El miércoles 4 de mayo, la Reserva Federal de los Estados Unidos de Norteamérica (FED) decidió aumentar su tasa de interés de referencia en 50 puntos básicos (0.5%), alcanzando así una cifra de 1%. Este incremento se realizó con el deseo de combatir los problemas de alto desempleo y altos niveles de inflación que afrontan actualmente; decisión que tendrá efectos directos sobre la economía de América Latina.
En Estados Unidos y en las principales economías de la región se observa una tendencia de aumento en lo que se refiere a las tasas de referencia. El motivo en común de estos incrementos se debe a la elevada inflación que se observa en el continente americano, y en el mundo en general, originada por la no culminación total de la pandemia del coronavirus y por el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania; la cual podría controlarse (en cierta medida) al restringir la liquidez de los mercados locales.
La tasa de interés de referencia, o de política monetaria, de la FED tiene un papel fundamental en las economías emergentes, principalmente sobre sus inversiones foráneas. La relación inversa entre la tasa FED y las inversiones extranjeras; es decir, a mayor tasa, menor inversión, se debe al encarecimiento de los préstamos en Estados Unidos, lo cual obliga a los inversionistas a retirar una cierta cantidad de dólares de países, como los de Latinoamérica, para afrontar los mayores costos de apalancamiento.
Además de ello, este reciente incremento de la tasa FED es muy llamativo (y preocupante) para los analistas económicos. Este incremento, por un lado, es llamativo pues es el mayor incremento que se ha visto desde el año 2000, pero, a su vez, es preocupante pues esto significa que el tipo de cambio en la región tendería a incrementarse.
De acuerdo con la estadística de los bancos centrales de la región, Perú posee la menor tasa de referencia de la región, de 4.5%, seguido por Colombia y México con 6.0% y 6.5%, respectivamente. En todos los casos, las tasas de referencia se encuentran en aumento, como se explicó, para combatir el incremento de los precios locales. Sin embargo, el movimiento de la FED afectaría negativamente a la inflación de la región, pues un tipo de cambio en aumento significa un mayor costo en alimentos de primera necesidad, como el maíz, trigo y soya, principalmente.
Una menor inversión, al igual que la cotización del tipo de cambio en aumento, son escenarios que afectarán la actividad económica y el bienestar social de la región. Este será un período clave para la administración fiscal y los bancos centrales, dado que se prevé que la FED siga incrementando su tasa de referencia, como mínimo, hasta en un 3%.







