La pobreza después de la pandemia en América Latina

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En todo el mundo, los efectos del Covid-19 han repercutido en el bienestar económico de las familias, muchas de ellas han pasado a la pobreza. La edición número 8 del “Informe Especial COVID-19” de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) indica que, al finalizar el 2020, se espera que haya 45.4 millones de personas más en situación de pobreza, mientras que la pobreza extrema se incrementaría en 28.5 millones de personas.

La Cepal prevé que del 30.3% de la población latinoamericana de pobreza del 2019, pasaremos al 37.3% en el 2020 y del 11.2% de la población latinoamericana de pobreza extrema del 2019 pasaremos al 30.3% en el 2020. Los principales problemas que agudizan esta situación son la informalidad laboral, la desigualdad salarial y el trabajo infantil.

Gran parte de las economías latinoamericanas tendrían un impacto significativo en el aumento de la pobreza. México y Brasil son los países que se esperaría que la pobreza se incremente menos, pues son de los pocos países que no fueron estrictos en aplicar medidas como el confinamiento nacional, para hacer frente al coronavirus.

En su contraparte tenemos a Perú y Chile, los cuales tendrían un incremento de la pobreza entre 8% y 10%, en el caso de Perú; y, en Chile, entre 3.4% a 12.3%. El rango de variación de Perú es menor debido a la paralización casi en su totalidad de la economía en abril, lo que profundiza aún más la recuperación del empleo. En el caso de Chile, el máximo aumento de la pobreza esperada es de 12.3% y se debe principalmente a su línea de pobreza, la cual es más alta que la línea de pobreza internacional.

Los países más afectados son los del Caribe, pues los dos tercios de sus economías dependen del turismo, actividad que viene recuperándose lentamente. En estos casos, es esencial la promoción del empleo, mediante la colaboración conjunta de agentes públicos y privados. También es importante trabajar en la reducción de la brecha de infraestructuras (saneamiento, hospitales, colegios, etc.); que permitirían mitigar el aumento de la pobreza regional.

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Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Autónoma de Madrid - España, Maestría en Administración (Universidad Autónoma de Guadalajara – México) y Maestría en Administración Pública (Instituto de Estudios Superiores en Administración Pública en México D.F.). Economista de la Universidad de Lima (1974). Decano de la Facultad de Economía durante 14 años, Director de la Escuela de Post Grado (3 años) y Catedrático Principal de Economía de la Universidad de Lima. Vocal de la Sala Especializada en Protección al Consumidor (agosto 2012 – agosto 2017). Actualmente, Gerente General de Asesoría y Negocios Financieros S.A. – ASFINSA, Director independiente de empresas privadas y Experto en valorizaciones económicas para la determinación del daño emergente, lucro cesante, costo de oportunidad y daño moral.