¿En qué mundo vivimos?

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¿En qué mundo viven? fue la pregunta que el AR/VP Josep Borrell formuló a los diputados en el hemiciclo del Parlamento europeo cuando le recriminaron (octubre ’20) no haber sido informados de la visita relámpago a Venezuela para negociar, fracasando, las irregulares elecciones de Maduro. Borrell enfrentó a todos con la actitud de quién sabe “cómo hacer las cosas”.

En esta oportunidad, Borrell se ocupó de hacer saber a los cuatro vientos que llegaría a Rusia, que se encontraría con Levrov el 4 de febrero, que se quedaría dos días en Moscú. Uno de los puntos de su agenda “el envenenamiento, detención y arresto del político opositor Alexei Navalny …..y los derechos humanos en Rusia…..”. 

El 2 de febrero, luego del regreso a Rusia e inmediata detención de Alexei Navalny, la justicia rusa lo condenó a una pena de tres años y medio de cárcel por incumplir los términos de su libertad condicional. El incumplimiento se debió a su período de internamiento en Alemania luego de haber sido envenenado. Las protestas en Rusia se multiplicaron, también las detenciones. Por otro lado, el mismo 4 de febrero, de manera repentina murió Sergey Maximishin, el médico que ofreció los primeros cuidados a Navalny en agosto 2020, fecha del envenenamiento.

Ante una situación tan crítica ¿no era mejor cancelar/postergar la visita?. No. Josep Borrel fue adelante.

Lo recibió un desafiante, agresivo, áspero, Lovrov, quien defiende el imperio de Putin con 21 años al poder. En realidad, este imperio está dando muestras de resquebrajamiento, sin ser aún jefe de la oposición, Navalny debe ser callado. A pesar de que Putin haya creado a su alrededor grupos de poder con Oligarcas de Estado como Sergej Lavrov, Ministro de Exteriores y también Privados, en su interior algo está fallando y se refleja en las múltiples protestas. La generación de las redes (-40 años), son los protagonistas.

Sin embargo, el Imperio de Putin ha perdido territorios, un ejemplo Ucrania con su capital Kiev y los acuerdos suscritos con la Unión europea, Rusia recuperó Crimea, razón por la cual ha recibido sanciones de parte de la Unión europea. Por otro lado, su necesaria alianza con China refuerza a ambos frente a los Estados Unidos. Además, Rusia ahora limita con Italia desde que se ha establecido en Libia, por lo tanto limita con la Unión europea. 

Lo mas álgido llega en la Conferencia de prensa donde, muy bien orquestado, el periodista de la Agencia rusa Sputnik hace un “discurso-pregunta” sobre los derechos humanos en Letonia por la detención de seis periodistas rusos y acto seguido pregunta sobre la reciente reunión Unión europea – Cuba y cómo podía reducirse la tensión entre La Habana con Washington. Borrell, habría podido no responder, pero respondió “pisando el palito” dijo “Usted sabe que la Unión Europea rechaza el embargo de Estados Unidos a Cuba y lo seguimos expresando también frente a la nueva administración de Estados Unidos…… esperamos que la administración de Estados Unidos revise su posición con respecto a Cuba”. Mejor banquete no pudo haber ofrecido Borrell a Lavrov quien acusó a la Unión europea de hipocresía, denunciando sus sanciones impuestas a Rusia por la anexión de Crimea definiéndolas “restricciones unilaterales e ilegítimas … impuestas con falsos pretextos”, resaltando la buena relación de la UE con Cuba, calificándola de “un ejemplo bastante positivo que aquí debemos usar el sentido común, que debemos evitar presiones ilegítimas y unilaterales en vez de utilizar embargos, bloqueos”.

La humillación continuó, Lavrov crecía de tamaño y Borrell se encogía, agregando “solo podríamos trabajar con nuestros socios a través del diálogo, sin utilizar ningún ultimátum, castigos y acciones unilaterales que castiguen a quienes quieren desarrollar relaciones normales imponiendo restricciones extraterritoriales: esos son métodos y herramientas del pasado colonial. Debo decir que la Unión Europea empieza a usar estos instrumentos que fueron inventados por Estados Unidos, lo cual es malo”.

Lavrov ganó más tribuna cuando expresó su deseo que en la próxima reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, que cuenta con el aval de Macron, fuera “importante comprender qué mundo estamos tratando de construir, un mundo multipolar que realmente garantizará la igualdad de todos los actores, incluida la Unión Europea, o un mundo multipolar, multilateral solo por su nombre”. Prosiguió “nos estamos acostumbrando al hecho de que la Unión Europea está tratando de imponer restricciones unilaterales, restricciones ilegítimas y partimos de la suposición en esta etapa de que la Unión Europea es un socio poco confiable”, esperando que en la Cumbre del Consejo europeo de marzo se tomen otras decisiones.

Confirmando que fueron otros quienes hicieron el juego, la cadena Telesur fundada por Chávez, la cual transmite desde Venezuela para Cuba y aliados publicó, “Borrell se une a Lavrov y pide retirar a Cuba de los países patrocinadores del terrorismo, tras su inclusión por Trump…….Josep Borrell, lamentó este viernes que el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, incluyese a Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo y llamó a la nueva administración de Joe Biden a revertir esta decisión”.

Algo falló en la actitud de defensa de los intereses de la Unión europea ante Rusia, lo mismo que ha fallado con Venezuela que no encuentra solución, así como el avanzar de Cuba que prácticamente se ha legitimado en su sistema ante Latinoamérica y ante el mundo, con un relativismo sin precedentes. Habrá que preguntarle ¿en qué mundo vivimos AR/VP Borrell?.