G20: Reunión Ministerial de Salud

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La declaración final de la Reunión ministerial de Salud propone medidas para reducir la obesidad infantil y aboga por un sistema de salud centrado en las personas. Además, destaca la importancia de tratar la desigualdad de género en el sector sanitario. 

La Reunión ministerial de Salud del G20 concluyó esta tarde con una declaración con propuestas concretas de políticas públicas sanitarias.
El documento, acordado en Mar del Plata por los delegados de países miembro e invitados, considera que la salud es una de las claves para el desarrollo sostenible y propone fortalecer los sistemas de salud, con una mención específica a la desigualdad de género. Además, sugiere acciones conjuntas para abordar problemáticas globales como el sobrepeso y la obesidad infantil, la resistencia antimicrobiana y la preparación de los países para epidemias, pandemias y desastres.
Con respecto a la malnutrición, uno de los ejes impulsados por la presidencia argentina del G20, la declaración reconoce que representa una “amenaza a la salud pública y al desarrollo” con evidente impacto económico. Para reducir el sobrepeso y la obesidad en niños, niñas y adolescentes, los ministros y altos funcionarios proponen garantizar “opciones de alimentación saludable a través de esfuerzos intersectoriales”.
En este sentido, promueven medidas como la reformulación de alimentos y el etiquetado nutricional, el consumo de tamaños de porciones adecuados y el incentivo a estilos de vida más saludables basados en dietas saludables.
A la vez, el documento aboga por el fortalecimiento de los sistemas de salud, fundamental para garantizar un “mejor acceso a una atención de la salud de calidad” y, de esta manera, “avanzar hacia la Cobertura Universal de Salud (CUS) y reducir la pobreza para el año 2030 de acuerdo con el contexto nacional”.
Los ministros y altos funcionarios participantes destacan, asimismo, la importancia de la “atención centrada en las personas” como una “clave para aumentar la calidad de los sistemas de provisión de atención de la salud”. Al respecto, insisten en una inversión que asegure la “formación continua del personal sanitario”.
La declaración dedica un apartado especial al rol de la mujer, al expresar que “se deben tomar acciones para cerrar las persistentes brechas de salud entre mujeres y hombres”,  lo que incluye “un mejor acceso a una atención de la salud de calidad, así como una participación más equitativa de la fuerza de trabajo en el sector de la salud”. En este orden, llama a permitir que las mujeres participen “en pie de igualdad en los procesos de gobernanza y toma de decisiones en el sector de la salud”.
La respuesta de los sistemas de salud frente a las crisis y pandemias aparece como otro de los puntos destacados de la declaración. “Las emergencias sanitarias plantean graves riesgos para la salud mundial, así como para la economía, la estabilidad social y el desarrollo, que no pueden ser abordados por un solo país y requieren una respuesta mundial coordinada”, explica. Para ello, los altos funcionarios proponen “esfuerzos de preparación multisectoriales para crear y sostener las capacidades nacionales antes de que se produzca una emergencia”.
Con respecto a la resistencia antimicrobiana, el documento subraya el trabajo realizado por el área de trabajo de Agricultura del G20 y pide el tema de forma colaborativa e involucrar a distintos sectores de la industria.
Los ministros, en concreto, apoyan las iniciativas destinadas al “aumento del nivel de concientización en el uso y eliminación prudente y responsable de antimicrobianos de todos los profesionales de la salud, veterinarios, agricultores y productores de alimentos, así como del público en general”.

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