cultivos de exportación como el café, el banano y la caña de azúcar, controlados por empresas extranjeras. En cambio, en las tierras altas, se producen, con técnicas arcaicas, géneros para el consumo local: maíz, arroz, patatas y frejoles.

En las dos primeras décadas del siglo XX  el presidente Manuel Estrada Cabrera ha consolidado el sistema de economía de exportación, con el desarrollo de las grandes plantaciones de banano y la entrada de capital norteamericano (en primer lugar la United Fruit Company). En 1935, los cultivadores extranjeros eran 804, 1/11 del total (8104), pero cada uno de ellos tenía una cantidad promedio de tierra 25 veces superior a la de sus colegas locales.

En 1954 la CIA, con un pequeño grupo de guatemaltecos derrocó al gobierno elegido democráticamente encabezado por Jacobo Arbenz Guzmán, después de que el gobierno había expropiado la tierra (sin cultivar) de grandes extensiones de tierra de la élite económica, para redistribuirla a las masas más pobres, a los cuales la tierra se les había quitado en los siglos anteriores: parte de estas tierras eran propiedad de la United Fruit Company. En ese momento, el Secretarío de Estado de los Estados Unidos era John Foster Dulles (socio de la United Fruit Company) y el jefe de la CIA era su hermano Allen Dulles. El régimen militar que siguió, con el dictador Carlos Castillo Armas, dio lugar a una guerra civil de 30 años que, desde 1960, condujo a la muerte de 200.000 civiles guatemaltecos. De acuerdo con la Comisión de la Verdad de la ONU, el gobierno y los paramilitares fueron responsables del 90% de las violaciónes de los derechos humanos durante la guerra, que duró 36 años, terminó en 1996 con un acuerdo de paz entre la guerrilla y el gobierno del presidente Álvaro Arzú, negociada por las Naciones Unidas. Después de los acuerdos de paz en Guatemala pudieron realizarse posteriormente elecciones democráticas. La corrupción, sin embargo, sigue siendo muy difundida en todos los niveles. En diciembre de 2005 se descubrió una gran cantidad de documentos de la Policía Nacional que han revelado los métodos que los agentes de la seguridad pública utilizaban durante la guerra civil de Guatemala.

La economía guatemalteca permanece en gran medida ligada a la de los EE.UU., que son su mayor socio comercial; también son muchos los ciudadanos guatemaltecos que viven y trabajan en los Estados Unidos los cuales favorecen un importante flujo de remesas familiares que constituye la segunda mayor fuente de ingresos de Guatemala.

Ceremonia Interreligiosa

Para conmemorar el aniversario de la presentación del informe “Guatemala: Nunca Más!” por Monseñor Juan Gerardi– el 24 de abril 1998 – informe que había denunciado las atrocidades de la guerra civil y la violencia del ejercito, hace unos meses hubo una ceremonia interreligiosa en la casa del entonces Obispo. Por otra parte, el actual Cardenal Vicario José Cayetano Parra Novo celebró una misa con motivo del aniversario del asesinato de Gerardi, que tuvo lugar dos días después de la presentación del informe, el 26 de abril de ese año.

Quisimos hacer algunas preguntas a tres personalidades que representan a las instituciones y organizaciones no gubernamentales que luchan por los derechos humanos en Guatemala con el fin de entender dónde estamos en el camino de la reconciliación en el país.

Juan Gerardi argumentó que: “El continente de América Latina es el continente de la esperanza … es el continente que tiene muchas cosas buenas, pero también es, sin lugar a dudas, el continente de la injusticia, la opresión, la dominación … América Latina es un continente de la injusticia (…) debido a que la pobreza por la cual las personas sufren es una pobreza deliberada e inducida, resultado de la injusticia. Es una pobreza resultado de la impunidad y de la corrupción”. Y añadía, con gran capacidad de análisis y previsión, que: “Los acuerdos de paz no constituirán automáticamente el final de la guerra.  La paz la tendremos que construir después.”

Ceremonia de Conmemoración del 26 de abril de 1998