Receta Médica

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En el espléndido y amplio auditorio de Petroperú en Lima, Perú, a sala llena, tuvo lugar el coloquio “Salud Pública en el Perú” con participación de connotados especialistas peruanos en salud pública.

En una combinación de juventud y experiencia de los ponentes, explicaron la realidad que compone la política de salud pública en Perú en sus diferentes áreas, además, los aportes del doctor Elmer Huerta sobre la difusión y popularización del conocimiento científico en Estados Unidos que él desarrolla desde hace mucho.

De inicio nomás, se congeló en la pantalla (y en mi memoria), un cuadro con datos terribles: la data existente para hacer análisis y luego establecer política pública para enfermedades como tuberculosis, sida, accidentes cardiovasculares, neumonía en zonas del altura, anemia en menores, etc., etc., carece de fiabilidad. O son muy antiguas, o son contradictorias, o son anti técnicas. Lo cierto es que no superan el estándar mínimo para constituir evidencia y con ella, establecer política pública eficaz.

Igual ocurre con la data de ejecución presupuestal. Es en buena parte contradictoria y probablemente maquillada para exhibir resultados en apariencia buenos, pero malos en la realidad.

La situación de la investigación en temas de salud, en su mayor parte está a cargo de la Universidad Cayetano Heredia y  Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Esta no tiene presupuestos mínimos adecuados y es dispersa en buena parte. Los ponentes coincidieron en la necesidad de hacer investigación multidisciplinaria para cada tema, que incluya especialidades como la neurociencia, sicología o antropológica por ejemplo. Explícitamente, los grupos humanos tienen características culturales distintas de una región a otra: no es lo mismo un “charapa” (habitante de la selva amazónica) que un alto andino de la región altiplánica que vive a más de 3800 metros sobre el nivel del mar, por tanto merecen enfoques investigativos separados.

La política y los políticos peruanos de las últimas décadas conocen poco o desconocen simplemente la problemática de salud pública del país. El doctor Huerta recordó el discurso de un ex presidente ofreciendo la construcción (en su periodo presidencial), de un gran hospital en cada provincia de la república, cuando lo sensato es construir con ese dinero 200 postas médicas equipadas y un hospital con pocas camas, pues una política de salud pública moderna privilegia la prevención (en Postas Médicas) a la curación en grandes hospitales, que son rebasados en su capacidad.

La política de salud pública en el Perú tiene muchos años de organización segmentada, con poca interacción entre sus institutos u organismos, con sistemas de difusión y comunicación deficiente basados en manuales de folletería que nadie lee cuando se debiera aprovechar la tecnología de comunicación al alcance como fecebook, Instagram, twiter, etc., de costos mínimos. Esta situación ha empeorado con la dación de la ley que prohíbe al Estado contratar medios de difusión masiva (diarios, tv, revistas, etc.) para anunciar tal o cual campaña (de vacunación, por ejemplo).

La organización estatal en salud pública, es deficiente, donde el recurso humano, (médicos, auxiliares, paramédicos y personal administrativo), opera en una estructura administrativa fragmentada, con centros de decisión de compartimentos estancos sin interacción entre ellos, víctimas de legislación dispersa,  a veces absurda (está prohibido ofrecer –donar- ciertos medicamentos a una Posta Médica), con presupuesto insuficiente, sin capacitación permanente como debiera, etc., etc., que describe una situación caótica y desmoralizadora.

Según explicó la doctora Pilar Mazetti, ex ministra de salud, se hace lo posible e imposible para que la cosa cambie pero el día a día nos gana y terminamos por postergar las acciones de salud pública y nos dedicamos, frustrados, todos los días a apagar incendios. No nos queda de otra.

¿Qué hacer? Lo expresó el doctor Max Hernández directivo del Acuerdo Nacional, aquel organismo técnico político llamado a debatir la problemática nacional, y por tanto a debatir  sobre salud pública. Pero no. Este organismo ha devenido en decorativo, con años de ser ninguneado por los políticos de turno a quienes les hace falta una mínima noción de nación.

Así las cosas, hubo consenso en que es el Estado (ejecutivo, legislativo y entidades autónomas de salud), mediante consenso de sus autoridades (ojalá en el Acuerdo Nacional),  el que priorice el establecimiento de una política moderna de salud pública con objetivos a mediano y largo plazo. Para ello, se debe convocar a los líderes y especialistas de cada área de cara a un acuerdo nacional –aunque sea- fuera del Acuerdo Nacional.

La doctora Mazetti en una frase totalizadora de la problemática, dijo:        

“el desorden actual tal vez se origine en la falta de identidad nacional, que está en construcción”. Creo que sí.

Finalmente, veo pertinente citar un fragmento del poema de César Vallejo “Los nueve monstruos”.

“[…]

Señor Ministro de Salud: ¿qué hacer?
¡Ah! desgraciadamente, hombre humanos,
hay, hermanos, muchísimo que hacer.”

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