Creative Economy 2030. La economía creativa 2030

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Ayer, 5 de septiembre, promovido por el Asean Development Bank, se presentó el libro “Creative Economy 2030” dirigido al  Grupo de los 20 G20 y para todos, la señal es revitalizar la economía creativa, facilitada por el mercado digital. Un interesante libro con un enfoque especial en Indonesia como potencia de la economía creativa global, presidente del G20 en 2022 y presidente de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) en 2023.

La economía creativa se elevó a nivel mundial en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) en 2004, son “las actividades económicas basadas en el conocimiento sobre las cuales se basan las industrias” (U20 2020). La UNCTAD clasificó las industrias creativas en siete categorías distintas:
Artes y manualidades; audiovisual; diseño; nuevos medios de comunicación; las artes escénicas; publicación; y artes visuales.
En 2019, en la 74ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), se declaró el año 2021 el Año Internacional de la Economía Creativa para el Desarrollo Sostenible. Indonesia fue el patrocinador de la propuesta, que fue presentada por un grupo de países, entre ellos Australia, India, Indonesia, Mongolia, Filipinas, la República Popular China y Tailandia. La presidencia del G20 de Arabia Saudita en 2020 fue la primera en reconocer el valor cultural de las industrias creativas como impulsores clave del desarrollo económico inclusivo y sostenible. Por primera vez, los ministros de cultura celebraron una reunión conjunta y se reconoció la creciente contribución de la cultura a la economía global. El Gobierno de Indonesia sugirió que las principales economías deberían centrarse en el sector de la economía creativa como catalizador para la recuperación económica mundial después de la pandemia, y estas recomendaciones fueron adoptadas por los líderes del G20 (Mawangi 2020).

Desde que Italia asumió la presidencia del G20 ha dado prioridad a la cultura como uno de los principales instrumentos para impulsar la recuperación mundial tras los efectos de la pandemia de COVID-19. Este objetivo obedece al compromiso asumido en la primera reunión de ministros de cultura del G7, celebrada en Florencia en 2017, de convertir estas reuniones ministeriales en un elemento de los principales foros internacionales.

También surgió un mensaje claro para los líderes del G20: la cultura tiene un poder transformador. Puede ayudar a regenerar las economías y las sociedades, promover los cambios de comportamiento necesarios para combatir el cambio climático y crear riqueza a través de las industrias creativas y el acceso digital al patrimonio cultural. Todo ello convierte a la cultura en un elemento indispensable para el resurgir de los países y los territorios tras la pandemia.

Los líderes del G20 lograron un consenso para trabajar hacia la creación de fuerzas para proteger el patrimonio cultural en peligro en zonas de crisis. La declaración se centró en (Asia-Europa Fundación 2021):
(i) protección y promoción de la cultura y los sectores creativos como “motores de regeneración y crecimiento sostenible y equilibrado”;
(ii) “protección del patrimonio cultural” contra riesgos, incluidos los desastres naturales, degradación y cambio climático, destrucción deliberada y saqueo, y tráfico ilícito de la Propiedad cultural;
(iii) promoción de la “transformación digital y tecnológica en los sectores cultural y creativo”;
(iv) “desarrollar capacidades a través de la capacitación y la educación” para abordar la complejidad de los desafíos mundiales y del sector cultural; y
(v) abordar el “cambio climático a través de la cultura”

Además, Prateek Kukreja, autor del artículo que citamos “Creative Economy and the Future of Work: A Case of G20 Nations“, que abre el volumen “Creative Economy 2030”,  señala que según un informe de 2016 de la UNESCO, la cultura y los bienes o servicios directamente asociados con la creatividad representan alrededor del 3% del producto interno bruto (PIB) y emplean a 29,5 millones de personas en todo el mundo (ISSC, IDS y UNESCO 2016). Es una industria en rápido crecimiento a un ritmo de casi el 10% anual en los países en desarrollo; si continúa a este paso podrá constituir hasta el 10 % del PIB mundial (UNCTAD 2021b). En consecuencia, el valor del mercado mundial de bienes creativos se duplicó de $208 mil millones en 2002 a $509 mil millones en 2015. La tasa de crecimiento de las exportaciones también ha sido bastante impresionante, con más del 7% entre 2002 y 2015 (Redazione 2021). Una contribución importante a este aumento en exportaciones fue por los estados miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), más la República Popular China (RPC), Japón y la República de Corea (ASEAN+3), que representan casi el 40% de exportaciones mundiales de bienes creativos (OCDE 2021).

Si bien las industrias creativas son un elemento clave en las exportaciones globales y el PIB, su relevancia dentro del G20 no se puede exagerar. Entre los 10 principales exportadores de bienes creativos del mundo, siete forman parte del G20, siendo China el mayor exportador, seguido de Estados Unidos y Francia.
Además, en países del G20, como la República Popular China, Francia, India, Italia, Turquía y el Reino Unido, los bienes creativos representan más del 5% de las exportaciones totales del país (OCDE 2021). Por un lado, el G20 contribuye significativamente al crecimiento del sector creativo a nivel mundial; por otro, el sector en sí mismo juega un papel clave en el crecimiento económico de varias naciones del G20.
La economía creativa se ve cada vez más como un recurso sin explotar no solo para abordar los problemas del crecimiento económico o el desempleo entre los jóvenes, sino también para actuar como un impulsor crítico de la construcción del capital humano y desarrollo sostenible (ONUDI 2013). Además de generar beneficios económicos, las industrias culturales y creativas apoyan el valor centrado en las personas, el desarrollo urbano sostenible y el desarrollo de la creatividad y la cultura.

Señala el autor que las industrias creativas pueden  redefinir el futuro del trabajo a nivel mundial y por ende podrían constituir un impulso en el proceso de recuperación.

Indonesia, ha creado incentivos para que las pequeñas y medianas empresas creativas muden a plataformas de comercio electrónico en tiempos de confinamiento (Buchoud et al. 2021). En 2018, Indonesia también acogió la Conferencia Mundial sobre Economía Creativa en Bali, donde participaron más de 50 países, y se discutieron los problemas y desafíos que enfrenta la economía creativa. La conferencia produjo un documento final, titulado “Agenda de Bali para la economía creativa”, que reconoció el gran potencial y contribuciones significativas del sector para impulsar el crecimiento económico, así como social y cultural desarrollo en el marco de la Cuarta Revolución Industrial (Buchoud et al. 2021).