La muerte del cónyuge no puede impedir la adquisición de la ciudadanía

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Al extranjero (o apátrida) que, como resultado del matrimonio con un ciudadano italiano, haya acumulado los requisitos legales para solicitar la ciudadanía, no se le puede negar la prestación relativa por la muerte de su cónyuge ocurrida durante el procedimiento para el reconocimiento de su derecho.

Así se lee en la sentencia nº 195 presentada hoy (redacción de la jueza Emanuela Navarretta), con la que la Corte Constitucional declaró la ilegalidad del artículo 5 de la ley nº. 91 “en la parte en que no excluya la muerte del cónyuge del solicitante de la lista de causas que impiden el reconocimiento del derecho de ciudadanía, ocurrida mientras estaba pendiente de los términos previstos para la conclusión del procedimiento a que se refiere el artículo siguiente 7, párrafo 1″.

En los fundamentos de la sentencia, el Tribunal explicó que es intrínsecamente irrazonable y, por lo tanto, contrario al artículo 3 de la Constitución, negar la ciudadanía a un extranjero (o apátrida) casado con un ciudadano italiano pero que ha enviudado después de haber presentado la solicitud y antes de la definición del procedimiento correspondiente. De hecho, la muerte es un evento completamente independiente tanto de la esfera de control del solicitante como de la razón de ser de la atribución de la ciudadanía.

En particular, en la sentencia de la Corte, leemos que “la muerte, aun cuando disuelve el vínculo matrimonial, no disminuye, sin embargo, la plenitud de las protecciones, tanto privadas como públicas, fundadas en haber formado parte de una comunidad familiar, fundado en la solidaridad conyugal, y por tanto no puede inhibir la titularidad de un derecho sustentado en las condiciones constitutivas relativas”; tal es el derecho a obtener la ciudadanía si se cumplen los requisitos prescritos para la duración del matrimonio: dos años, si los cónyuges residen en Italia, tres años si residen en el extranjero, con la mitad de los plazos en presencia de los hijos.

Por tanto, es de aplicación la regla que, transcurrido este plazo y tras la presentación de la solicitud de ciudadanía, prohíba su reconocimiento por disolución del vínculo matrimonial derivado, durante el procedimiento administrativo, de la muerte del cónyuge. todo ello irrazonable y además totalmente ajeno a la necesidad de evitar posibles usos instrumentales del matrimonio.