Hay en los hombres más cosas dignas de admiración que de desprecio. Por Isabel Recavarren

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Asistí virtualmente a la Annua Commemoratio Cisneriana, un acto institucional anual que rinde homenaje al Cardenal Cisneros, fundador de la Universidad de Alcalá. Mi buen amigo, el prof. Pedro Herrero, a quien pronto lo entrevistaremos, recibió el Premio a la Excelencia en la dirección de tesis doctorales 

Quién dictó la Conferencia “Pandemia en la época de Cisneros” fue el profesor Santiago Moreno, catedrático de Medicina y Especialidades Médicas de la UAH y Jefe de Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario Ramón y Cajal.

Inició señalando “La enfermedad forma parte de la historia de la humanidad de manera intrínseca. En la actualidad, estamos sufriendo una pandemia causada por un coronavirus, pero desde que el ser humano empezó a organizarse en sociedad y a crear núcleos de personas que conviven juntos en un mismo espacio territorial, las enfermedades contagiosas han tomado un especial protagonismo”.

Un agente microbiano que ha generado un problema de salud, también ha desencadenado una crisis económica. 

En la medida que la población ha ido creciendo se generan las pandemia y han influido decisivamente en el curso de la historia. Su texto, como explicó el prof. Moreno, tenía el objetivo de comparar dos pandemia con distancia de seis siglos demostrando que si bien los tiempos han cambiado, las personas y sus reacciones no han cambiado tanto. 

Cuatro siglos duró la Peste Negra en el mundo, fue la compañera de los europeos hasta inicio del siglo XVIII. No era la única enfermedad, el tifo y la sífilis estaban presente, la primera surgió durante la guerra contra el Reino Moro de Granada, la segunda, la sífilis, no encuentra un claro origen, pero su aparición se verifica al regreso del primer viaje de Cristobal Colón, su primer brote se da en Barcelona en 1493.

En ese entonces no se conoció el origen de la Peste Negra, tampoco su terapia, afectaba a todos, pobres, ricos sin distinción, tanto el origen como la difusión en ambas surge en Asia, la primera en Kaffa cuando estaba asediada por los Mongoles. Su propagación fue a través del movimiento de masas. Lo mismo cuanto sucede con la COVID, originada en Wuhan en China y su difusión se debió al movimiento y a las actividades comerciales.

La velocidad de transmisión de la Peste Negra, se debía a que la Peste se encontraba entre las mercancías transportadas y en el cuerpo de los viajeros, las grandes ciudades eran las receptoras principales, su propagación era a través de las rutas del comercio internacional. Actualmente la modalidad de propagación es la misma, no aparece ninguna diferencia.

Sobre el origen, en la Peste negra, ésta se atribuía a eventos sobrenaturales, a la corrupción del aire por la descomposición de los deshechos. Sabemos que era una bacteria que infectaba a los animales y se transmitía a los hombres por la picadura de las pulgas.

Con la COVID, en menos de una semana se identificó el genoma, en su parentesco genético se detectó que provenía del murciélago, otro caso de zoonosis. En ambos casos, la enfermedad pasa de los animales al humano.

La tercera consideración del prof. Moreno, se refiere a los estragos, las cifras de mortalidad ilustran el 60% de los afectados en Europa, directa e indirectamente porque se agregan las muertes por hambre, la muerte de niños por falta de cuidado. En España la población pasó de 6 millones a dos o dos millones y medio, pereció el 65% de la población.

Profesor Santiago Moreno

Con el COVID han perecido 39,000 personas, es decir el 0,08% de la población actual, la comparación es insostenible pero, como él señala, sirve para poner en relación con la anterior pandemia.

Sobre las consecuencias económicas, fueron medidas necesarias para condicionar la enfermedad. Sobre las actuales no se sabe. En el caso de la Peste Negra las consecuencias no siempre fueron negativas a medio y largo plazo. Si bien el estado de sito, la cuarentena disminuyeron la actividad comercial, las zonas rurales se abandonaron por la Peste Negra lo precios aumentaron desorbitados, la demanda de alimentos también se desplomó, los salarios se incrementaron por trabajos especializados, algunos la han considerado “una edad de oro”, por un alto nivel de vida de los trabajadores salariados, aumentó la ganadería extensiva, el auge de Castilla dio prosperidad. La servidumbre desapareció dando paso a un nuevo campesinado. Tiene la esperanza que la crónica de la COVID 19 pueda escribir algo similar para los tiempos actuales.

Sobre las consecuencia sociales y políticas debidas a la peste, estas quedaron desmanteladas porque la gente escapaba, cambiaban de sitio por temor al contagio, se aconsejaba: “huye pronto, lejos y vuelve tarde”, para disminuir el riesgo. Había quienes no podían escapar y generaron consecuencias favorables para las ciudades y Estado que se dotaron de legislación municipal para la higiene, la profesión médica empezó a reglamentarse, el caos urbano contrarrestó el contagio, insistieron en la limpieza, se establecieron reglas para los enterramientos, se extendieron la cuarentena y los cordones sanitarios así como se estableció la destrucción de mercaderías sospechosa. La vigilancia de estas medidas y el orden por la política sanitaria disminuyó el contagio separando enfermos de sanos, aislando ciudades, como seguramente sucede ahora, eran medidas preventivas, ineficaces, ingenuas, desordenadas porque se incumplían y eran burladas fácilmente pero con ellas el contagio disminuyó.

El prof. Moreno no tiene alguna duda sobre el paralelo entre los sistemas sanitarios. Sostiene que tanto a nivel local como  internacional las medidas deben ser claramente reforzadas ante futuras amenazas. Nuestra vida cambiará y la afirmación “nada volverá a ser como antes” puede tener su fondo de verdad

Para muchos, de las tres amenazas de los hombres, la guerra: se defiende con trincheras; el hambre: con legumbres o hierbas o raíces. Es sólo de la Peste que no te puedes librar por necesitar el aire para respirar y por el afecto: huir el padre del hijo y el hijo del padre. La peste era la furia, nadie sabe por dónde está la amenaza.

Los libros escritos en la época de Felipe II, por su médico de cabecera, nos hace conocer los métodos utilizados para la prevención colectiva de la enfermedad, evitar entrar en ciudades y pueblos por personas procedentes de lugares infectados, se prohibió que cualquier persona que habría estado en Sevilla, Málaga, y otras ciudades entrase a Madrid por algún pretexto, ni que trajera ropa, ni hospedarla  en su casa con castigo de pena de muerte y confiscación de sus bienes. Con las diferencias que nos dan los siglos, hay similitud en las medidas.

Sobre el Cardenal Cisneros, si bien no fue contagiado, sufrió la consecuencia de la Peste por la pobreza que marcaría su trayectoria y su línea maestra como hombre de Iglesia y de Estado; en un momento de despoblamiento de los Conventos se recibía a quienes tomaban los hábitos aunque no fuera acompañado de una real fe religiosa, Cisneros reformó los Monasterios; y vio afectado su encuentro con el Rey Carlos, no pudo entrar a la ciudad donde el Rey se encontraba por las disposiciones preventivas, murió sin conocerlo.

El prof. Moreno concluyó reconociendo a la masa anonima de ciudadanos víctimas de las enfermedades, los familiares, los voluntarios en los hospitales, a todos los que dieron muestra de responsabilidad civica. Citando a Camus  “que hay en los hombres más cosas dignas de admiración que de desprecio“.