El crecimiento económico mundial proyectado para el 2024 y el 2025 se mantiene en un 3.2% y 3.3% respectivamente, de acuerdo al informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) «World Economic Outlook» del mes de julio. Aunque esta proyección es similar a la del informe de abril. La inflación en los precios de los servicios y las crecientes tensiones comerciales complican la normalización de la política monetaria, elevando el riesgo de tasas de interés altas por más tiempo.
El comercio mundial ha mostrado fortaleza, impulsado por las exportaciones tecnológicas de Asia. Sin embargo, Estados Unidos y Japón experimentaron sorpresas negativas en el crecimiento del primer trimestre. En contraste, Europa vio una recuperación en el sector servicios, mientras que, en China el consumo interno impulsó un crecimiento positivo.
La desinflación global está perdiendo impulso debido a la persistencia de la inflación en los precios de los servicios. Aunque algunos países han visto un crecimiento salarial nominal por encima de la inflación, en Estados Unidos el aumento de la inflación ha retrasado la normalización de políticas, en otras economías avanzadas.
En América Latina, las proyecciones de crecimiento para el 2024 están disminuyendo. En el caso de Brasil y México debido a los desastres naturales y a una moderación en la demanda. No obstante, se espera un crecimiento más fuerte en Brasil para el 2025 impulsado por la reconstrucción tras las inundaciones y factores estructurales como el aumento de la producción de hidrocarburos.
Este estancamiento en el crecimiento mundial refleja desafíos significativos en diversas regiones, subrayando la necesidad de políticas económicas adaptativas y coordinadas para manejar los riesgos y fomentar la estabilidad económica a largo plazo. Las economías deberán equilibrar sus esfuerzos entre el control de la inflación y el estímulo del crecimiento.









