Macron y el retorno de la Grandeur Parte final.

0
558

El nuevo Eje Berlín-París

Tras la formación del nuevo Gobierno en Alemania, podríamos asistir al robustecimiento del Eje Franco-Alemán como fruto de una tardía reafirmación de las soberanías nacionales francesa y alemana, (reviviendo el Tratado del Elíseo entre De Gaulle y Adenauer (1.963). Dicha entente franco-alemana conjugará los acuerdos preferenciales energéticos con Rusia con la revitalización de la energía nuclear y el extraordinario desarrollo de las energías renovables y será el referente político-económico europeo del próximo quinquenio, no siendo descartable el rediseño de una nueva cartografía europea que supondría el finiquito de la actual Unión Europea y sus sustitución por la Europea de los Seis (Francia. Alemania, Bélgica, Luxemburgo, Holanda y Austria) mientras el resto de países europeos periféricos y emergentes quedarán gravitando en sus anillos orbitales. Igualmente, asistiremos a un acercamiento político a Rusia (rememorando el viaje de De Gaulle a Moscú, 1966) que se plasmaría en la Ratificación de la Política de Buena Vecindad con la Rusia de Putin, mediante la firma de acuerdos preferenciales para asegurarse el suministro de gas y petróleo rusos e incrementar los intercambios comerciales, debido a la dependencia energética francesa (21% de las importaciones de petróleo y 40% de gas proceden de Rusia) y el 40% del comercio exterior ruso se realiza con la UE).

Choose France, Versailles
©Judith.Litvine/MEAE

Pragmatismo en las relaciones comerciales con China y América Latina

El aumento del déficit comercial de la economía francesa, forzará a París a una política de pragmatismo económico que quedaría plasmado en el inicio de negociaciones para la firma de un acuerdo Global para fortalecer unos intercambios comerciales que representan el 18% del total del comercio exterior de la UE, (rememorando el pragmatismo visionario de De Gaulle al reconocer a la China Comunista en 1964), pues China es el principal suministrador de productos a la UE. Asimismo, las relaciones con Iberoamérica vendrán marcadas por el pragmático económico y los acuerdos bilaterales para la venta de productos militares y el traspaso de tecnología a los países sudamericanos, siendo las nuevas relaciones entre Bolivia y Francia un claro exponente como ideologías aparentemente antagónicas se fusionan en aras del interés económico (rememorando el apoyo de De Gaulle a algunas empresas que proveyeron de infraestructura para la construcción del metro en México y Chile), relaciones económicas que se intensificarán especialmente con Brasil tras su asunción del papel de “gendarme de los neoliberales” en Sudamérica.

Revitalización de la Francophonie

Respecto a África, asistiremos a una gradual sustitución del tradicional colonialismo paternalista (De Gaulle) por el de un neocolonialismo que bajo el epígrafe de “garante de los Derechos Humanos” continuaría esquilmando los recursos naturales, especialmente uranio, platino,cobalto, manganeso, oro y diamantes además del mediático coltán, aprovechándose de los endémicos conflictos tribales y rutinarios golpes de Estado y en feroz competencia con EEUU, Rusia, China y resto de la UE. Por último, asistiremos a la creación de una sociedad subsidiada en los territorios del ultramar francés desperdigados por África, Oceanía y América con el objetivo de asegurar la paz social y poder preparar un nuevo modelo de economía autogestionaria que permita ”reflotar a dichos territorios del subdesarrollo y la dependencia de la metrópolis”, tras la previsible repetición de los disturbios acaecidos en en el 2.009 en la isla de Guadalupe y que se extenderían por efecto mimético hasta la vecina isla de Martinica, de nuevo bajo el lema “contra la carestía de la vida”. La nueva estrategia de París pasaría pues por la sustitución del tradicional colonialismo paternalista francés por una relación interpares de la metrópolis con sus antiguas colonias, dando así finiquito al endémico tratamiento por parte de los sucesivos Gobiernos franceses de los territorios de Ultramar como colonias en lugar de territorios con representación parlamentaria, surgiendo posteriormente un neocolonialismo que intentará la revitalización de la Francophonie como ente político y económico en el escenario mundial en el horizonte del 2025, hija del atavismo de la Grandeur.

Paris, Quai d’Orsay
© Jonathan SARAGO / MEAE