Sigue…..
La transformación digital para aumentar la productividad
Los países de América Latina y el Caribe se han caracterizado por una brecha de productividad elevada y creciente en comparación con las economías desarrolladas. La revolución digital debería ser la fuerza que impulse el aumento de la productividad, en especial en el caso de las micro y pequeñas empresas que se están quedando rezagadas. Estas herramientas digitales están desencadenando innovaciones en los modelos de negocio y los sistemas de producción, la reorganización de los sectores económicos, nuevas dinámicas en el mundo del trabajo, la oferta de bienes y servicios inteligentes y nuevas condiciones de competitividad. Para sacar provecho de la revolución digital, son necesarias dimensiones indispensables y complementarias, como un ecosistema digital integral, infraestructuras adecuadas, entre ellas, la infraestructura de transporte, y competencias digitales generalizadas.
Una transformación digital que mejore el bienestar de todas las familias, los trabajadores y los estudiantes
La transformación digital influye en la calidad de vida, los mercados de trabajo y la educación. Debido a las medidas de confinamiento de la población, ha quedado patente que muchas actividades pueden realizarse por medios remotos aunque, pese a las considerables mejoras registradas en los últimos años, siguen existiendo carencias entre diferentes grupos socioeconómicos en materia de competencias y también disparidades en cuanto a acceso y uso. En el contexto de la pandemia, estas disparidades pueden aumentar, lo que acaba creando ganadores y perdedores. Por ejemplo, menos de la mitad de los latinoamericanos tenían suficiente experiencia en el uso de computadoras y herramientas digitales para tareas profesionales básicas, por lo que en realidad más de la mitad de la población de la región quedó excluida de las actividades a distancia.
En el mercado laboral, las nuevas tecnologías brindan oportunidades, pero también presentan desafíos. Dos de cada diez puestos de trabajo corren un alto riesgo de automatización en varios países de América Latina, mientras que otros cuatro podrían experimentar cambios importantes en las tareas que comportan. Pero también están surgiendo nuevas oportunidades laborales. En el caso de los trabajadores de las industrias en declive, son fundamentales las políticas de apoyo en la transición hacia nuevas oportunidades de trabajo.
Todos los segmentos de la población, y especialmente las mujeres, deben adquirir competencias digitales a una edad temprana y a lo largo de toda la vida. Entre los trabajadores con menores competencias, la proporción de mujeres sin experiencia informática es mayor que la de hombres. No basta con dotar a estudiantes y centros educativos desfavorecidos de un mayor acceso a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), pues también se necesitan programas que permitan a estudiantes y docentes adquirir las competencias adecuadas.
Las actuaciones en materia de políticas deben contribuir a agilizar la transformación digital, garantizando que favorezca la cohesión social y se transforme en un factor de impulso de un mayor bienestar.
Aprovechar la nueva era digital para transformar al Estado
Las tecnologías digitales pueden ayudar a restaurar la confianza en las instituciones públicas, al hacer que sean más creíbles, eficientes, inclusivas e innovadoras. Los ciudadanos confiarán más en los organismos públicos si estos adoptan políticas de gobierno abierto que promuevan una cultura de transparencia, acceso a la información y control sobre el uso de los fondos públicos por parte de la ciudadanía. Las instituciones pueden aumentar su eficiencia simplificando sistemas burocráticos complejos. La transformación digital de los gobiernos puede favorecer la consecución de servicios públicos más inclusivos, especialmente pertinentes en el contexto del Covid‑19, mediante políticas de datos abiertos y servicios de educación o salud por medios electrónicos, además de facilitar la interacción con grupos de interés y la participación ciudadana en la toma de decisiones. La transformación digital será útil para llegar a los segmentos más desfavorecidos de la sociedad. Por último, las herramientas digitales pueden ayudar a las administraciones a usar nuevas fuentes de datos y ser más innovadoras en la forma de abordar las políticas públicas, lo cual mejorará en último término los procesos de formulación de políticas.
En América Latina y el Caribe, los ámbitos de política relacionados con el acceso y uso de tecnologías digitales, infraestructura de comunicaciones y futuro del trabajo se encuentran actualmente más integrados en los planes nacionales de desarrollo que ningún otro campo. La transformación digital abarca una serie de políticas públicas que deben incluirse en los planes nacionales de desarrollo mediante un planteamiento coordinado, con una vinculación directa a agendas digitales. Por último, las nuevas herramientas digitales pueden contribuir a optimizar la formulación, adopción y seguimiento de estas estrategias de desarrollo.
Cooperación internacional para sacar el máximo partido a la transformación digital
Puesto que la transformación digital plantea desafíos y oportunidades que transcienden las fronteras nacionales, más aún desde el inicio de la crisis del Covid‑19, resulta fundamental que América Latina y el Caribe coordine sus políticas digitales en el plano internacional. La región puede verse favorecida por alianzas internacionales e innovadoras, si estas promueven y facilitan procesos auspiciados en el ámbito nacional y sitúan a los países en pie de igualdad para intercambiar conocimientos sobre políticas de inclusión digital que garanticen competencias digitales para todos. También deberían aprovechar las capacidades existentes y crear otras nuevas que estimulen reformas nacionales e internacionales.
La creación de un mercado digital regional podría ayudar a América Latina y el Caribe a sacar provecho a su potencial digital. Los países de la región han de seguir integrando iniciativas de cooperación regional como eLAC e intercambiar experiencias con otras regiones. América Latina y el Caribe está aprendiendo de las experiencias de otras regiones, en particular del Mercado Único Digital de la UE, cuyo objetivo es incluir a los ciudadanos y sus derechos en la era digital, y reforzar las actividades empresariales.
La cooperación multilateral jamás había sido tan importante. Por ejemplo, las dificultades que plantea la digitalización de la economía en materia fiscal exigen la coordinación internacional de los diferentes países. Así, América Latina y el Caribe puede beneficiarse en gran medida de una mayor cooperación en esta materia, tanto dentro de la propia región como con otras jurisdicciones. La región deberá desempeñar un papel activo en el debate internacional, en pie de igualdad, para alcanzar un consenso y también soluciones mediante una cooperación multilateral eficaz respecto a los temas relacionados con la tributación de la digitalización de la economía.
Fuente: https://www.oecd.org/dev/Perspectivas-economicas-America-Latina-2020-Resumen.pdf







