Buen día, soy el Padre Carlos Javier Díaz Vega, los saludo desde la Ciudad del Vaticano.

Este domingo 11 de marzo el Papa Francisco señaló que “Dios no es distante, entra en la historia de la humanidad, se “inmiscuye” en nuestra vida para animarla con su gracia y salvarla”. Por ello, dijo el Santo Padre, en el 4° Domingo de Cuaresma se nos invita al regocijo y al gozo. “Alégrate Jerusalén… Compartan su alegría”, se leía en la antífona de entrada de la misa dominical.

El motivo del gozo es el gran amor de Dios hacia la humanidad. En efecto, el evangelista san Juan al reportar el coloquio entre Jesús y Nicodemo, nos relata que Jesús le refirió: “Porque tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna”.

Quien atiende al llamado de este anuncio de Jesús, cae en la cuenta de su fragilidad y de sus límites, y esto, al contrario de llevarnos a la desesperación, nos debe acercar a Dios para “pedirle su ayuda, Él nos toma de la mano y nunca nos deja solos, nunca”, subrayó el Papa. “Dios está con nosotros y por eso me alegro, por eso nos alegramos”.

El Sumo Pontífice comentó que en la vida “tenemos también tristezas, pero cuando somos verdaderos cristianos, existe esa esperanza que nos da seguridad”. No hay espacio para el desánimo ante ningún límite, pecado o debilidad porque “Dios está cerca, Jesús está en la cruz para sanarnos. Este es el amor de Dios: mirar el Crucifijo y decirnos a nosotros mismos Dios me ama”. Y el Papa invitó a todos los fieles a no olvidar que “Dios es más grande que nuestras debilidades, que nuestras infidelidades, que nuestros pecados”.

Y la oración del Papa a María Santísima fue para que ponga en nuestro corazón la certeza de que somos amados por Dios, además para que percibamos su cercanía tanto en los momentos en que nos sintamos solos, como cuando seamos tentados a rendirnos ante las dificultades de la vida. Por último, el Santo Padre pidió a la Virgen que teniendo los mismos sentimientos de su Hijo Jesús, este camino cuaresmal, del que sólo quedan ya dos semanas, sea para nosotros una experiencia de perdón, de hospitalidad y de caridad.

Después del rezo del Ángelus el Papa Francisco saludó a los miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, particularmente a la comunidad brasileña de Roma, así como a los estudiantes universitarios que participaron en el primer “Vatican Hackanton” a quienes les recodó lo bello de poner la inteligencia al servicio de la verdad y de los más necesitados.

Agradezco a todos la atención. Dios los bendiga. Hasta la próxima.

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