Sobre la base de los flujos de IED no se observan grandes novedades con relación al origen de las inversiones. Los Estados Unidos fueron nuevamente el principal país inversor en América latina, con el 28,1% de los flujos identificables, mientras que el conjunto de los países de Europa representaron el 37,3% del total. Dentro de Europa, destacaron las inversiones desde los Países Bajos (el 13,0% del total), Alemania (5,9%), España (5,7%) y Francia (4,6%)6. De las inversiones intrarregionales, la mayor participación fue desde México (3,0%) y Chile (1,3%).

En la región los orígenes son heterogéneos, con una mayor presencia de firmas europeas en América del Sur y de los Estados Unidos en Centroamérica y México, donde resulta evidente el impacto del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) a la hora de atraer la inversión. Los Estados Unidos representan cerca de la mitad de la IED que ingresó a México en 2017, donde el Canadá también tiene una participación destacada, mientras que en América del Sur las protagonistas son las empresas europeas. Por otra parte, en Colombia y Centroamérica destacan las inversiones de las translatinas.

Considerando las fusiones y adquisiciones completadas durante 2017, China fue el mayor inversor en la región. Si bien se posicionó en sexto lugar en cuanto a la cantidad de operaciones (completaron 15 en el año), la magnitud de estas —en torno a los 18.000 millones de dólares— representó el 42% del volumen. La participación de las empresas de la Unión Europea fue menor que en el año anterior (un 13% del volumen), al igual que la de los Estados Unidos y el Canadá (un 7% y un 6%, respectivamente), aunque estos dos países siguen siendo líderes en cantidad de operaciones: en el caso del Canadá responden principalmente a adquisiciones en el sector minero, ya que el país es muy activo en la exploración, y en el caso de los Estados Unidos se concentran en el Brasil y México y, en menor escala, en la Argentina y Chile, sin una clara orientación sectorial.

Las adquisiciones de China se concentraron casi exclusivamente en el Brasil: empresas chinas participaron en 5 de las 20 mayores operaciones del año. La mayor parte de las operaciones tuvieron lugar en el sector energético, uno de los sectores estratégicos en la expansión internacional de China, y en el sector agropecuario, en el que el país también ha mostrado un fuerte interés internacional, principalmente en el negocio de las semillas.

Fuente: Informe La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe 2018

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