Las economías mundiales, emergentes y desarrolladas, como resultado del coronavirus se encuentran en recesión; algo no visto desde la Gran depresión de 1929. De acuerdo al reporte de Perspectivas de la economía mundial, elaborado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), se espera que el crecimiento económico mundial se reduzca en el 2020 a un nivel de -3%; mientras que esta contracción económica sería más severa en la región latinoamericana, alcanzando un nivel negativo de -5.2% para el presente año.

Para el 2021, se esperaría un resultado positivo para las economías latinoamericanas en un 3.4%; y de 5.8% para la economía mundial. Las cadenas globales de valor y el comercio internacional han mostrado, por décadas, la dependencia de los países latinos de las economías avanzadas. Esta dependencia, se debe fundamentalmente porque seguimos abasteciendo a las economías de vanguardia de productos primarios e intermedios.
De acuerdo a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), los efectos post COVID-19 generarían cambios estructurales en la economía mundial. El comercio internacional, el aparato productivo y el actual modelo de globalización, indican, no serán los mismos de antes. Por ello, es necesario trabajar en el “modelo de inserción” de la región y las alternativas de reactivación económica ante estos cambios, como la búsqueda de proveedores cercanos (nearshoring), en la medida de lo posible.
La CEPAL considera que las medidas para afrontar el COVID-19 anunciados por los países de América Latina deberán reforzarse mediante la ampliación del espacio fiscal. El apoyo financiero de organismos multilaterales a bajos costos será de gran ayuda para nuestra región.
Sin embargo, para el FMI, el aumento de la demanda de activos de refugio, las condiciones financieras más estrictas y el elevado nivel de endeudamiento de muchas economías emergentes limitaría el alcance de este financiamiento. Por ello, el FMI propone que la cooperación financiera multilateral incluya a todos los países que soliciten ayuda, sin hacer distinción por sus limitaciones financieras.
En América Latina, las políticas sociales, económicas y financieras, además de adaptarse rápidamente a las limitaciones generadas por el COVID-19, serán el eje central para amortiguar la presente recesión y en el mejor escenario salir de ella de manera moderadamente rápida.








