Entre la cerámica de Vietri, el Licor Strega y la mayólica: un viaje al corazón más auténtico de Campania. Autore: Julia-Sandra Virsta

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Hay una Campania que se cuenta a través del mar y de sus impresionantes paisajes, y existe otra, quizá menos llamativa, pero igual de extraordinaria, que vive en las manos de los artesanos, en las antiguas manufacturas y en aquellos lugares donde el tiempo sigue preservando conocimientos transmitidos de generación en generación. Es esta la Campania que EXEMPLA ha decidido explorar: una tierra donde la excelencia no surge por casualidad, sino del encuentro entre tradición, creatividad y cultura empresarial.

El viaje toma forma siguiendo un itinerario que, desde la Costa Amalfitana, conduce al corazón del Sannio, atravesando dos mundos aparentemente diferentes, pero unidos por una misma vocación: transformar la materia en patrimonio cultural. Por un lado, la cerámica artística de Vietri sul Mare y la mayólica que llena de color el paisaje campano; por otro, el Licor Strega, símbolo de una historia empresarial que, desde hace más de siglo y medio, representa a Benevento en todo el mundo.

No se trata únicamente de un recorrido geográfico. Es un viaje al corazón de la identidad de una región que sigue haciendo de la artesanía y de la calidad dos de sus rasgos más distintivos.

Vietri sul Mare, la belleza que nace del fuego

Llegar a Vietri sul Mare es sumergirse en un universo de color. El azul del mar Tirreno se funde con el intenso amarillo de los limones, el verde de la vegetación mediterránea y los infinitos matices de las cerámicas que decoran callejuelas, balcones, plazas y talleres.

Aquí, la cerámica no es simplemente un sector productivo: forma parte del paisaje, de la memoria colectiva y de la identidad de toda una comunidad. Al recorrer los talleres se percibe de inmediato el valor del trabajo artesanal. Los tornos giran lentamente, los hornos respetan los tiempos de la cocción y los pinceles se deslizan con precisión sobre las superficies esmaltadas.

Cada pieza cuenta una historia distinta. Ninguna decoración es igual a otra. Limones, racimos de uvas, peces, flores, paisajes costeros y motivos ornamentales se convierten en el lenguaje con el que los artesanos interpretan el territorio.

Se trata de un patrimonio construido a lo largo de los siglos, enriquecido por el encuentro entre las culturas mediterráneas, las influencias renacentistas y una constante capacidad para renovarse sin renunciar a su propia identidad.

La mayólica: el arte que ilumina el paisaje

El viaje continúa siguiendo un elemento que acompaña al visitante por toda Campania: la mayólica.

Las grandes cúpulas policromadas que se alzan sobre los centros históricos, los claustros decorados, los pavimentos, las fuentes y los antiguos palacios narran una tradición que va mucho más allá de su valor estético.

La mayólica es arquitectura, pero también memoria colectiva. Cada superficie decorada refleja el diálogo entre el arte y el territorio, entre la funcionalidad y la belleza. Es una forma visible de identidad que caracteriza el paisaje urbano y hace inmediatamente reconocible la cultura figurativa de Campania.

Detrás de estas obras se encuentra el silencioso trabajo de maestros ceramistas que continúan preservando técnicas ancestrales, adaptándolas a las exigencias de la contemporaneidad sin renunciar a la calidad de la elaboración artesanal.

Benevento y la historia de una excelencia italiana

Tras dejar atrás la costa, el recorrido se adentra en las tierras del Sannio. Benevento recibe al visitante con su extraordinario patrimonio arqueológico, los vestigios de la época romana y lombarda, y ese legado de leyendas que, desde hace siglos, alimenta el mito de las brujas.

Pero la ciudad también es conocida por otra historia, profundamente real: la del Licor Strega.

Fundada en 1860, la empresa representa uno de los ejemplos más longevos de excelencia empresarial italiana. A día de hoy, la producción sigue fiel a los principios que le dieron origen: una receta cuidadosamente guardada, elaborada con cerca de setenta hierbas y especias procedentes de diferentes partes del mundo, trabajadas mediante un proceso que exige precisión, experiencia y tiempo.

Visitar sus instalaciones de producción significa recorrer más de ciento sesenta años de historia industrial italiana. Entre alambiques, barricas de envejecimiento y los intensos aromas de las plantas botánicas, se percibe con claridad cómo tradición e innovación pueden convivir en perfecta armonía.

El Strega no es solo un licor. Es un símbolo cultural que ha acompañado la historia de Italia, formando parte del imaginario colectivo y contribuyendo a dar a conocer el nombre de Benevento en todo el mundo.

El valor de las personas

Lo que hace verdaderamente especial este itinerario no son únicamente los lugares o los productos, sino, sobre todo, las personas.

Los artesanos que pintan cada pieza de cerámica como si fuera una obra única. Los maestros decoradores que mantienen viva la tradición de la mayólica. Los técnicos y especialistas que custodian una receta que ha permanecido fiel a sus orígenes.

En cada uno de ellos se reconoce una misma idea de excelencia: calidad, responsabilidad, competencia y respeto por la historia.

Las manos que preservan la tradición: el encuentro con la maestra ceramista Mara D’Arienzo

Todo viaje adquiere el rostro de las personas que uno encuentra en el camino. En Vietri sul Mare, ese rostro es el de la maestra ceramista Mara D’Arienzo, quien recibe a los visitantes en su taller y convierte cada encuentro en una experiencia auténtica.

Observarla mientras trabaja permite comprender el verdadero valor de la cerámica de Vietri, mucho más allá de la pieza terminada. Cada gesto nace de un conocimiento adquirido a lo largo de los años, fruto de la técnica, la sensibilidad artística y un profundo respeto por una tradición que continúa renovándose sin perder su esencia.

El torno, los pinceles, los esmaltes y el horno se convierten en las herramientas de un relato cuyas raíces se hunden en la historia de Vietri sul Mare. El barro va tomando forma lentamente, mientras los colores del Mediterráneo —el azul del mar, el amarillo de los limones y el verde de la vegetación costera— reflejan la identidad de un territorio que desde hace siglos mantiene un diálogo constante con el arte.

Junto a su producción artística, Mara D’Arienzo dedica una parte esencial de su actividad a la enseñanza, ofreciendo talleres y cursos que permiten a visitantes, aficionados y jóvenes acercarse a los secretos del trabajo de la cerámica. Es una manera concreta de garantizar la continuidad de un patrimonio que vive, sobre todo, gracias a la transmisión del conocimiento.

El viaje continúa

Entre el intenso azul de las cerámicas de Vietri, los reflejos de la mayólica y el inconfundible aroma del Licor Strega, el viaje concluye con una certeza: las excelencias italianas no son simplemente productos destinados a la exportación, sino historias que merecen ser preservadas y compartidas.

Irpinia en la copa: la visita a la Bodega Di Marzo

“Hay territorios que se visitan. Y hay otros que se escuchan a través del sonido de un torno, del aroma del mosto en fermentación y del reflejo de la luz sobre una mayólica. La Campania narrada por EXEMPLA pertenece a esta segunda categoría.”

Tras dejar atrás la deslumbrante luz de la Costa Amalfitana, el viaje se adentra entre las colinas de Irpinia, donde el paisaje cambia de rostro y el tiempo parece adquirir un ritmo diferente. Es aquí, en el pequeño municipio de Tufo, donde se encuentra la histórica Bodega Di Marzo, uno de los testimonios más fascinantes de la cultura vitivinícola italiana.

Entrar en sus antiguas bodegas supone emprender un viaje a la memoria. Las galerías excavadas en la roca de toba, las bóvedas de piedra, la humedad constante y el silencio cuentan una historia que comenzó en 1647, cuando Scipione Di Marzo eligió estas tierras para dar vida a una tradición destinada a perdurar a lo largo de los siglos.

Cada espacio habla de continuidad. Aquí, el vino no es simplemente el resultado de una técnica de producción, sino el fruto de una relación profunda con el territorio. Los suelos ricos en azufre, la singular composición geológica de las colinas de Irpinia y el paciente trabajo de los viticultores dieron origen a uno de los grandes vinos blancos de Italia: el Greco di Tufo, un vino de marcada mineralidad y extraordinaria capacidad de evolución con el paso del tiempo.

Durante la visita, el recorrido combina historia, cultura y degustación. Las antiguas galerías, que aún hoy se utilizan para la conservación de los vinos, narran casi cuatro siglos de actividad ininterrumpida. Cada botella guarda el carácter de estas tierras y refleja una filosofía de producción basada en el respeto por la naturaleza, la tradición y la identidad del territorio.

Es la misma filosofía que inspira todo este viaje: contar la historia de empresas que no persiguen las modas pasajeras, sino que construyen su futuro apoyándose en la solidez de sus propias raíces.

Como sucede en los talleres de Vietri sul Mare, también aquí el tiempo constituye un ingrediente esencial. Si la maestra ceramista Mara D’Arienzo transforma el barro en obras de arte mediante el fuego y el color, en la Bodega Di Marzo son la tierra, la vid y la espera las que dan forma a otra expresión de excelencia. Dos mundos distintos, unidos por una misma visión: preservar el conocimiento, poner en valor el territorio y transmitir a las nuevas generaciones un patrimonio que pertenece a toda Campania.

Ese es el hilo invisible que une todo el itinerario. Desde las mayólicas que reflejan la luz del Mediterráneo hasta las copas que expresan el alma mineral de Irpinia, el viaje se convierte en el relato de una región que continúa ofreciendo lo mejor de sí misma a través del trabajo, la belleza y la cultura del saber hacer.