La recesión económica en América Latina y el Caribe ha ocasionado un aumento significativo de la pobreza y de la pobreza extrema en la región. De acuerdo al reporte “Panorama Social de América Latina 2020” de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la pobreza y la pobreza extrema se incrementaron en 11.8% y 11.4%, respectivamente.

Según la CEPAL, existen 43 millones más de personas pobres que en el 2019; mientras que la pobreza extrema habría aumentado en 18 millones de personas, sin considerar el efecto de los programas de transferencia monetaria. Sin embargo, esta situación ha sido menor al aplicar la transferencia monetaria llegando a 22 millones de pobres y en la pobreza extrema a 8 millones.
Lo que preocupa de la pobreza es su posible tendencia a empeorar en los próximos años. En años pre Covid-19, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), adoptados por los Estados Miembros de las Naciones Unidas, tenían como una de sus metas el erradicar la pobreza extrema al 2030. Sin embargo, si en años anteriores la disminución de la pobreza era lenta, los efectos del Covid-19 la han convertido en mucho más difícil de realizar.
Los esfuerzos de los gobiernos latinoamericanos para sostener económicamente a familias vulnerables es una ayuda de corto plazo; sin embargo, lo que se debe desarrollar son estrategias de mediano y largo plazo enfocadas, por ejemplo, en el impulso del empleo. Ello se puede realizar mediante la atracción de inversión extranjera para el desarrollo de proyectos de infraestructura, subsidios a empresas para que contraten efectivamente mano de obra, entre otras medidas.







