Desde Bergamo, el Alcalde Giorgio Gori

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Giorgio Gori, oriundo de Bergamo, inicio su carrera laboral en la Comunicación, fue Director de uno de los canales de Berlusconi. Desde 2011 es miembro del Partido Democrático facción renziana donde inició una carrera política que lo ha llevado a ocupar la Alcaldía de Bergamo.

Esta enfrentando una situación única en Europa, los belgas han definido la Lombardia como el “Cementerio de Europa”.  Lo encontramos por streaming desde la Prensa Extranjera de Italia, recordamos el ahora lejano 11 de febrero de 2020, cuando la ciudad de Bergamo, alarmada por el Covid-19, rechazaba a los chinos residentes y sus “Chifas”.  Gori junto a su Junta Municipal cenó en uno de ellos, un gesto de solidaridad invocando a la ciudadania a “no tener temor” y “evitar los prejuicios”.

En esa fecha, ya se habían detectado pulmonías que no fueron relacionadas al Covid-19, en esos días, el 19 de febrero con 45.792 asistentes se realiza la partida de futbol Atalanta-Valencia en el Estadio de San Siro en Milán. Todos se mueven, se propaga el contagio, Bergamo, tiene más de 1 millón de habitantes, desde hace una decena de años ha adquirido un gran relance económico, reactivó con éxito un aeropuerto abandonado Orio Al Serio, hoy aeropuerto internacional.

El 23 de febrero Annalisa Malara, anestesióloga de Cremona, médico del hospital Codogno cambió la vida de todos los italianos con una idea loca: adivinar que Mattia, su coetáneo de 38 años,  había sido atacado por el coronavirus, él se convirtió en el paciente número 1 Covid-19. Acaba de ser dado de alta,  Mattia al salir del Hospital declaró que lo mejor de la vida es “respirar en autonomía”.

Giorgio Gori nos explica que ahora las calles y plazas de Bergamo están vacías, la población cumple rígidamente las disposiciones, todos usan las protecciones adecuadas. No obstante la excelencia del sistema sanitario lombardo, “es difícil la situación, ahora se habla de muchos muertos, ayer fueron 112 fallecidos en hospital, el número de los fallecidos en casa aún no lo sabemos, los ataúdes deben ir a otras provincias, el Ejercito italiano los lleva a la cremación, sin presencia de familiares. Cuando el enfermo entra al hospital, la familia pierde contacto”.

Bergamo acaba de ser declarada Zona Roja, luego de tantas peticiones, “finalmente ha sido establecida Zona Roja, el ejercito está presente también en la ciudad, una ciudad con dos focos de infección Val Seriana y Codogno.  No se tomaron las precauciones adecuadas por ello invoco a quienes se encuentran en el estadio inicial de hacerlo, sólo la cuarentena, la distancia social, puede combatir el virus”.

El nivel de mortalidad en Bergamo es de 1 a 4, “muchos están en sus casas, en las Casas de Ancianos, no obstante todo nuestro esfuerzo no es posible llevarlos al Hospital, las familias quieren tenerlos en casa para poder saludarles antes de morir…. esto es una dimensión más representativa de los que estamos viviendo”.

Los que llegan al hospital tiene ya síntomas declarados y graves “para los que se quedan en casa, son los Médicos de Familia quienes controlan la situación, estamos reforzando la red de oxígeno”.

Reconoce haber subvalorado la situación así como ahora lo hacen los holandeses, reconoce que debió haber dispuesto distancia entre las personas “nosotros lo hemos hecho en grados, quienes tiene ventaja con el retardo del virus, anticipen estas medidas.”

Están reforzando los Hospitales y la protección de los operadores y médicos, también de los Médicos de Base o de Familia, 140 de ellos se han enfermado porque no estaban protegidos, “fueron a la guerra sin armas, desarmados, todo el servicio sanitario se debilita, hemos llamado voluntarios, los neo-graduados, los médicos de estructuras privadas, a los pensionados. En pocos días tendremos un presidio más adecuado en los Hospitales con médicos especializados, han llegado médicos de Cuba, también 31 médicos de Rusia”.

Los migrantes que mueren no pueden regresar a sus países para el funeral, nadie puede disponer libremente de los restos de sus familiares, esperamos el regreso de las cenizas a los familiares de quienes han sido cremados en otras ciudades. Sobre el número de los migrantes contagiados no tengo precisa información, sé que hay enfermos y víctimas, así como que las personas de color son menos expuestas. Hemos verificado las solicitudes de asilo es mínimo el contagio entre ellos, se está realizando una investigación médica en este sentido”.

No se sabe hasta cuándo durará la emergencia “los números dicen que está bajando la velocidad de la epidemia, hay que ser cautos y con esperanza, van dos semanas enteras de lucha, cada día es más riguroso. No sé por cuánto tiempo podemos vivir en esta situación.”

Los contagios son muy rápidos, las Casas de Ancianos lo atestiguan, “se decidió que no entrase nadie pero el virus ya había entrado, esto vale para toda la Lombardia, donde han habido tantos fallecimientos”.

No obstante ser favorable a la disposición del presidente de la Región del Veneto, Zaia, de hacer el test a todos los ciudadanos, sostiene que en Bergamo “estamos en retardo, es útil al inicio de la difusión pero aquí se dice “i buoi sono fuori dalla stalla”, (es la leche derramada que ya no podemos recoger) podemos decir “sigue adelante” a quien ha superado la enfermedad.”

Agradeció la disponibilidad de Alemania, por haber acogido 8 infectados y recibirá otros mas así como a otros países que le han brindado su ayuda.

Sobre la decisión de no cerrar de inmediato las fábricas “paralizar las actividades productivas es muy difícil pero creo que hay sido el último peldaño, es importante hacerlo, es una decisión difícil que requiere coraje que no puede durar mucho porque el país se resiente”, explica que “hay sectores como el alimentario, el sanitario que no pueden cerrar, además de otras fabricas cuyos productos están inter-conectados a las grandes producciones.”  Recordemos que la producción alimentaria italiana en su mayoría es procesada. 

Finalizando la entrevista, Giorgio Gori agradeció “las muestras de positiva solidaridad que llegan a mi ciudad estoy sumergido en mensajes de personas que quieren ayudar de cualquier forma, regalar aparatos, mascarillas, prestar su trabajo voluntario. Un aspecto trágico de esta situación y un aspecto muy positivo.  Surgen tantos valores de fuerza, con sobriedad, una ciudad silenciosa que no se queja, apenas tendremos la posibilidad de trabajar lograremos ponerla en pie y remediaremos la emergencia, que, además de las dificultades y cosas que no han funcionado, surja esta imagen de los bergamascos, quienes han vivido la dificultad más grave desde el final de la guerra hasta ahora”.

El día de la entrevista, 24 de marzo, Giorgio Gori, cumplía 60 años, nos dijo que prefería quedarse en el año 59 “hasta pasada esta emergencia”.

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