De acuerdo a las perspectivas de la economía mundial del Fondo Monetario Internacional (FMI), se prevé que el PBI del mundo alcance los -4.9% en el 2020. Debido a este colapso, y la distribución de nuevas vacunas contra el Covid-19, se prevé un crecimiento económico mundial de 4.3% en el 2021, mientras que la dinámica económica para el 2022 se estabilizaría en un 3.1%.

En el 2020, América Latina y el Caribe serían las regiones que más han arrojado un resultado negativo con un PBI de -7.4%, debido a las graves repercusiones en el empleo formal e informal y en sectores económicos donde se requiere contacto directo con el cliente y/o movilización continua, como es el caso de los servicios relacionados al turismo. El FMI prevé una débil recuperación económica del orden del 4.1% para el 2021 y 2.9% en el 2022.
Si bien habría un “efecto rebote” en todo el mundo, la región latinoamericana tendría, una menor magnitud de rebote. Una de las razones es el grave deterioro que ha sufrido la demanda interna ocasionado por largos períodos de cuarentena. La segunda razón está enfocada en problemas y/o demora en la distribución de vacunas en la región, lo cual rezagaría su reactivación económica total.
El turismo, aunque muchos gobiernos no le den la importancia que se merece, es un sector económico multiplicador, por ser gran generador de recursos económicos y creador de muchísimas fuentes de trabajo, su actividad repercute en la gran mayoría de los demás sectores y aún no se ha reactivado en la región latinoamericana por la falta de vacunas.
Las próximas políticas que los gobiernos de América Latina desarrollen deberán estar enfocados en resolver los problemas de abastecimiento de vacunas, reactivación económica y generación de empleo, pero de forma organizada y realista. De esta manera, la recuperación económica del 2021 será más próxima de lo que se espera actualmente, alrededor del cuarto trimestre y podremos esperar un mejor desempeño económico en el 2022.







