La necesidad de hacer frente a la pandemia del coronavirus generó, a nivel mundial, que todos los gobiernos tomen medidas extremas, incidiendo en un aumento significativo en el gasto de los gobiernos centrales.

En promedio, América Latina incrementó su gasto total en 2.9%, respecto del año 2019, alcanzando un 18.1% del PBI regional. Brasil el 44.8% y Perú con un 26.6% son los países que tienen el mayor volumen de gasto público total en relación a su PBI, mientras que Brasil con un 18.4% y Chile con 12.2%, representan el mayor incremento de sus gastos, con respecto al observado en el 2019.
Estas cifras muestran el notable esfuerzo de los gobiernos latinoamericanos en implementar un conjunto de medidas de protección a las familias, las empresas y servicios esenciales en medio de la pandemia, a través de subsidios y transferencias directas. De esta manera, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) considera que las transferencias corrientes han sido una de las principales herramientas más empleadas para responder a la crisis del coronavirus.
Entre las medidas económicas y sociales más resaltantes en los países de la región se encuentran la transferencia de efectivo a familias de escasos recursos como los bonos sociales y facilidades de financiamiento a mediano plazo a empresas privadas para el cumplimiento de sus cadenas de pago.
También se intentó proteger el empleo a manera de subsidios, reduciendo, en algunos casos, las horas laborales para que las empresas puedan mantener a sus trabajadores; sin embargo, en muchos casos las micro y pequeñas empresas que sin lugar a dudas son las más afectadas por la pandemia, no lograron obtener las facilidades crediticias provenientes del Estado, por lo que muchas de ellas han cerrado y han generado que el desempleo se incremente exponencialmente.








