Declaraciones de Marco Rubio en el evento de la Cámara de Comercio Americana del Perú

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Es un placer estar aquí hoy con ustedes en Perú. Es la segunda vez que visito el país; vine hace muchos años, cuando era senador. Estábamos esperando la llegada de Bernie; él está haciendo un gran trabajo. Lo conozco desde hace años y no me sorprende la labor que viene realizando. Creo que él es la persona ideal para hablar de la relación entre Perú y Estados Unidos, ya que estamos ante un momento de oportunidades extraordinarias.

En primer lugar, quisiera compartir lo que he venido diciendo desde mi llegada: para mí —o mejor dicho, para todos—, la función principal de cualquier gobierno es garantizar la seguridad y la estabilidad. Es lo más importante, ¿verdad? Sin seguridad, no se puede lograr nada. Lamentablemente, no solo Perú, sino toda la región, se enfrenta a una amenaza extraordinaria. Por lo general, estas amenazas surgían de grupos de ámbito nacional. Lo que ha cambiado en el mundo y en la región es que ahora estos grupos son transnacionales: operan desde Colombia contra Perú, desde Perú contra Bolivia y desde Bolivia contra Ecuador. Es, por tanto, una amenaza enorme.

La única manera de lidiar con esto —o de enfrentar a estos grupos— es combatirlos y derrotarlos; de lo contrario, devorarán el país. Es una expresión muy cubana; no sé cómo se traduce exactamente, pero así es. Simplemente tendrán un impacto devastador en la sociedad. ¿Y quiénes sufrirán más? La clase trabajadora, por supuesto. Son víctimas de chantajes y extorsiones; ellos son quienes pagan el precio. Pero no se trata solo de la soberanía nacional; si el territorio está controlado por grupos criminales o terroristas, ¿cómo se puede garantizar la protección?

Me alegra que cuenten con una administración, encabezada por la presidenta Fujimori, comprometida a enfrentar a estos delincuentes y criminales; nosotros brindaremos el apoyo que ella necesite. Esto no se hace simplemente para ayudar a Perú o a ella; también es para ayudarnos a nosotros mismos, ya que estos grupos terroristas representan una amenaza tanto para Perú como para Estados Unidos y el pueblo estadounidense.

Sin seguridad no hay prosperidad. Obviamente, hay muchas cosas que debemos hacer para alcanzar esa prosperidad. Hay empresas a las que no les gusta invertir en un país donde no se sienten seguras. Pero también es necesario contar con seguridad y con el debido proceso legal; el debido proceso. Así es como se atrae la inversión extranjera. Eso es lo que queremos ver. Es lógico que Estados Unidos y Perú mantengan relaciones y vínculos muy fuertes y estrechos en materia comercial; para nosotros, eso también es una prioridad. Es posible trabajar en seguridad y, al mismo tiempo, en el comercio; por supuesto, son aspectos que están relacionados.

Y es una prioridad para esta administración, una prioridad para el presidente Trump. Él es empresario; no es un político de carrera. Es cierto que incursionó en la política hace diez años, pero claramente no es un político. Es empresario, y eso es lo que entiende y valora. Queremos ver más actividad comercial entre Perú y Estados Unidos, y existen grandes oportunidades para lograrlo.

Me gustaría señalar dos puntos. En primer lugar, lamentablemente, hemos tenido inestabilidad política en Perú. Como Secretario, creo que hemos tenido que lidiar con tres administraciones diferentes en un año y medio. Es algo llamativo, porque normalmente se tienen dos presidentes en diez años. Pero ahora contamos con estabilidad, y creo que eso es importante. Por otro lado, ha habido cierta negligencia por parte del gobierno —y de ambos partidos políticos en Estados Unidos—: todos dicen que el hemisferio, América del Sur y el continente americano en su conjunto son importantes para nosotros. Todos lo dicen, pero pocos hacen algo al respecto. Nosotros sí estamos actuando. Para nosotros, es una prioridad.

¿Por qué? ¿Por qué es una prioridad? Bueno, en primer lugar, por la geografía. Es lógico que mantengamos intercambios comerciales. Prefiero que esos intercambios se realicen con países cercanos al nuestro. Obviamente tendremos relaciones, pero es evidente que llevaremos a cabo este tipo de intercambios con aquellos países que tenemos tan cerca geográficamente.

En segundo lugar, está la lógica: la realidad es que el acceso a minerales críticos y a todos estos elementos es un factor que afecta a la industria manufacturera. Es más sencillo contar con una fuente de estos minerales en el mismo hemisferio en lugar de traerlos desde África. Esto no significa que no nos interesen África o Asia, pero lo lógico es tener acceso a estos minerales y a la capacidad de producción de países cercanos a nuestra nación. Desde un punto de vista logístico, es más fácil.

Además, esta no es una región en guerra. Si bien se lucha contra la delincuencia, no existen conflictos globales como los que enfrentan otros países del mundo.

En tercer lugar, nuestros sistemas y culturas son muy similares. Ya existen conexiones a nivel bancario, de transacciones y social. Y, lógicamente, esto favorece el desarrollo económico de los países de la región, lo cual coincide con los intereses de Estados Unidos.

Así pues, los problemas económicos, políticos, sociales y de inseguridad tienen, lamentablemente, un impacto directo en Estados Unidos; es algo que ya hemos comprobado. Si analizamos la situación en México, vemos que trágicamente hay territorios controlados por cárteles que actúan como el propio gobierno; esto repercute en la frontera con Estados Unidos y supone una amenaza directa para el país. Por tanto, los problemas del hemisferio se convierten también en nuestros problemas.

Por todas estas razones, es lo lógico. Sé que hay representantes de muchas empresas que llevan años invirtiendo en la economía local y cuentan con presencia estadounidense. No solo queremos que continúen haciéndolo, sino que amplíen sus actividades. Estamos coordinándonos estrechamente —a través del embajador, la embajada, el gobierno y la administración— para identificar y eliminar cualquier barrera existente en el sistema peruano; es fundamental que esto quede claro para facilitarles el trabajo. Asimismo, es parte de nuestra labor generar más oportunidades para las empresas estadounidenses en los ámbitos del comercio y la inversión. También debemos desempeñar ese papel de apoyo e información —a través de nuestras oficinas económicas— para las empresas estadounidenses que buscan invertir en todo el mundo y que, muy probablemente, no tienen presente al Perú, ya que no habíamos centrado nuestra atención en esta parte del hemisferio. Por eso es importante estar aquí hoy para agradecerles todo lo que han venido haciendo durante tantos años. Ustedes están aquí porque llevan años trabajando. Queremos que puedan hacer más y que dispongan de nuevos mercados, nuevos socios y nuevas herramientas. Y sepan que son una prioridad para nosotros —para el Departamento de Estado y para nuestra embajada— en el desarrollo de todas estas iniciativas. Creo que esto beneficiará al Perú. Sin duda, beneficiará a Estados Unidos, a ustedes y a todo el hemisferio.

Para mí, ha sido una visita muy productiva. Vengo directamente del Palacio Presidencial, donde nos reunimos con el presidente y luego ofrecimos una conferencia de prensa. Todo salió muy bien, y espero volver al menos una vez antes de que echen a Bernie Navarro de aquí. Es broma. Pero sí, Dios mediante, podremos regresar y tendremos más temas que tratar.

Durante los últimos… bueno, los últimos 40 días de la nueva administración, se han solicitado muchas cosas; hemos acordado cooperar en diversos temas, hemos cumplido con lo pactado y hemos tenido un buen comienzo. Debemos continuar. Necesitamos dar seguimiento a esto. Necesitamos garantizar la continuidad.

Aquí tenemos a Bernie Navarro, totalmente volcado en su labor; trabaja a diario. Pero también mantiene una conexión directa conmigo y con la Casa Blanca. En un mundo convulso —con la situación de Irán, Ucrania, Rusia y todos los acontecimientos actuales—, es importante saber que, dentro del sistema estadounidense, hay personas en altos cargos centradas en esta parte del hemisferio y, específicamente, en la relación con el Perú, la cual durante más de diez años estuvo, por así decirlo, relegada a un segundo plano. No quiero decir abandonada. Esto va a cambiar. Y quisiera agradecerles por su paciencia con nosotros y por mantenerse firmes y constantes, ya que estamos iniciando una nueva era. Y creo que será la mejor etapa en la relación entre nuestros dos países. Muchas gracias.