¡Feliz día Europa!

0
158

¡Feliz día Europa! más allá de las guerras, divisiones y bajos sentimientos que tenemos los seres humanos, es grato comprobar que un proyecto voluntario de construcción sigue adelante. La mayoría de sus ciudadanos están convencidos que es el mejor proyecto de convivencia y desarrollo que se ha creado en el mundo por voluntad de hombres y mujeres europeos.

Si antes, hace sólo unos meses, los países soberanistas hablaban de irse de la Unión europea, ahora nadie lo menciona, es más, desean participar para lograr un cambio. Para lograrlo, se discutirá, se estudiará, se decidirá en conjunto, ninguno prevalece sobre los otros. Esa es la efectiva y real democracia que hace grande esta idea de los Padres fundadores de seis países: Alemania, Francia, Bélgica, Luxemburgo, Holanda, Italia, quienes, ante el desastre de la guerra entendieron que sólo trabajando juntos y negociando con un objetivo de bien común podían lograr el desarrollo y salir de la pobreza extrema en la que los dejó las guerras, que bien sabemos, a nada conducen.

No se debe esconder el soberanismo, un deseo de recuperación de autonomía que ronda en Europa, existe en Italia, ante las dificultades, se busca al hombre fuerte, al jefe supremo al añorado, para algunos, el modelo es Mussolini. Es más simple encargar a un hombre sólo el comando que poner en práctica la discusión, la negociación, el razonamiento para lograr el bien común.

En Lima, tuve conocimiento que el Colegio Antonio Raimondi, antes de hacer cantar a los niños el himno de Italia, les hacen cantar el himno de Mussolini, “Facceta nera”. En Milán, el taxista, joven italiano quien hizo un recorrido el doble para llegar a mi casa, no obstante mi insistencia para tomar otra ruta, él tenía el comando, me explicó que “lo mejor era Mussolini, porque fue el mejor periodo económico que vivió Italia, cuyo único error fue alearse con Hitler”. Ciertamente, es más simple delegar que construir en conjunto, es más fácil no entender que el sistema administrativo italiano es tan complicado que ningún gobierno de turno lo toca, que las divisiones dentro de la casa deben convertirse en un único frente fuera de las fronteras no una posibilidad para denigrar al contrincante y perder fuerza internacional, como se ha visto en la Unión europea. Existen muchos ejemplos, el aceite de oliva, por ejemplo. Por las divisiones entre los diferentes Consorcios italianos han preferido ceder la primacía a los españoles, que han visto en la Unión europea “la nueva América”, y saben usar bien los fondos estructurales que pierde Italia, los españoles se presentan unidos aunque en casa estén divididos. Una visión pragmática con visión país y económicamente rentable.

El soberanismo, es una gran debilidad para hacer frente a los problemas que solicita la vida internacional, el caso de Reino Unido es una telenovela sin fin, cansa, apasiona y todos ruegan que termine pronto. Participarán en las elecciones europeas pero no se sabe si asumirán el mandato parlamentario, una dura prueba para los textos legales europeos que hasta ahora resisten al desorden y a las pasiones. También ahí, en la vieja tierra de William Shakespeare, luchas internas de división han hecho perder la brújula de trabajar juntos por el bienestar del país en una sólida Europa. No obstante, ¡Feliz día Europa! 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here