El ser humano tiene necesidad de comunicarse con los demás, para ello utiliza todas las manifestaciones y elementos expresivos. Un medio de comunicación desde la antigüedad ha sido el arte. Toda obra de arte tiene un contenido y es un medio de expresión, sea mediante sonidos, palabras, colores, edificaciones y visualizaciones. Las obras de arte nos transmiten mensajes, emociones, enseñanzas, etc.
El arte nos puede transmitir también mensajes sagrados. Podemos decir que se considera arte sacro, en primer lugar, a aquellas obras cuyo contenido está relacionado con la Sagrada Escritura (eventos, personajes, gestos, etc.). Alargando un poco más el término, decimos que solo un arte en que sus formas reflejan la visión espiritual propia de una religión merece el calificativo de sacro.
De las siete clásicas “bellas artes” (arquitectura, danza, escultura, música, pintura, literatura, cine) la cinematografía es la más joven, con apenas poco más de 120 años. Mediante el cine también se puede comunicar lo sacro. Quizá sea común pensar que una cinta cinematográfica sea considerada “sacra” si trata exclusivamente el tema religioso o argumentos sagrados. Pero no necesariamente debe ser así.

El sacerdote jesuita Lloyd Baugh comenta que el Evangelio representa a Jesús sobre todo como un comunicador, cuya vida, muerte y resurrección comunica el amor salvífico de Dios a los hombres. Jesús comunica este amor de Dios en la propia persona, en sus acciones y en sus palabras. Por lo demás, sabemos que, en su enseñanza verbal, Jesús reserva un lugar privilegiado a las parábolas. En esas parábolas –¿breves films evangélicos?– Jesús aún sin utilizar explícitamente el tema religioso invita a escuchar los lenguajes del espíritu en cada historia relatada. Jesús ofrece la posibilidad y la esperanza de un diálogo entre las almas, la suya y la de sus interlocutores, un diálogo de amor que ofrece luz, esperanza, liberación y redención.
El cine es un medio, un canal de pensamiento y acción entre personas, culturas y religiones. Muchas son las películas donde el tema principal es cien por ciento religioso (vida de Jesús, vida de los santos, historia de la Iglesia, vida de alguna comunidad cristiana), pero también hay otras cintas en que se presentan otro tipo de protagonistas afrontando problemas, elecciones, relaciones interpersonales y demás circunstancias no necesariamente religiosas, pero que invitan a reflexionar, invitan poderosamente a trascender este mundo y a pensar en Dios. En estas películas (¿arte sacro?) el alma del director (y sus personajes) entra en diálogo con el alma de los espectadores. De ahí que algunas películas tengan la capacidad de convertirse en una verdadera comunicación mistagógica, es decir, esa comunicación que tiene la característica de iniciar, de guiar, de conducir al Misterio.
“Imagen en movimiento” en el Arte Sacro, es el tema de la próxima edición de la Cátedra de Arte Sacro de Monterrey (13-15 de febrero de 2018) que será impartida por el especialista en cine, Mons. Dario Viganò, actual Prefecto de la Secretaría para las Comunicaciones del Vaticano. La Cátedra, durante sus 20 años de existencia, ha sido avalada por la Santa Sede, primero por la Pontificia Comisión para los Bienes Culturales de la Iglesia y desde el año 2012 por el Consejo Pontificio de la Cultura. Más informes sobre la Cátedra de Arte Sacro de Monterrey en www.udem.edu.mx









