“La sabiduría del tiempo” propuesta por Papa Francisco

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Fruto de la idea de Papa Francisco, meditando sobre las palabras de Joel 3.1 “Yo derramaré mi Espíritu sobre cualquier mortal. Tus hijos y tus hijas profetizarán, los ancianos tendrán sueños y los jóvenes verán visiones.”
Joel, 3 – Bíblia Católica Online

Así surge la propuesta de realizar un libro que recoja los sueños de las personas mayores que sirvan de inspiración a los jóvenes. Este ha sido el objetivo de este esfuerzo realizado junto a la Asociación Unbound,  la editorial Loyola Press, dirigido por el Padre Spadaro. Se recogieron los sueños de las personas mayores, fueron incorporadas en el Libro del título “La sabiduría del tiempo”, en realidad, son 270 testimonios de las cuales sólo 90 aparecen en el libro.

Es bueno hablar de  visiones, hablar de esta alianza entre los jóvenes y los adultos mayores, nos dice el Obispo de Panamá, José Domingo Ulloa Mendieta, en la sede del Istituto Patristico Augustinianum en el Vaticano, quien está organizando las Jornadas de la Juventud en Panamá de enero 2019.

Un diálogo que se hace cada vez más necesario ante una cultura predominante del descarte, “en nuestro istmo panameño hemos iniciado este diálogo, para las jornadas de la juventud, es necesario recibir la antorcha de nuestros abuelos y abuelas, pregunten a los abuelos ellos son la sabiduría del pueblo”.

El padre Spadaro, quien recogió a idea propuesta del Papa Francisco, relata que el Papa también ha participado en el libro, recordando a Nona Rosa, “le han quitado tantas veces los afectos pero siempre tenía la mirada en alto”, era una mujer de pocas palabras, aconsejaba poco, reflexionaba tanto y rezaba tanto. En el prefacio, ha transmitido su pensamiento, él se considera y se siente abuelo, así como lo llamaban en Filipinas, “Nono Kiko”.

En la presentación del Libro, Papa Francisco respondió a preguntas de los jóvenes sobre ¿cuál es el camino a la felicidad?  Respondió: mano extendida y abierta, en camino poniéndose a la prueba, manos abiertas para abrazar, recibir, dar. Hay más amor en dar que en recibir. La felicidad está en el servicio.

La pregunta de doña Fiorella quien vivió la guerra, sobre las divisiones de la violencia hacia los refugiados sin discutir de política sino de humanidad le preguntó ¿con cuál sentimiento afronta la historia del mundo?. Papa Francisco señaló que los jóvenes no han vivido la guerra, que deja millones de muertos. La II guerra, él la vivió en Buenos Aires, vio llegar a los inmigrantes italianos, polacos, alemanes, quiene explicaron la guerra, consideró que sea importante que los jóvenes conozcan el resultado de las dos guerras: un tesoro para crear conciencias, para que no se caiga en el mismo error, para que sepan como nace un populismo, cuando nació el populismo en Alemania con Hitler, cuando se sembró odio. También sucede entre las religiones, protestantes y católicos, después de cincuenta años están sembrando gestos de amistad, sembrar odio es fácil, también en la vecindad. El Papa se preguntó ¿qué hago cuando veo que el Mediterraneo es un cementerio?. Se respondió: sufro, rezo y hablo. No se debe aceptar el sufrimiento ante la III guerra mundial a pedazos, hay falta de humanidad. Acoger al migrante es un mandato biblico, Europa ha sido hecha por migrantes. Se debe acoger, pero, más importante es la integración.

También recibió una pregunta de Martin Scorseze, ¿cómo podemos ayudar a la Iglesia ante el huracán que estamos viviendo? Papa Francisco respondió que ahora se ve con más claridad la crueldad fría en los cálculos, para arruinar al otro. Una forma de crueldad es la tortura, que es cotidiana y parece normal, de la cual nadie habla y es la destrucción de la dignidad humana, la tortura es una cachetata en la cara, es ofender la dignidad, es parte de nuestra cultura que no podemos renegar. La sabiduría del llanto ante esta violencia, ante la destrucción de la humanidad, el llanto es humano y cristiano, porque el llanto suaviza el corazón, es fuente de inspiración. Jesús, en los momentos que ha visto el fracaso en su pueblo, lloró. Dijo, “no tengan miedo de llorar ante estos hechos, somos humanos”. Compartir la experiencia con empatia con los jóvenes, no condenar a los jóvenes como tampoco los jóvenes deben condenar a los mayores. Es la empatia de la transmisión de valores, la cercanía hace milagros, la no violencia, la ternura, virtudes humanas pequeñas que son capaces de dejar atrás los conflictos más difíciles, cercanía con quienes sufren, con los problemas, con los jóvenes y con los ancianos. Se transmite la experiencia y se madura, los jóvenes, nosotros y la humanidad.

Fotos: Vaticano

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