En Nicaragua, más de 20 personas murieron la semana pasada, incluso durante marchas pacíficas organizadas el Día de la Madre el 30 de mayo. Esto se suma a la ya larga lista de bajas desde el comienzo de las protestas. Nuestra más sincera simpatía va a las familias de las víctimas.

La continua violencia en el país y el uso excesivo de la fuerza por parte de la policía y las turbas indisciplinadas es inaceptable. Estos ataques violan los derechos básicos de las personas y hacen que las condiciones para el diálogo pacífico sean más difíciles.

Se debe llevar a cabo una investigación supervisada internacionalmente sobre estos actos de violencia. El acuerdo alcanzado entre la Organización de los Estados Americanos (OEA), la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y el Gobierno con respecto a la investigación de la violencia y las bajas, que tuvo lugar durante las recientes manifestaciones, debe ser seguido. Todas las recomendaciones de la CIDH deben cumplirse y los organismos relevantes de la ONU deben tener acceso al país. El gobierno debe imponer estándares de conducta y práctica aceptados internacionalmente a las fuerzas policiales y disolver los grupos violentos.

La UE continúa apoyando un diálogo inclusivo sobre la justicia y la democracia como la forma de salir de la crisis actual y como un medio para cumplir con las legítimas aspiraciones democráticas del pueblo nicaragüense.

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