«Un Manifiesto para la Mujer Empresaria» Isabel Recavarren

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Acaba de finalizar en Graz, Austria la 2018 Asamblea de la PYMEs europeas. El primer año que tuve el honor de ser invitada, la Asamblea tuvo lugar en Luxemburgo. Con gran satisfacción, constaté, un gran impulso a la discusión sobre el rol de la Mujer en la empresa gracias a la Comisaria Elżbieta Bieńkowska  junto a María Teresa Mestre y Batista,  la Gran Duquesa de Luxemburgo, ella es cubana.

En las siguientes Asambleas, las temáticas han sido siempre de gran interés y profundidad, ni decir las novedades desde la robotica, la inteligencia virtual y la promoción empresarial. Pero, el tema femenino era escaso, es más las panelistas eran pocas.

Luego de la reunión de Bratislava, del 2017, formulé una petición que recibió el apoyo de las colegas presentes, incluir en los Paneles la voz femenina y sus dificultades de hacer empresa. Asimismo, pedí que se ampliara la visión hacia terceros países, hacer conocer las oportunidades escritas en los diferentes Acuerdos suscritos entre la Unión europea, en particular con los países de América Latina.

Con mucha satisfacción la Asamblea de Graz, Austria ha presentado un programa con alta participación femenina en casa sesión y se incluyó un panel sobre los Acuerdos de Libre comercio, que será motivo de otro artículo próximamente. Es muy entusiasmante que escuchen tus propuestas, sobre todo, que te las pidan.

En esta Asamblea, tuvo lugar una reunión especial, a invitación, para debatir el tema del Empresariado Femenino. Asistí, como la mayoría de las asistentes, esperando recibir alguna novedosa noticia, sin embargo,  las asistentes realizamos una lluvia de ideas, presentamos el estado del arte del empresariado femenino. Lo que surgió como conclusión es que si quieres hacer empresa «todo tiene un precio en esta vida, debes pagarlo», la familia, los hijos, tu ilusión de hacer empresa «está a tu cargo y riesgo». 

Ninguna facilitación para las empresas femeninas, ni para su nacimiento, ni ayuda para mejorar las infraestructura maternal. Constaté, en los tres días de la Asamblea, conversando con tantas jóvenes europeas dedicadas a la profesión y a la empresa,  quienes en media tienen 35 años, no tienen pareja ni tampoco familia, están dedicadas al trabajo, tienen un grado de desilusión.

No es conciliante, el trabajo con la familia, cada vez nacen menos niños, no obstante los subsidios, caso de Francia, donde estos subsidios van dirigidos a las esposas de los migrantes casi siempre africanas o árabes.

Hoy, en el día que constatamos la Violencia hacia la Mujer, es también una violencia que las Mujeres no puedan lograr sus objetivos, que la Mujer tenga a su cargo la familia, los hijos y sea imposibilitada de realizar sus ambiciones profesionales. Esta es también una violencia. Nos acostumbramos a perder nuestro tiempo, ver transcurrir nuestra vida y también nuestras ilusiones, viviendo, resolviendo la vida de otros seres.

Cuando, en esta Asamblea,  se preguntó en un Panel sobre la reinserción laboral en general,  por la reinserción laboral de las mujeres, las respuestas eran evasivas, hasta que un ponentes austriaco, utilizó el término «respetamos las tradiciones».

La violencia contra las mujeres es una violación de los derechos humanos y una forma de discriminación basada en el género. Se encuentra arraigado en las desigualdades entre hombres y mujeres, bajo muchas fantasiosas formas, también llamadas «tradiciones».

La sociedad, no es inmune en recibir las consecuencias de esta desigualdad.

Si nos referimos a la violencia física hacia la mujer, América Latina tiene instrumentos a nivel continental que Italia decidió adherir ante la falta de un instrumento europeo que la apoyase, recientemente la Convención de Estambul está llegando a recibir las adhesiones europeas, que permitirá su plena vigencia. Se espera la ratificación del mismo por la Unión europea. En este continente, no existe un instrumento vinculante diseñado específicamente para proteger a las mujeres de la violencia. Cada país ha diseñado su propia política nacional.

Es desolante que la situación económica, razón inicial, en muchos casos, para la desencadenante violencia no tenga una perspectiva europea para combatirla. 

Una economía debe generarse para evitar las violencias a las Mujeres, desde fomentar la autonomía económica, mayor participación política y sustento para ayudarla  a resolver los problemas sicológicos que derivan, incluso, de una familia violenta de origen, romper las cadenas y darnos juntas una vida mejor.

Galería de Fotos

Toda nuestra reunión fue versada en este «Manifiesto» gracias a la creatividad de una participante de origen sueco. Todo lo que hablamos ella lo reportó. ¡Gran fantasía femenina!
La autora y su creatividad.
Con tres participantes de Lituania, Países Bajos y Malta. No se pierde la esperanza ni la motivación, lo que buscamos ya no es para nosotras, es para la mejor condición y vida de las generaciones de mujeres jóvenes de hoy y de las de mañana.