El octubre rojo latinoamericano. Jaime Ensignia

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El mes de octubre, normalmente se nos viene a la memoria el octubre ruso de la revolución bolchevique. Y, hace dos años atrás se conmemoraba el centenario de la revolución rusa. Sin pretender hacer ningún parangón histórico, América Latina está teniendo su octubre rojo con los sucesos que estamos presenciando. Ciertamente este octubre en la región no es de carácter revolucionario y, es bueno que así sea.

Nuevos vientos o borrascas políticas se esparcen por la región. En Perú, su presidente, Martín Vizcarra, en un escenario de una profunda crisis política y, de enfrentamiento entre el ejecutivo y el legislativo adelanta la elección parlamentaria para enero de 2020 en un escenario de profunda polarización política al interior de la sociedad peruana. Con un parlamento disuelto, el Perú se encamina a una etapa de incertidumbres políticas. Cuán actual es la reflexión en el libro de Mario Vargas Llosa “Conversación en la Catedral” ¿En qué momento se había jodido el Perú? Al asumir la presidencia, Vizcarra emprendió una política anticorrupción que tuvo su primera escaramuza en una red de corrupción en el poder Judicial, luego en la denuncia de numerosos congresistas por actos de corrupción, lo cual generó la obstrucción por parte del Congreso impidiendo de este modo, todo tipo de reformas presentadas  por el presidente en funciones. Hasta el momento, el desenlace de esta crisis en Perú no avizora un despejado final, por lo pronto, siendo una noticia en desarrollo, la pulseada entre el Ejecutivo y el Legislativo, la ha ganado el presidente Martín Vizcarra, que incluso renovó su gabinete de gobierno con el objetivo de enfrentar este nuevo período que se abre hasta las elecciones parlamentarias de enero próximo. En Ecuador, el presidente Lenin Moreno decreta el estado de excepción por 60 días debido a las masivas y violentas protestas que engendró el alza de hasta el 123% de los combustibles, cercenando los salarios en un 20%. Este paquetazo de ajustes económicos provocó la ira ciudadana, especialmente de las organizaciones indígenas del país esparciéndose por las grandes y pequeñas ciudades de este país. Estas medidas de ajuste económico responden a las condiciones exigidas  por el Fondo Monetario Internacional (FMI) por el préstamo de US4.209 millones otorgado recientemente al gobierno de Moreno con el objetivo de paliar el déficit financiero. El presidente Moreno por primera vez enfrenta una movilización social y política de envergadura que pone en entredicho su gobernabilidad y, que ya dura más de 10 días, siendo el epicentro de la confrontación social y las fuerzas policiales del Estado en la capital, Quito. Una de las últimas medidas adoptadas por el ejecutivo ha sido el llamamiento al Estado de Sitio.

Chile enfrenta dos años de elecciones municipales, de gobernadores y presidenciales (2020 y 2021) con un panorama político altamente incierto, tanto para el gobierno como para la oposición. Brasil, con las habituales declaraciones destempladas de su presidente, Jair Bolsonaro, genera disputas políticas con sus países vecinos en su intromisión en las elecciones argentina y, en el terreno internacional con la disputa con el presidente francés E. Macron en donde el telón de fondo es por el tema de los incendios en la Amazonía. El presidente Iván Duque en Colombia baja ostensiblemente en los sondeos de opinión y, dificulta el desarrollo del proceso de Paz. Por otro lado, centenares de líderes sociales son asesinados por para militares o, por fuerzas militares del Estado colombiano. Por su parte Venezuela continúa sumida en una crisis nacional generalizada sin perspectivas de una pronta salida pacífica y democrática. La Unión de Naciones Suramericana (UNASUR) ha dejado de existir y el Foro para el Progreso de América del Sur (PROSUR), recientemente creado a iniciativa de los gobiernos de Colombia y de Chile, no contempla instancias de diálogo político. Incluso hoy, observando la crisis peruana y ecuatoriana, PROSUR brilla por su ausencia e inoperancia.

También el mes de octubre será el mes de la maratón electoral en tres importantes países de la región. Bolivia y, Uruguay se sumergen en elecciones presidenciales, sumamente competitivas sobre todo la elección uruguaya, que de pasar al balotaje, no es seguro la permanencia en el gobierno del Frente Amplio. Argentina está ad portas de una elección presidencial en donde el gobierno actual del presidente Mauricio Macri, según todo tipo de sondeos de opinión, sería derrotado en primera vuelta por una amplia diferencia de votos. El 20 de octubre se inicia este ciclo electoral en Bolivia, siguiendo simultáneamente en Uruguay y, en Argentina, el domingo 27 de octubre. Las fechas mencionadas son la primera vuelta electoral y, de seguro, que en algunas de estas elecciones, habrá balotaje.

Un mes importante, no tan solo para los destinos de cada uno de estos países, sino también para el clivaje político de esta parte de la región y de su posterior presencia en el escenario regional e internacional.

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