La vida política italiana, se caracteriza por la duración de sus gobiernos, que no solían superar los dos años. Han pasado a la historia el gobierno de centro-izquierda de Bettino Craxi, el de derecha Silvio Berlusconi y ahora el de Giorgia Meloni. La desesperación de la izquierda es enorme, resignados, buscando fórmulas, confabulan para reunir a la despedazada izquierda, ganan, pero en zonas poco relevantes de Italia. El maná cayó del cielo la semana pasada cuando se verificó la ridiculización de parte de Trump hacia Meloni, quien le «suplicó una foto». Un relato que pudo pasar al olvido rápidamente si quien suplicó hubiera sido Emmanuele Macron o Friedrich Merz, pero no ella quien de inmediato mando un mensaje directo y sin escalas a Trump. Si esa fue su respuesta, no olvidemos que ella en su último post le explica que en cuanto se refiere a su popularidad «ser tu amiga no me ha ayudado en absoluto». Él, Trump, sigue atacando.
Ella, volvió a casa: hacia la Unión Europea, participó en la E5, muy institucional, al lado del núcleo de lo que una vez fueron los «voluntaristas», manifestando: «Esta es la contribución que Italia desea aportar, con su experiencia, para fortalecer la Alianza Atlántica y consolidar aún más el vínculo transatlántico, que sigue siendo uno de los pilares de la unidad occidental.»

Esta situación, bastante delicada, en los 250 años de relaciones Italia – Estados Unidos, es lo más complicado que ha podido suceder. Si la primera reacción de la izquierda por algunos días fue adosar a Meloni todas las culpas pasando de cheer leader a fan, fue hilarante ver la descomposición en sus rostros. Cuando la corresponsal del Financial Times explicó que la imagen de Giorgia Meloni como puente entre la UE y los Estados Unidos, ha dado mucho fastidio en los círculos cercanos a Trump “porque Trump no tiene necesidad de puentes ni de constructores de puentes, y mucho menos de un país que es visto como una potencia menor. En los Estados Unidos, Italia es percibida por algunos como una sanguijuela que no gasta en su defensa y se aprovechan del soporte de los Estados Unidos y además, gozan de un gran surplús comercial con los Estados Unidos, cosa que es absolutamente inaceptable para Trump. Son, aquellos países a los que él quería imponer aranceles, etc.” En realidad, prosigue, “creo que Trump quiso dar una señal a Meloni declarando, precisamente, a un medio italiano para atacarla en la panza de su electorado porque al final lo que le importa a los Estados Unidos no es Roma, ni esa cercanía que, hasta que le sirvió a ella, funcionó, pero nunca fue recíproco”.
Así, si querían atacar a Meloni, la izquierda comprendió que estaban devaluando Italia.
Pero la izquierda no deja de saborear una «vendetta», recordando las consecuencias que supuso para Craxi haber negado Sigonella a Reagan. Recordamos que en octubre de 1985, un comando palestino secuestró el crucero italiano Achille Lauro y asesinó a un pasajero estadounidense. Tras una negociación, los terroristas fueron trasladados en un avión egipcio que, por orden del presidente estadounidense Ronald Reagan, fue interceptado por cazas norteamericanos y obligado a aterrizar en la base de la OTAN de Sigonella (Sicilia). Ronald Reagan exigió a Bettino Craxi que entregara a los terroristas a las fuerzas especiales estadounidenses. Craxi se negó rotundamente, argumentando que el secuestro ocurrió en un barco con bandera italiana y, por tanto, bajo jurisdicción de los tribunales de Italia. La situación derivó en un enfrentamiento insólito en la misma pista de aterrizaje, donde los Carabinieri italianos apuntaron sus armas contra los Marines de EE. UU. Reagan se vio obligado a ceder y retirar a sus tropas. Tras esa noche, el líder italiano defendió su decisión ante el parlamento argumentando razones de Estado y protección de la jurisdicción nacional. Todo lo demas hace parte de la historia, “Manos Limpias” y Craxi huyendo a Hammamet donde murió a los 65 años.

Ahora, luego del G7 y del desagradable episodio, Meloni, ganó dos puntos en su electorado, debe tener mucho cuidado de algún “acercamiento” de Trump, por ejemplo el 7 de julio en Turquía, ya que podría perjudicar ese 70% de potenciales votantes italianos que rechazan totalmente a Trump y, deberá cuidar como oro la relación con los Estados Unidos.
No obstante, los acercamientos norteamericanos a personajes políticos italianos como al expresidente Giuseppe Conte, aleja el sueño de una izquierda que desea recomponerse.
Otro personaje útil para los fines de “vendetta” es Roberto Vannacci, un general que Matteo Salvini incorporó a su partido, la Liga Lombarda, obteniendo éxito, llegó a ser parlamentario europeo, representa ese pensamiento italiano, racista, de raza superior, que cada vez gana más audience. Como vemos, hay candidatos para sustituir a Giorgia Meloni desde abril de 2027: la izquierda desmembrada, Giuseppe Conti, Roberto Vannacci.
Al parecer no es suficiente, pues los “amigos atlantistas” también se visibilizaron. Mark Rutte, ha sido primer ministro holandés, gracias a Trump es secretario de la NATO, a quien él llama «papi», es conocido su deseo de siempre agradarlo. Días antes de la Cumbre de Turquía del 7 de julio, Mark Rutte llegó a Washington y en sus declaraciones dijo con la sinceridad propia de una persona sin responsabilidades “tomemos por ejemplo Italia, 500 aviones norteamericanos han partido de las bases norteamericanos en Italia para soportar la operación Epic Fury. Es un número enorme. Si consideramos toda Europa, se habla de un número entre 4.000 y 5.000 aéreos”.
Afirmación que generó gran caos en Italia, para luego aclarar que Italia «siempre ha actuado en pleno cumplimiento de la Constitución, los tratados internacionales, las directrices parlamentarias y los acuerdos que rigen la presencia y el uso de bases aliadas en territorio nacional, sin autorizar ni permitir actividades fuera de las disposiciones vigentes». El ministro de la defensa, Guido Crosetto aclaró durante la comparecencia parlamentaria, «solo se han autorizado actividades técnicas y logísticas, no cinéticas, dentro de los procedimientos establecidos por los acuerdos vigentes».
Acto seguido, el gobierno iraní ha acusado a Italia y Rumania de «complicidad» en la reciente guerra librada por Estados Unidos e Israel. Teherán ha exigido que ambos países justifiquen la supuesta participación logística de sus bases militares en el conflicto. Su acusación se basa, precisamente, en las recientes declaraciones del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, quien mencionó el despegue de aviones estadounidenses desde bases italianas y el uso de aeropuertos en Rumania. Teherán, ahora, exige que Italia y Rumania expliquen a sus ciudadanos por qué decidieron apoyar la ofensiva. El portavoz amenazó con consecuencias para todos los países involucrados en el proceso de toma de decisiones. Algunos tratan de argumentar que Rutte quiso ayudar a Meloni, pero este es un caso donde rige “No me ayudes compadre”.
Causa estupor que para la mayoría de los críticos y algunas críticas no quieran reconocer la capacidad de estadista de Giorgia Meloni, el haber sorteado tantas dificultades y adversidades, desde hacer cambiar a la Unión Europea visión con relación a la migración, incluso hacer cambiar de opinión a Trump sobre la guerra en Ucrania. Genera preocupación su severidad, en ellos predomina la burla, el menosprecio. Lo que se ve en la cotidianidad es una mujer que trabaja para dar luces a su país, busca mercados, establece nuevas alianzas. Y aunque ahora, muchos, para disminuir su trabajo niegan afinidades, puentes, casi nadie recuerda cuando la periodista Cecilia Sala fue arrestada en Irán. Era enero de 2025, Trump estaba celebrando en Mar-al-Lago su triunfo, ella, Giorgia, llegó para pedirle la ayudara en esa empresa. Al dia siguiente Cecilia Sala fue liberada.
No fue ella quien dijo ser la constructora de puentes sino los hechos abrieron una ilusión en Italia de estar protegidos por el hombre fuerte de los Estados Unidos. Ahora la acusan de haber generado un “bluf” que nada era cierto. Si esta situación puede bajar las defensas a más de uno, parece que a ella la refuerzan, y requerirá de fuerzas para enfrentar los retos próximos y futuros. En la alta política se necesita la capacidad de ser cóncavo para escuchar y absorber los golpes, pero también convexo para arquearse como un escudo impenetrable que defienda la dignidad. Al final, esta historia nos deja una gran certeza que podrá ser una inspiración para todos: ser pequeños, jóvenes, mujeres, no es suficiente para ser derrotados, a lucharla.








