En un mundo globalizado, la inclusión financiera se convierte en una necesidad indispensable para el ciudadano. De acuerdo al Índice de Inclusión Financiera de Credicorp, en el 2023 se obtuvo un índice de inclusión financiera para la región de Latinoamérica de 45.5 puntos.
A pesar de este aumento, se observan ciertas particularidades en el avance de la inclusión financiera. Por ejemplo, el crecimiento de 2022 a 2023 es menor que entre los años 2021 a 2022, en los cuales se dio un avance de 6 puntos. Derivado de este análisis, se percibe una ralentización de la inclusión financiera en la región, para el año 2023.
De acuerdo al informe del 2023, donde se obtuvo una menor puntuación de inclusión fue en los de uso (de medios bancarios), con 30.5 puntos, y acceso (barreras de acceso a productos financieros), con 45.1 puntos. En el caso de la dimensión “calidad percibida”, esta obtuvo una puntuación de 60.9.
El éxito de las billeteras móviles y aplicaciones de pago no solo habría permitido captar una gran cantidad de personas que únicamente realizaban transacciones con efectivo o en algún establecimiento físico, sino que han generado nuevos retos a las entidades bancarias y financieras en cuestión de ciberseguridad.
El estudio también recopiló las principales características de los ciudadanos que presentan un bajo puntaje de inclusión financiera y son: las mujeres, trabajadores del sector informal, desempleados, habitantes de zonas rurales, personas con bajo nivel educativo, descendientes de pueblos indígenas y ciudadanos sin acceso a internet.
El avance de la inclusión financiera es un hecho que se observa diariamente. Las regulaciones locales deberán estar a nivel de las mejoras técnicas, a fin de propiciar un entorno tecnológico-financiero adecuado para cualquier ciudadano.









