In God We Trust: poder, fe y legitimidad en conflicto. Autor: Isabel Recavarren

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Entre la confrontación política y la autoridad moral, el choque entre Donald Trump con Papa León XIV revela una tensión más profunda.

En las últimas semanas, la escena internacional ha mostrado una tensión poco habitual. La principal aliada europea de Donald Trump, Giorgia Meloni, fue objeto de una dura crítica a través de una entrevista telefónica con la corresponsal del Corriere della Sera en Washington. Según Trump, Meloni “carece de valentía” por no sumarse a una eventual acción militar en Irán y expresó su decepción, pese a que ella había intentado posicionarse como interlocutora entre la Casa Blanca y los líderes europeos, apoyándose en su afinidad ideológica.

Trump no puede ignorar la situación de Meloni ni el costo político que ha asumido al respaldarlo. Más aún cuando Washington solicitó autorización para utilizar la base de Sigonella cuando el avión ya había partido de Estados Unidos. Según la normativa italiana, y los acuerdos suscritos en 1954, es necesaria una autorización previa para que aviones militares extranjeros puedan acceder a bases nacionales. Facilitar el uso de Sigonella solo era posible mediante autorización parlamentaria. Este episodio contribuyó a encender aún más la reacción de Trump.

La confrontación escaló cuando Trump criticó al Papa León XIV. Ante ello, Meloni respondió con claridad:

“Considero inaceptables las palabras del presidente Trump hacia el Santo Padre. El Papa es la cabeza de la Iglesia Católica, y es justo y apropiado que abogue por la paz y condene toda forma de guerra.”

Al parecer, la sensibilidad de Trump, que ha hecho de su gobierno una fusión entre religión y política, en perfecta ilación con su “In God we trust”, se vio afectada por la homilía del 29 de marzo del Papa León XIV:

Miremos a Jesús, que se presenta como Rey de la paz, mientras a su alrededor se prepara la guerra. Él, que permanece firme en la mansedumbre, mientras los demás se agitan en la violencia. Él, que se ofrece como una caricia para la humanidad, mientras los otros empuñan espadas y palos. Él, que es la luz del mundo, mientras las tinieblas están a punto de cubrir la tierra. Él, que vino a traer vida, mientras se lleva a cabo el plan para condenarlo a muerte…
Hermanos y hermanas, este es nuestro Dios: Jesús, Rey de la paz. Un Dios que rechaza la guerra, al que nadie puede utilizar para justificar el enfrentamiento, que no escucha la oración de quienes hacen la guerra y la rechaza diciendo: “Por más que multipliquen las plegarias, yo no escucho: ¡las manos de ustedes están llenas de sangre!” (Is 1,15).

Este mensaje, en el contexto actual, no es neutro. A ello se suman los recientes nombramientos episcopales en Estados Unidos: John Gomez, nombrado Obispo de la diocesi di Laredo, in Texas y  Evelio Menjivar-Ayala, salvadoreño, Obispo en West Virginia, con perfiles marcados por una sensibilidad pastoral hacia las comunidades migrantes. Sin ser decisiones políticas en sentido estricto, constituyen señales que, en un clima preelectoral, pueden ser leídas desde la lógica del poder como incómodas.

Es en ese punto donde aparece un Trump que, por momentos, deja ver algo más que confrontación. Sus palabras son explícitas:

“No quiero un Papa que critique al Presidente de los Estados Unidos… Fui elegido para hacer exactamente lo que estoy haciendo.”

Y añade:

“Me gusta mucho más su hermano Louis que él, porque Louis es totalmente MAGA. Él lo entiende, ¡y Leo no!”

Para luego ir más lejos:

“No estaba en ninguna lista para ser Papa… fue puesto allí porque era estadounidense… Si yo no estuviera en la Casa Blanca, Leo no estaría en el Vaticano.”

Incluso Trump, hace un día ha llegado a afirmar que el Papa estaría de acuerdo con que Irán tenga la bomba nuclear. Es una acusación directa. Pero basta contrastarla con la posición constante de la Iglesia, reiterada durante años, contra toda forma de armamento nuclear para advertir la distancia entre la afirmación y los hechos. Hoy, 6 de marzo, en la Conferencia de Examen del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (#TNP), que se celebra actualmente en la sede de la #ONU, en Nueva York, se reiteró con firmeza la posición del #Vaticano sobre el uso pacífico de la energía nuclear.

Aquí no hay solo crítica. Hay un intento de reordenar la legitimidad del otro desde una lógica personal. Pero lo más interesante no es la acusación. Es la respuesta.

El Papa no entra en la lógica de confrontación. No eleva el tono. No negocia su posición. Responde con serenidad, con una sonrisa cada vez más reconocible, desde la doctrina, desde la continuidad.

“Si alguien quiere criticarme por anunciar el Evangelio, que lo haga con la verdad.”

En esa asimetría se revela la diferencia entre dos formas de autoridad: una que busca desestabilizar, otra que se sostiene.

Mañana, 7 de mayo, Roma será el centro de atención. Marco Rubio se reunirá con Giorgia Meloni, y el Papa León XIV lo recibirá en audiencia privada.

Tal vez hablen en castellano, lengua del afecto, porque antes de ser León XIV, Robert Prevost pasó más de veinte años en el norte del Perú. Llegó como misionero a Piura en 1985, fue obispo de Chiclayo entre 2015 y 2023, y fue precisamente allí, en el contacto directo con su gente, donde se forjó una parte esencial de su identidad. Chiclayo no fue solo un destino pastoral. Fue un vínculo. Una relación construida con una gente que le dio lo que no se mide en estructuras ni en poder: cercanía, humanidad, verdad. Posteriormente fue llamado por el Papa Francisco a Roma, donde asumió responsabilidades en el Dicasterio para los Obispos y fue presidente de la Comisión Pontificia para América Latina. Fue creado cardenal en 2023 y elegido Papa en 2025.

Perú, en ese sentido, no es una etapa: es el eje de su formación real. Por eso, sostener que su elección responde a una estrategia destinada a facilitar la relación del Vaticano con Donald Trump… hay, claramente, un largo trecho.

Trump se expone y no modera el tono; en ese gesto se evidencia la diferencia. Porque el poder temporal y la autoridad espiritual no son lo mismo.