Parma siempre sorprende: Cena por San Patrignano

0
491

Originario de una familia de origen genovés, clase 1937, estudia Geología en la Universidad de Parma, en 1963 funda la casa editora homónima, especializada en ediciones de arte y literarias de gran valor, hablamos de Franco Maria Ricci. Ha dejado un notable aporte cultural a Italia, así como también restos materiales como es el “Laberinto”, inspirado en su colaborador y amigo argentino José Luís Borges, como sabemos Borges era ciego, realizaban largas caminatas por ese laberinto que encontramos en Fontanellato a veinte kilómetros de Parma. Una sede con más de siete hectáreas a la cual FMR dedicó años de su vida, llegando, incluso, a vender su Casa editora para dedicarse al cuidado del jardín de bambú, Casa editora, que después la recompró. Los bambús, de no fácil obtención, los trajo de la Bambouseraie d’Anduze en Francia. Fue con el arquitecto Bontempi con quien proyectó el Laberinto con los diferentes tipos de bambú, convirtiéndose en el “Laberinto de la Masone” es la plantación de bambú más grande de Europa. Posteriormente, desde 2015, el Laberinto de la Masone se convierte en un Centro Cultural que organiza muestras, mercado de libros antiguos de gran valor, convenios de estudios también sobre la utilización del bambú, muestras de pintura, conciertos de música clásica.

 

No podría ser diferente, entonces, que @UNESCO para la Gastronomía, eligiese esta estupenda sede e invitase a sus comensales a entrar en el Laberinto hasta encontrar el Patio que los llevaría al Aperitivo. Si ya todo esto es sorprendente, lo será más la Cena Benéfica que tenía como destinatario una realidad que no es de Parma sino de Rimini: San Patrignano.

San Patrignano nace a mediados de los años ’70 durante el exploit de la heroína, muchos jóvenes se convierten en adictos, una emergencia social a la cual hacen frente personas como su fundador Vincenzo Muccioli y los esposos Gian Marco y Letizia Moratti. San Patrignano, lleva el nombre de la calle donde se encuentra su sede, es fundada como cooperativa en 1979. Considerada una “buena práctica” reconocida por los innumerables casos de éxito, ofrece asistencia gratuita a los jóvenes adictos a las drogas. Ha sido considerada como un Ente de Formación Profesional de la Región Emilia-Romaña, es una Fundación y ente moral reconocida por el Estado italiano. Gracias a sus benefactores tiene una espléndida sede que permite a los jóvenes desempeñar trabajos manuales, gracias a esta vía, a la convivencia y a la unión con tantos otros jóvenes en situación similar, encuentran el amor que los encamina a la rehabilitación. San Patrignano realiza también acciones de prevención en las Escuelas media y superiores.

Chef Riccardo Bergonzi dueño del Restaurante Al Vèdel fundado en 1780 en Colorno.

Es reconocido el ánimo que inspira a los Chef de los restaurantes parmesanos, cuando Ricardo Bergonzi dueño del Restaurante Al Vèdel, luego del reconocimiento de la UNESCO a Parma como Ciudad de la Gastronomía, propone a sus colegas Chef trabajar juntos sin rivalidades con objetivos de bien común. Parma, una ciudad con 189 mil habitantes, es el centro del “Italian Food Valley”, este 16 de octubre, ese espíritu de unión nos acogió cuando en el Aperitivo, cada Mesa, perteneciente a los diferentes restaurantes ofreció generosamente sus especialidades.

Entre estas Mesas se encontraba la Mesa de San Patrignano, dos jóvenes servían. Ambos italianos, uno de origen de Santo Tomas nacido en Verona, vive con su Madre que es enfermera, Padre ausente, “tuve problemas desde los 13, 14 años con la droga, con las sustancias, también tuve problemas policiales y judiciales. San Patrignano me ha hecho conocerme a mí mismo, me ha hecho entender qué tengo y qué es lo que no tengo dentro, qué me gusta y lo qué no me gusta, quién soy. Sin terapia, sólo la familia, el amor. La familia grandísima está compuesta por 40 pero en San Patrignano somos 800 personas”.

Los productos que ofrecen los han elaborado ellos mismos, lo presentan con orgullo, “preparamos Ricota preparada en la Comunidad, Pecorino, tenemos vino, hacemos todo. De grande quiero ser Sommelier, ya estoy estudiando, este año tendré el diploma de quinto año. Aún no se si dejaré San Patrignano, estoy muy encariñado con la Comunidad. En todo caso los jóvenes van y vienen en Comunidad. Pero, en un momento te dicen que debes salir. Yo estoy en Comunidad un año y seis meses”.

Su colega, quien se encuentra en Comunidad desde hace tres años y dos meses, aún le quedan tres meses para salir, originario de Treviso, en el Veneto, tiene 29 años. “Llegué a San Patrignano por el consejo de una persona que estaba en el “camino”, he querido seguir este «camino» porque de otra manera no iba muy lejos, menos mal que llegué aquí. Debes trabajar en ti mismo, en los problemas, el problema no es la droga, el problema es saber cuál es la razón por la cual te drogas, uno siente ciertas carencias que te impulsan a buscar sustancias, ese es el trabajo que hacemos ahí en Comunidad, es muy introspectivo. He encontrado una buena parte de respuestas. Lo que he encontrado, ha sido saber cuáles eran los problemas más que las respuestas, luego uno aprende a enfrentar cada problema, con el tiempo uno aprende a conocerse, entender cuáles son sus límites, su dificultad, sus ansias, uno trabaja sobre estas cosas y se sale del túnel de la droga, no se tiene más necesidad de sustancias o de cualquier tipo de dependencia, ya sean sustancias, personas, o también modalidades que te obligan a ser diferente de lo que deberías ser. La Comunidad es mi familia, con nadie he tenido una relación como la que tengo con la Comunidad. Sólo tengo a mi Madre, no tengo Padre, ella no debía cambiar su manera de vivir, era yo quien tenía problemas debo ser yo quien debe cambiar su manera de vivir, ella no”.  Sobre su padre ausente “lo he encontrado después de 14 años, lo hice venir a San Patrignano, él usa sustancias, él me desvió con sus cosas, él está siempre igual, yo ya me hice una razón: lo que él hace son sus problemas, me he separado de su vida”.

Conversamos con Roberto Bezzi, es presidente de la Cooperativa Agrícola San Patrignano. “Un “camino” de años, estoy en San Patrignano desde hace 42 años, cuando inicié “mi camino”, inicié de la nada, con Vicenzo y la familia Moratti iniciamos en el tiempo a construir esta, podemos llamarla ciudad, donde damos una segunda posibilidad para tantos jóvenes: es justo ofrecérselas. Han pasado más de 26,000 jóvenes, a la fecha el 72% ha salido de la Comunidad insertándose en el mundo, en la sociedad. San Patrignano es gratuita, quiere decir que tiene unos gastos increíbles, sobre todo frente al encarecimiento energético, los aumentos de los costes de las materias primas, para no dar preocupación a los jóvenes nosotros hemos tratado de construir al interno algunos sectores productivos donde ellos puedan acercarse y cubrir ciertos gastos, los otros gastos los obtenemos por el fundraising, porque después del COVID las empresas que llegan a San Patrignano hacen eventos, conocen una realidad que puede ayudarles también a ellos en ciertos momentos porque debe ser justo hablar de números, de presupuesto, pero es necesario volver a  hablar de valores, de relaciones con las personas, pienso que el camino correcto sea este, el involucrar totalmente a todos porque las dependencias y las drogas se han convertido en un problema social donde los jóvenes de 13, 14 años hasta 18 están involucrados. Nosotros tenemos dos Centros de Menores, donde tenemos 35 jóvenes menores de edad que llegan de toda Italia. Tienen dificultades familiares, si logramos rehabilitarles, dándoles dignidad, dándoles instrumentos para poder insertarlos en el mundo de la sociedad. Es un deber al cual todos tenemos que responder. Yo estoy cerca de los jóvenes que tienen problemas, pienso que San Patrignano deba continuar y seguir adelante. Nosotros podríamos querer cerrar mañana, pero si continuamos es porque los jóvenes de hoy están en una situación donde han entrado otros factores como el acoso, tienen problemas y necesitan de una guía. Como San Patrignano, nosotros visitamos durante el año más de 60 mil jóvenes, en las escuelas en toda Italia, vienen a la Comunidad ven nuestra realidad, así como los jóvenes de la Comunidad que salen del problema cuentan sus experiencias. 

En 42 años dentro la Comunidad, Roberto Bezzi ha conocido muy bien la realidad que viven los jóvenes, le preguntamos cuál puede ser la contribución de la Sociedad, nos explica: «El problema de la droga no debe ser subestimado sino evaluado en su conjunto, la familia no puede darse cuenta solamente cuando tiene un problema en la casa, todos debemos pensar y reflexionar sobre este problema que no es sólo dependencia de la droga sino es dependencia en tantas otras cosas como el alcohol, la ludopatía. Si todos estuviéramos más cercanos y buscáramos de ayudarnos mutuamente y no pensar en la vergüenza, hasta hace poco tener un hijo adicto era una vergüenza, una derrota. Si todos habláramos la misma lengua lograríamos salvar a tantos jóvenes. Ahora los jóvenes inician mucho más temprano la adicción, porque existen situaciones de marginación muy fuertes, en las familias separadas, el acoso, cualquier joven puede tener problemas en la adolescencia, debemos ayudar a estos chicos. Si hablamos solamente del futuro de la Empresa, del Budget, de números y no hablamos de los verdaderos problemas. ¿Cuál es nuestro futuro? Los jóvenes, debemos ayudarles, tratar de involucrarlos, hacerlos partícipes, hacerles entender qué es lo justo y qué no lo es. La prevención es importante, así no pones a los jóvenes en situación de caer y tener que hacer tanto esfuerzo para reapropiarse de sus propios valores y de su propia dignidad. Todas las drogas son nefastas, se inician con la canabis para llegar al crack, la reina sigue siendo la heroína, es la que seda, la que da tranquilidad, te ausentas de la vida. Usan tanto crack, cocaína y tantas pastillas, drogas sintéticas que las venden fuera de los colegios, tientan a los niños que si se encuentran atravesando un período difícil, de dificultad, la droga se  convierte en un momento para ser desinhibido, el niño que tiene dificultades para incluirse en el grupo, mientras tanto se droga. Sin embargo, el 72% logra superar el problema y todos estos chicos son insertados en la sociedad, en el trabajo con una profesionalidad. Luego, nos visitan, es una relación que continua, los jóvenes muchas veces nos hacen más del bien a nosotros que nosotros a ellos, se convierte en un increíble intercambio y San Patrignano es un pequeño puerto que cuando uno se siente en dificultad llama y encuentra respuesta. San Patrignano significa todas aquellas personas que en su silencio y a todos los responsables, así como a tantas personas que cada día están en contacto con los chicos. Vicenzo Muccioli dio inicio con la Familia Moratti y tantas otras personas de buena voluntad, quienes en la sombra y en el silencio siempre han sostenido y continúan a sostener esta grande familia. San Patrignano tiene una estructura: dos Consejos de Administración, una Fundación sobre ambas, cuando la Comunidad tiene necesidad, claramente responde. Ahora, estamos tratando de realizar una comunicación para hacer entender esta realidad”.

Conversamos con Alessandra Foppiano quien representa a la Fondazione Parma UNESCO Creative City of Gastronomy. Nos explica que “la Fundación se constituyó en 2017, luego de que, en el 2015, Parma fuera designada como primera ciudad de Italia a “Ciudad de la Gastronomía”. Los stakeholders de esta Fundación son las cadenas de suministro productivas del territorio parmesano cómo son el “Prosciuto di Parma DOC”, el “Parmiggiano Reggiano DOC”, la pasta con la empresa “Barilla”, el tomate y salsa de tomate con la empresa “Mutti” y “Rodolfi”, la transformación de la leche con la empresa PARMALAT, y la cadena de suministro productivo íctico con la empresa “Delicius”, “Rizzoli” e “Zaroti”. Además, en la Fundación participa la Municipalidad de Parma, la Unione Parmense degli Industriali, la Cámara de Comercio, la Universidad de Parma también las Fiere di Parma.

El objetivo de la Fundación es hacer conocer más el territorio “Parma Food Valley” que es un territorio rico de DOP (Denominación de Origen Protegida), y de IGP (Identificación Geográfica Protegida) así como es sede de grandes empresas multinacionales que tienen sus raíces en este territorio y que hacen que Parma sea conocida en el mundo como la ciudad de los buenos alimentos, de la buena gastronomía. Por ello, la Fundación tiene como claim…. «Parma where food is more” porque en Parma, además de tener un origen antiguo nuestros productos y la habilidad de artesanos quienes en los años, en los siglos han creado grandes empresas, grandes producciones como es la más grande fábrica de pasta que existe en Europa y en el mundo con Barilla, tenemos tradiciones muy radicadas e importantes que permite al territorio enriquecer su propio PIB porque además son tantas familias y tantos dependientes. Además, tenemos un gran corazón por ello nos hemos puesto el objetivo de organizar la Cena Benéfica con los colegas del Parma Quality Restaurant compuesto por 40 dueños de Restaurante que trabajan en el territorio. Lo más lindo que sucede en Parma, es que no existe un evento si no lo hacemos todos juntos, sobrepasando lo que puede denominarse sobreposición de intereses, por ejemplo, tantas de estas empresas son competitors pero no son competitors en la voluntad de promover el territorio, así como los colegas Chef 40 dejan de ser competitors cuando se ponen el mismo sombrero y actúan en iniciativas serias. La oportunidad de estar juntos en la iniciativa en favor de San Patrignano ha sido una gran oportunidad porque ayudar a los jóvenes, ayudar a quienes quieren retomar en sus manos su vida, no podíamos cerrar un ojo y teníamos que estar presentes”.

Sobre el hecho que San Patrignano se encuentre en Rimini y no en Parma, nos dice “No tenemos límites, si así fuera miraríamos solamente nuestro jardín. Nuestro jardín es el mundo, por lo tanto, no tenemos límites territoriales, el corazón no puede tener límites”.

La Filosofía de la Fondazione Parma UNESCO Creative City of Gastronomy.  es de promoción del territorio como destinación, promoción de valores, del saber hacer de las cadenas de suministro productivo así como el deseo de hacernos conocer en todo el mundo. El mundo debe conocer nuestros productos, debe conocer nuestro espíritu que es un espíritu de cohesión, de voluntad de crecer todos juntos.

Sobre, cómo puede ser difundido este sentimiento, “La cosa principal es que nos conozcan, es el ejemplo que arrastra, hay muchos canales de difusión que nos ayudan a hacernos conocer. Nuestro auspicio es el de llegar a hacernos conocer y ser ejemplo arrastrador de tantos territorios, porque sólo con la buena voluntad constructiva hacemos pedacitos de un mundo mejor”.

“Nuestro más cercano objetivo es el 2025, la cocina italiana es candidata a patrimonio inmaterial de la humanidad de la UNESCO, Parma ha iniciado este recorrido apoyando al equipo que ha propuesto la Candidatura, estamos trabajando con dicho equipo a fin de que podamos recibir esta designación que haría de nuestro territorio, de nuestros valores y de nuestro país, de Italia entera, un gran principio”.

Galería de Fotos