¿Sabremos la verdad sobre los Socialistas españoles y la dictadura de Maduro?

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Cayetana Álvarez de Toledo Peralta-Ramos, es Diputada por Barcelona por el Partido Popular en el Congreso. Nacida el 15 de octubre de 1974 en Madrid, Diputada de la IX,  X,  XIII y  XIV legislaturas. Es Licenciada y Doctora en Historia por la Universidad de Oxford. Periodista. Miembro del Consejo Científico del Instituto Elcano. Miembro del Patronato de FAES.

Tiene nacionalidad argentina, francesa y española. Es Doctora en Historia. Es  licenciada en Historia Moderna por la Universidad de Oxford, donde además obtuvo el doctorado con una tesis sobre el obispo Juan de Palafox, virrey de Nueva España.

Respuesta a la Interpelación parlamentaria de la Diputada Cayetana Álvarez de Toledo Peralta-Ramos,

«A continuación, tiene la palabra, en nombre del Gobierno, el señor ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana.

El señor MINISTRO DE TRANSPORTES, MOVILIDAD Y AGENDA URBANA (Ábalos Meco): Muchas gracias, señora presidenta.

Señorías, creo que en los últimos días y hoy aquí, en particular, la recreación de los detalles está dejando atrás lo verdaderamente importante. Por ello, en primer lugar, me gustaría hablar del contexto internacional. Es bien sabido que una crisis política, social y humanitaria está afectando a Venezuela, que es seguida desde España por el Gobierno, por todos los partidos y, por supuesto, también por ciudadanos anónimos, preocupados por este tipo de cuestiones. Esto obedece a que, por un lado, tenemos estrechos vínculos con Venezuela, pues en aquel país residen más de 150,000 españoles que sufren las consecuencias de la crisis, e, inversamente, en España residen actualmente más de 320,000 venezolanos, una gran parte de los cuales se ha establecido en nuestro país a resultas de la crisis, ya que, por otro lado, dicha crisis ha desbordado el ámbito nacional, para convertirse en una crisis regional tanto como consecuencia del éxodo migratorio provocado por la crisis humanitaria como por su impacto negativo en las relaciones entre los países iberoamericanos, región absolutamente prioritaria para España.

Para afrontar esta crisis, desde el Gobierno de España promovemos una solución que tenga las siguientes características: pacífica -rechazamos el uso de la fuerza, política -negociada entre los venezolanos, que son quienes deben decidir el futuro de su país- y que conduzca a la celebración de elecciones presidenciales con plenas garantías democráticas. Con este fin estamos dispuestos a desplegar todos los esfuerzos para contribuir a una solución con estas características. Lo hacemos bilateralmente y también en coordinación con nuestros socios internacionales, en particular los de la Unión Europea y los del Grupo Internacional de Contacto. Este último fue establecido en febrero de 2019 por la entonces vicepresidenta y alta representante Mogherini, a iniciativa española. En este contexto, el 4 de febrero de 2019 el Gobierno socialista del presidente Sánchez reconoció a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela con el horizonte de que promoviera la convocatoria de elecciones presidenciales democráticas. El Gobierno de España continúa reconociendo y respaldando al presidente encargado Guaidó, a quien recibió la ministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación hace escasos días. En todo caso, se trata de cuestiones tan complejas que, por ejemplo, respecto de la crisis en Venezuela, la propia organización de Naciones Unidas llegó a pedir negociaciones políticas inclusivas y creíbles para abordar los retos en el país. También les recuerdo que fue precisamente durante el Gobierno de Mariano Rajoy cuando, tras las expulsiones de los embajadores en enero de 2018, aquellos retornaron en abril de 2018.

Una vez hecho este repaso, voy a intentar responder a algunas cuestiones que me planteaba la interpelación. En primer lugar, hablan ustedes sobre el estatus de la señora Rodríguez y cuestionan la forma de actuar, en consecuencia del mismo. En este sentido, he de decirles que, ante todo, respecto a la normativa aplicable en el ámbito de la navegación aérea y de la gestión aeroportuaria, el cumplimiento de todas y cada una de las normas y disposiciones que han de tenerse en cuenta orientó cada una de las actuaciones de los distintos responsables en sus respectivos ámbitos competenciales. Me refiero a seguridad, control de fronteras, protección y salvaguarda de los pasajeros, tripulaciones, aeronaves e instalaciones, preservando la regularidad y eficiencia en el tránsito aéreo nacional e internacional en el Estado español y su espacio aéreo.

Respecto a la decisión del Consejo de 2017, no impone por sí misma una sanción de prohibición de entrada y tránsito en el espacio Schengen a la vicepresidenta del Gobierno de Venezuela, sino restricciones de admisión en los Estados miembros para impedir que entren en su territorio o transiten por él. La decisión deja a los Estados miembros, a los que va dirigida, la forma de llevarlas a cabo, dentro del marco de sus respectivas competencias y de acuerdo con las disposiciones aplicables en cada caso. En particular, la propia decisión señala, textualmente, que las citadas medidas restrictivas «deben ser graduales, selectivas, flexibles y reversibles, sin que ello afecte a la población, en general, y deben aspirar a la promoción de un proceso creíble y significativo que pueda conducir a una solución negociada pacífica». Ustedes ayer hicieron un numerito en Europa copando un debate en una Cámara prácticamente vacía, lo que muestra, o pusieron ustedes en evidencia, el interés real en el tema. (Rumores).

La señora PRESIDENTA: Señorías, por favor.

El señor MINISTRO DE TRANSPORTES, MOVILIDAD Y AGENDA URBANA (Ábalos Meco): Llevaron este asunto, junto con la extrema derecha, a la Comisión Europea, a sabiendas de que no era el lugar adecuado y de que una decisión del Consejo no es derecho de la Unión. El alto representante de política exterior de la Unión Europea y vicepresidente de la Comisión les dejó ayer en evidencia y les mandó estudiar un poco más. Háganle caso. La Comisión no puede intervenir ni puede iniciar un procedimiento de infracción.

Por último, sí que consta una prohibición de entrada en territorio Schengen, tramitada por Austria con fecha 27 de agosto de 2018 y fecha de fin de vigor el 26 de agosto de 2021, pero que no impide el tránsito internacional. Y en cualquier caso, una prohibición de entrada no es lo mismo que una orden de detención. En este sentido, sobre Delcy Rodríguez no pesa ninguna orden de detención nacional ni internacional, se pongan como se pongan, salvo que ustedes consideren democrático y legal detener a las personas de cualquier modo, sin sujeción legal -bueno, algún antecedente hay-. Por lo tanto, no es una orden de detención nacional ni internacional, sino una restricción de entrada en territorio de la Unión Europea, y así se aplicó y así se ejecutó.

En lo que se refiere a la consideración o no de haber pisado suelo Schengen, la señora Rodríguez no estuvo en ningún momento en espacio Schengen. Pueden hacer todos los chistes que quieran sobre si voló o no voló, los brazos, etcétera. Todo esto queda muy bien, le agradezco el humor y la distensión, pero, evidentemente, en términos jurídicos, saben ustedes que la cosa no va por ahí. No pisó espacio Schengen y, además, la prohibición de entrada en Schengen no impide el tránsito internacional en el modo aéreo. Para poder considerar que la señora Rodríguez hubiera Estado en suelo Schengen tendría que haber cruzado el filtro de pasaportes o haber pasado una inspección fronteriza en la sala donde permaneció, y no se dieron ninguna de las circunstancias, y esto, el caso de inadmisiones, en Barajas es diario y habitual, no es una cuestión excepcional. En todo caso, la señora Rodríguez estuvo en todo momento acompañada por una patrulla de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, al objeto de que se cumpliese su prohibición de entrada en el espacio Schengen. Insisto, toda la operación estuvo coordinada por el mando policial correspondiente y se siguieron en todo momento sus instrucciones y recomendaciones para aplicar los protocolos vigentes para estos casos.

Respecto a la motivación del encuentro, por llamarlo de algún modo, lo he indicado en numerosas ocasiones, pero a mis atribuidas versiones ustedes incrementan unas cuantas recreaciones, como las de hoy. Pretenden atribuírmelas a mí todas: tampoco pasa nada, pero entiendan, en fin, que de todas tampoco tengo que hacerme cargo. Evidentemente, cada día veo alguna recreación, todas con un mismo propósito, que es esto que he dicho de tratar de decir que hubo una reunión. Como saben, tengo una relación -tampoco demasiado intensa, pero relación, al fin y al cabo, como con muchos otros a nivel internacional- con el señor ministro de Turismo. Al darse la circunstancia de que este ministro viajaba con la señora Rodríguez, de lo que me informaron poco tiempo antes, el objetivo fue no otro que recordarle, con la mayor diplomacia -vamos a decirlo así- posible, las restricciones que impone el Consejo de Europa y asegurarnos de que continuaba con su plan de viaje a la mayor celeridad posible. En todo caso, ese tiempo -a algunos les parecerá que duró mucho, o poco, para cada uno depende de sus actitudes y aptitudes, porque a algunos nos cuestan más algunas cosas y otros lo deben despachar muy rápidamente- fue el que estuve, esa fue la misión que tuve, y siempre bajo la dirección y la supervisión de las autoridades del control de fronteras, como no puede ser de otro modo, no ya desde el punto de vista de la legalidad, que es evidente, sino, incluso, desde el punto de vista de saber manejarse en unas instalaciones que uno desconoce. Por lo tanto, lamento que no haya tanto misterio, pero la cuestión se reducía a eso, a cumplir la restricción de acceso a España, y se cumplió, y no tener más problemas con un país con el que mantenemos relaciones diplomáticas y con el que, evidentemente, si queremos que haya elecciones democráticas, también habrá que considerarlo. Por tanto, no hubo ninguna reunión formal, lo llamen como lo llamen, porque ni había previsión de la misma ni había ningún interés ni temas que tratar, ni circunstancias de espacio ni de tiempo para llevar adelante ninguna reunión, ni yo soy nadie para llevar temas de ese calado, y ni siquiera sigo en el tema. Por lo tanto, no hay ningún contenido de reunión, se pongan como se pongan.

En conclusión, señorías, posicionarse solo de una parte del conflicto, como estoy observando, hacer bandería de un problema tan complejo, menospreciar, insultar y humillar al Gobierno venezolano, sea o no de nuestro gusto, e instrumentalizar, como así se ha hecho, a la oposición venezolana, con la que tantas veces me he reunido yo, muchísimas (rumores), todo esto que ustedes hacen es renunciar a la responsabilidad histórica que España tiene con Venezuela. También es poner a los pies de los caballos a nuestra diplomacia, a conciudadanos y a nuestras empresas en el país hermano. Ahí no nos van a encontrar, porque ni se lo merece Venezuela ni se lo merece España. Ustedes, en este caso, están siendo muy irresponsables. A ustedes realmente no les importa Venezuela ni el papel que desempeña España en el conjunto de Latinoamérica. Lo que les importa realmente es desgastar a este Gobierno, aunque sea a costa del sufrimiento del pueblo venezolano. En definitiva, insisto, lo que traté de hacer fue hacer compatible la aplicación de la normativa internacional, con especial atención a la decisión del Consejo de 2017 de prohibición de entrada en territorio Schengen, y, por otro lado, salvaguardar las relaciones internacionales entre países iberoamericanos -hermanos que somos- tan importantes como son Venezuela y España.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista, puestos en pie).»