La Contribución Prevista y Determinada a Nivel Nacional (INDC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos llega por adelantado de cara al nuevo acuerdo climático universal que se suscribirá en la conferencia sobre cambio climático de la ONU en París en diciembre de este año.
La contribución de Estados Unidos incluye una nota inicial con información adicional.
Con la de Estados Unidos, ya son 33 las partes de la CMNUCC que han presentado sus contribuciones. Se trata de todos los países de la Unión Europea, la Comisión Europea, México, Noruega y Suiza.
Posteriormente la Federación de Rusia a la ONU presentó su plan de acción climática. Esos países suponen casi el 80 por ciento de las emisiones procedentes del mundo industrializado.
Estas cifras se basan en los informes nacionales que presentan los propios países industrializados parte de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático (CMNUCC).
«Damos la bienvenida a la presentación temprana por parte de la Federación de Rusia que constituye un impulso extra a los importantes esfuerzos globales que se están llevando a cabo. Se espera que los países industrializados lleven el liderazgo mundial en la reducción de gases de efecto invernadero. Animo a todas las naciones industrializadas a que presenten sus contribuciones lo antes que puedan», dijo Christiana Figueres, Secretaria Ejecutiva de la CMNUCC.
Esfuerzos a nivel mundial para ayudar a los países en desarrollo con sus contribuciones
Para que el mayor número posible de países presenten sus contribuciones, hay en marcha un esfuerzo a nivel mundial para ayudar a los países en desarrollo a preparar sus INDCs. Muchas de esas contribuciones se están preparando a partir de las Acciones Nacionales Apropiadas de Mitigación (NAMAs, por sus siglas en inglés).
Así, gobiernos como los de Australia, Alemania, Francia, Reino Unido o Estados Unidos, agencias de la ONU y organizaciones intergubernamentales están dando a unos 100 países en desarrollo apoyo financiero, técnico y de otra índole.
Entre este segundo grupo de países están Bangladesh, Colombia, Senegal, Etiopía, Gambia, Líbano, Mali, República Dominicana, Túnez o Turkmenistán.
Por ejemplo, el gobierno francés ha destinado 3 millones de euros a apoyar la preparación de INDCs de una veintena de países menos desarrollados, entre ellos pequeños estados insulares en desarrollo.
Otros agentes mayores implicados son el Fondo Mundial para el Medio Ambiente y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente; la Unión Europea a través de programas como Clima Sur, clima Este o ClimDev; Alemania a través de la Agencia Alemana de Cooperación (GIZ); y Estados Unidos mediante varios canales entre ellos el parteneriado para Estrategias de Desarrollo bajo en Emisiones (Low Emission Development Strategies partnership).
El apoyo de los países en desarrollo también se vehicula mediante iniciativas y organizaciones internacionales como el LECB (Fomento de capacidades en desarrollo bajo en emisiones), del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) o la Alianza Clima y Desarrollo (CDKN).
“Es muy alentador ver cómo están cooperando los gobiernos y ver cómo organizaciones bilaterales y multilaterales han decidido apoyar a los países en desarrollo para que saquen el máximo partido de la preparación de las INDCs”, dijo Don Coopera, responsable del programa de Mitigación y Análisis de Datos de la CMNUCC.
“Para poder presentar planes INDC ambiciosos, los países y organizaciones se han basado en planes ya existentes de adaptación y mitigación y han especificado qué políticas llevarán a cabo para reducir el consumo energético o promover la energía limpia y la eficiencia energética”, añadió.
Las contribuciones INDCs son la base para construir esfuerzos a largo plazo a nivel mundial
Los gobiernos alcanzarán un nuevo acuerdo climático universal en París, en 2015, que entrará en vigor en 2020. El objetivo es lograr un acuerdo al que contribuyan todos los países ahora y en futuro, en función de sus circunstancias nacionales, para evitar que el calentamiento global supere los 2ºC así como adaptar las sociedades a los efectos presentes y futuros del cambio climático.
La Sra. Figueres dijo: “En octubre haremos un informe de síntesis agregando los resultados de todas diferentes contribuciones INDCs que se presenten. Está claro que las contribuciones iniciales no van a sumar las reducciones de emisiones que se necesitan para mantener el calentamiento global por debajo de los 2ºC. Es por ello que el acuerdo de París debe incluir un plan sobre emisiones a largo plazo que esté basado en lo que dice la ciencia”.
Además, París tendrá que establecer cómo se va a movilizar y aumentar financiamiento para apoyar la acción y la ambición de los países en desarrollo tanto en el presente como en las próximas décadas.
Dentro de la Agenda de Acción Lima-París, también habrá que hacer avanzar iniciativas de cooperación que incluyan a ciudades, empresas y otros grupos, a partir de los inspiradores anuncios que se hicieron durante la Cumbre del Clima del Secretario General de la ONU.
“En resumen, en París se debe poner de manifiesto una concordancia entre lo la economía global y lo que la ciencia nos está diciendo, y ese alineamiento debe aumentar con el tiempo a lo largo de varias décadas. Para ello hace falta un marco de apoyo financiero y tecnológico sujeto a revisiones regulares y rigurosas a partir de 2020”, dijo la Sra. Figueres.
“El camino para el éxito hoy está claro; que las emisiones globales toquen techo en la próxima década, una descarbonización profunda de la economía en todo el mundo y el objetivo de alcanzar la neutralidad climática cuanto ante en la segunda mitad de este siglo. París tiene el potencial, la promesa y la responsabilidad de poner al mundo en esta trayectoria ambiciosa pero factible”, añadió.
El testo del Acuerdo se encuentra en este link:
http://unfccc.int/resource/docs/2015/adp2/spa/01s.pdf









