El negocio del café, de Nestlé a la start-up del carburante

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Nestlé, la mega-empresa suiza acaba de obtener una licencia que le permitirá vender también productos norteamericanos. Ahora Nestlé controla la marca Starbucks, Nescafé y Nespresso, venderá perpetuamente los productos Starbucks, el cual, se agrega a los productos Seattle Best Coffee, Starbucks  Reserve, Teavana, Starbucks  Via y Torrefazione Italia.

Un Acuerdo, que prevé fuera del mismo, las bebidas vendidas en la sede de Starbucks, y, tiene en programa utilizar la marca Starbucks en sus sistemas de cápsulas Nespresso y Dolce. Por otro lado, 500 dependientes de Starbucks harán parte de la Nestlé. Si este acuerdo será aprobado por las Autoridades de control, ambas empresas, colaborarán en la innovación y en la estrategia del producto. Los dueños de la Nestlé, la familia Reimann, ha gastado 30 mil millones de dólares para construir el imperio del café. Starbucks, tiene 13,8  mil millones de dólares en su mercado norteamericano del café.

Italia, el país que crea los usos y costumbres del mundo, con el Café Lavazza acaba de conquistar un lugar de preeminencia en Hollywood, preparando el cappuccino personalizado para los Divos de la Meca del Cine.

La familia Lavazza que ha obtenido en el 2017, €200,8 millones de ganancias  ha comprado la marca francesa Carte Noire. Para Lavazza, Francia, es el segundo mercado europeo, le sigue Alemania, Reino Unido y los Estados Unidos. El mercado italiano para Lavazza representa el 37% de sus ganancias totales. En su política de posicionamiento internacional además de comprar Carte Noire ha incorporado a su gestión las marcas Merrild, Kicking Horse Coffee, Esp y Nims.

Nestlé y Lavazza hacen parte del restringido grupo de las 100 empresas con mejor reputación en el mundo, ocupando respectivamente el puesto 33 y 42.

El protagonista de estas historias de riquezas mundiales es el café, aquél producto de la tierra que nace en territorios con climas particulares en el mundo. Brasil es el mayor vendedor de café en el mundo, ya durante la crisis de 1930, quemaba el concho del café en las calderas de las locomotoras para hacerlas funcionar. Con la innovación, que tanta no es, desde el año pasado, los autobuses rojos de Londres circulan con un combustible compuesto por 80% de diesel y 20% de biocombustibles, incluido el aceite extraído de café molido reciclado. Esta innovación ha sido propuesta por la start-up británica Bio-Bean, la cual, ha desarrollado un proceso para reciclar el desperdicio de café en combustible doméstico para estufas y chimeneas, en forma de briquetas. La compañía, que ahora emplea a 40 personas, recibió apoyo financiero y técnico del grupo petrolero anglo-holandés Shell para convertir los conchos de café en combustible ecológico. Ellos recolectan de los bares y restaurantes ingleses los conchos de café y les extraen el aceite en su fabrica, hasta ahora han obtenido miles de litros permitiendo la reducción de 15% de contaminación.

@irecavarren © Reproducción reservada