Áreas criminales: Narcotráfico

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En América del Sur se produce la totalidad de cocaína que se consume a nivel mundial, es decir, la producción de la planta y la mayor parte de la transformación hasta llegar a la cocaína, destacándose países productores como Bolivia, Colombia y Perú; y países de tránsito y consumo como Brasil, Ecuador, Chile, entre otros territorios que sirven para almacenar y crear estrategias criminales para exportar la cocaína. Es importante resaltar que, tarde o temprano, los países de tránsito se vuelven lugares de consumo, lo que tiene efectos en el aumento de la delincuencia común y perjudica el bienestar social. Los informes de las autoridades dan muestra estadística del repunte en la producción y comercialización de cocaína que se explica por la gran cantidad en las incautaciones realizadas. En este sentido, las estadísticas muestran un aumento exponencial de la superficie total destinada al cultivo ilícito de la planta de coca pasando de 120.600 hectáreas en 2013 a 245.000 en 2017 y a un récord de 284.000 hectáreas en 2019. Esto genera que un creciente número de organizaciones criminales brindan seguridad del transporte y logística internacional para la recepción y colocación de alcaloides. Este incremento en la producción está vinculado, en particular, a la suspensión de la fumigación en octubre de 2015, por parte de las autoridades colombianas, por una cuestión de contaminación de suelos y capas freáticas. Se estima que en 2016, cerca de los 2/3 del área de cultivo de cocaína en Colombia, se situaba en la frontera sur con Ecuador. En 2019, las autoridades ecuatorianas estimaban que en la zona de su frontera norte existía la capacidad de producir cerca de 539 toneladas anuales de ese estupefaciente. Las modalidades de transporte de las drogas, son comparables en los países analizados al revelar que la utilización de vías marítimas es muy superior en comparación con las vías terrestres y aéreas. En consecuencia, se nota una importancia mayor del tráfico marítimo en contenedores de carga lícita y transbordo de cargas en alta mar, utilizando naves de apoyo logístico, especialmente en los traslados de droga hacia México y Centroamérica, tanto en el Océano Pacífico, como en el mar Caribe. En este contexto, es de remarcar que las autoridades ecuatorianas estiman, que cada año son vendidos en alta mar cerca de 800 millones de dólares de combustible que es usado para el reabastecimiento de lanchas rápidas y barcos de pesca involucrados en el tráfico de drogas. El tercer modo más importante de transporte marítimo es mediante la utilización de lanchas rápidas o go fast, de barcos de pesca y recreo, además de embarcaciones de bajo perfil, de semi-sumergibles y submarinos artesanales. Se utilizan países como Costa Rica, El Salvador y Panamá, como lugares de acopio y tránsito de dichas sustancias.

La “ley” de oferta y demanda se aplica a todos los mercados, tanto lícitos como ilícitos, determinando los precios del producto que se pretende obtener. En el caso de la cocaína, el alto precio se debe a un mayor y/o a un menor riesgo en lograr la entrega del producto al “cliente”. La penalización por el tráfico de drogas, el riesgo vinculado a este tipo de ilícito y toda su logística, su consumo y el control de su oferta hacen que este estupefaciente mantenga un alto precio en el mercado. Este negocio, al final, es igual a tantos otros, y cuanto más lejos estén los países productores de los consumidores, más caro se convertirá. De acuerdo con el Real Instituto Elcano, un kilo de cocaína, de alta pureza, vale en España, en la calle, cerca de 80.000 euros. En Colombia este mismo kilo de cocaína tendrá un valor estimado de 1.200 euros, de los que el cocalero no cobrará más que 250 euros por las hojas de coca necesarias para producir un kilo del alcaloide. Con esto en mente, podemos estimar el volumen de dinero generado por este tipo de delito y las amenazas para cualquier Estado de derecho (corrupción, lavado de activos, inseguridad, etc.). En este mismo sentido el Observatorio Europeo de las Drogas y Toxicomanías (EMCDDA, por sus siglas en inglés) estima que el dinero procedente del narcotráfico podría ser utilizado para financiar a organizaciones terroristas, tanto locales como internacionales, con un impacto directo en la seguridad, que puede desestabilizar democracias, siendo una amenaza clara contra el estado de derecho y un desarrollo sostenible.

El informe realizado por EMCDDA, en 2018, ya apuntaba como nuevas tendencias del mercado y las rutas utilizadas en el caso de la cocaína: África Occidental y Asia Occidental. En Asia, las incautaciones de cocaína triplicaron de 2015 a 2016 y la cantidad de incautaciones en Oriente Medio y el Sudoeste asiático han duplicado. En África, en el año de 2016 las incautaciones duplicaron en el norte, lo que contrasta con las anteriores incautaciones que se centraban en el oeste y el centro de África. En Oceanía, las incautaciones subieron un 75%. La Ruta de África Occidental parece haber ganado más relevancia, según el programa europeo Global Illicit Flows (Flujos ilícitos globales). El 25 de noviembre de 2020, este programa ha reportado que se han incautado un total de más de 6 toneladas de cocaína, que procederían de las Antillas holandesas, en Benín, Senegal, Sierra Leona, así como más de 5 toneladas de cannabis en Senegal. De acuerdo con la UNODC (informe de 2018), el principal consumidor de cocaína, es Estados Unidos de América, seguido por Europa. Queda igualmente demostrado que la mayoría de este producto es movido por vía marítima (contenedores, navíos mercantes, barcos de pesca, barcos de perfil bajo, lanchas rápidas, semi-sumergibles), representando un 70% de las aprensiones. El Servicio Nacional de Guardacostas y la Guardia Costera de EEUU interceptaron dos lanchas, con tres y cinco sujetos, respectivamente. Gracias a la efectiva comunicación y coordinación entre países e instituciones como Guardia Costera de Estados Unidos y el Servicio Nacional de Guardacostas (SNG) y la Policía Control de Drogas (PCD) del Ministerio de Seguridad Pública; así como el Servicio Nacional Aeronaval de Panamá (SENAN), se logró el decomiso de 2,7 toneladas de aparente cocaína distribuidas en dos embarcaciones con 234 paquetes de aparente cocaína en la primera, y 2.557 paquetes en la segunda. Además, se capturaron ochos sujetos al interceptar dos embarcaciones en aguas del Caribe costarricense Finalmente, la cocaína es la segunda substancia estupefaciente más usada en Europa, solamente superada por el consumo de cannabis.

Fuente: EVALUACIÓN DE LA AMENAZA DEL CRIMEN TRANSNACIONAL ORGANIZADO EN LATINOAMÉRICA IDEAL 2021
https://www.elpaccto.eu/wp-content/uploads/2021/07/Documento-web-2.MB_.pdf