Durante el 2022, se ha utilizado el aumento de las tasas de interés de referencia a nivel mundial como instrumento principal para controlar la inflación. Sin embargo, este aumento de las tasas tendrá un impacto en el crecimiento económico, por su efecto desacelerador en el período 2022-2023.
La tasa de interés a nivel mundial se encuentra en un promedio de 8.703% en el último trimestre del 2022 y se espera que continúe subiendo hasta alcanzar un 8.962% en el segundo trimestre del 2023. Esta previsión indica que la inflación global seguirá siendo un problema durante el primer semestre del 2023.
Para la región de América Latina, los altos niveles de la tasa de interés de política monetaria se mantendrían hasta el primer semestre del 2023, debido a la persistente alza inflacionaria. En promedio, se estima que la tasa de interés promedio para la región se ubique entre 10.29% y 15.75% a dicha fecha, impulsada por la política monetaria de Argentina y Venezuela.
En el corto plazo, el FMI prevé que las tasas de interés reales, las cuales no son afectas a la inflación, no vuelvan a sus niveles previos a la pandemia durante el 2023, lo cual estaría perjudicando el desempeño fiscal y financiero de algunos países de la región, principalmente aquellos que no cuentan con niveles de reservas internacionales saludables.
Este hecho también implica que el encarecimiento de los préstamos locales siga su curso, lo cual perjudicaría aún más el dinamismo de la oferta local. Al encarecerse el capital, las empresas limitarán sus inversiones, afectando directamente los niveles de empleo.
En el corto plazo, una de las soluciones que se podría aplicar para impulsar la oferta local sería los subsidios, ya sea de capital o sobre los salarios de los trabajadores. Este ejercicio se podría implementar únicamente en las empresas formales y serviría como un promotor de la formalidad empresarial.







