Escapar de la dependencia de los productos básicos

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En un reciente artículo, la UNCTAD, sostiene que se debe “ayudar a los países en desarrollo a escapar de la dependencia de los productos básicos”. Los productos básicos son los productos que sustentan el progreso material de nuestra sociedad, “desde los cereales en su mesa, el algodón de su camisa o el cobre y el litio en su teléfono inteligente, hasta el aceite y el gas que impulsan su vehículo”.

Cuando más del 60% de la mercancía que un país exporta está compuesta por productos básicos, en términos de valor, es un país dependiente de la mercancía. Esta dependencia es considerada mucho más que un adjetivo. Es un estado que a menudo se correlaciona con la vulnerabilidad y la pobreza. que no solo describe el presente de un país, sino que muy probablemente determinará su futuro.

Cuando la economía de un país no está diversificada y depende en gran medida de productos básicos, se pone a merced de los precios del mercado internacional, cuando estos bajan, el empleo, las exportaciones y los ingresos del gobierno sufren. Lo convierte en un país vulnerable. Para ello, se requiere alumbrar esos ciclos de subdesarrollo.  

Del análisis realizado por la UNCTAD, destacan dos hechos principales:

  1. La dependencia de los productos básicos es principalmente un fenómeno de un país en desarrollo.
  2. Es persistente. Una vez que un país está en este estado, es difícil romper las cadenas de esta dependencia.

Alrededor del 54% de todos los países, o 102 de 189, dependen de los productos básicos. El 13% de los países desarrollados, se encuentran en esa situación, estos son: Australia, Nueva Zelanda y Noruega. El porcentaje aumenta, hasta llegar  al 64% para los países en desarrollo, y es aún mayor, en un 85%, para los países menos desarrollados del mundo. La concentración de las exportaciones de productos primarios está vinculada al subdesarrollo; cuanto mayor es la dependencia, menor es el desarrollo del país, medido por su PIB per cápita.

Hay situaciones extremas, comprende la realidad de 35 países en el mundo donde más del 90% de sus exportaciones son productos básicos, estos son: Angola, Irak, Chad, Guinea-Bissau y Nigeria.

Como reitera la UNCTAD, el problema no es la dependencia en sí, sino la vulnerabilidad que conlleva. Es historia reciente, luego de alcanzar un pico alto de precios entre 2008 y 2010, los precios bajaron entre 2013 y 2017. Generaron desaceleración económica y recesión. Aumentaron su deuda pública que en algunos casos se tradujo en deuda externa. Se genera el círculo vicioso.

Las incongruencias del comercio internacional salen a la luz, cuando los precios bajan, se aumenta la producción por un aumento equivalente a una suma irrisoria, creando erosión en el terreno además de un desgaste humano. Entra en tela de juicio la gestión gubernamental y la importancia que éste da en estimular el valor agregado a los productos. En el sector agrícola, el caso de Brasil y Colombia es notable.

Los casos de éxito deben ser replicados, la respuesta es la diversificación de la economía y aumentar el valor de las exportaciones. No obstante sean conceptos conocidos y poco actuados, un estímulo al cambio y una postura critica de parte de la ciudadania podrá encontrar respuesta encontrándonos frente al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Fuente: UNCTAD. Pamela Coke-Hamilton, Director, Division on International Trade and Commodities (UNCTAD)

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