El consenso es la búsqueda de la estabilidad de las fronteras como un medio de asegurar la paz y armonía internacional

Bolivia presentó su caso a la Asamblea de la Sociedad de las Naciones y, lamentablemente para ella, con los mismos argumentos que rechazaron Wilson, George, Clemenceau  y Adorno. Es decir que habían tenido un pasado mejor y que potencias agresoras como Chile (no mencionaron a Brasil) le habían arrebatado territorios. Era, entonces, una situación injusta que había que corregir.

Como era de suponer la Asamblea de la Sociedad de las Naciones rechazó la petición boliviana. De haberla acogido, cualquiera de los estados que se sentían agraviados por la Conferencia de París, habrían presentado su caso a la Asamblea  y los tratados de límites que pusieron fin a la Primera Guerra Mundial habrían quedado en el aire.

El respeto a los tratados es la base de la paz mundial.

De ahí la debilidad del revisionismo boliviano.

La Asamblea de la Organización de Estados Americanos ( OEA) de 1979

En  1979 se efectuó la Asamblea General de la OEA en La Paz, Bolivia.

Por única vez se obtuvo un acuerdo  de un organismo internacional que presionaba a Chile para dar solución a las peticiones bolivianas.

En ese caso concurrieron tres elementos que difícilmente se repitan:

  • En primer lugar Bolivia, dueña de una gran inestabilidad y de numerosos golpes de estado militares, tenía a Lidia Gueiler  como Presidenta. Es decir una autoridad civil y, además, mujer. Había que apoyarla para abrir  paso a la democracia en ese país.
  • En segundo lugar en Chile existía un gobierno militar, presidido por el general Augusto Pinochet, que se había ganado una imagen de buen  manejo de la economía pero a costa de violaciones graves de los derechos humanos.
  • Pinochet tenía la enemistad cerrada de las agrupaciones de izquierda y centro de América y de Europa. Es interesante señalar que los otros regímenes castrenses de América  del Sur, como Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Perú, Paraguay y Uruguay, no tuvieron el mismo grado de rechazo, pese a que también aplicaron medidas de fuerza, a veces superiores al caso chileno.  Es así que sólo Pinochet tuvo reiteradas condenas de la Asamblea de las Naciones Unidas por violación a los derechos humanos.

En La Paz, entonces, en 1979 chocaban Lidia Gueiler y Pinochet. Una clara diferencia en simpatías y rechazos internacionales.

En tercer lugar el Presidente de EEUU era Jimmy Carter, el más acendrado impulsor de la democracia y de los derechos humanos que ha ocupado la Casa Blanca. Y no hacía falta ser pitonisa para adivinar hacia qué lado se inclinarían las simpatías y rechazos de Carter quien, además, tenía el recuerdo del asesinato del Ex Canciller Orlando Letelier en el centro de Washington D.C,

A mí me informaron diplomáticos chilenos que la delegación de EEUU fue la gran impulsora del acuerdo que benefició a  la diplomacia paceña.

Terminada la Asamblea se produjo un golpe militar que depuso a la Presidenta Gueiler. Los delegados abandonaron La Paz, escoltados por tanquetas.

Como consecuencia Bolivia nunca más ha tenido respaldo a sus planteamientos revisionistas.

Menos ahora que Chile goza de una alta imagen internacional, gran respaldo en Europa, América y, por supuesto Estados Unidos.

En estas condiciones, descartadas las actitudes derivadas de la simpatía o el rechazo, se vuelve a las tendencias globales: respeto a los tratados y rechazo a los revisionismos.

De ahí que en las Conferencias se tiende a repetir un ritual: El Presidente boliviano acusa a Chile de expansivo y prepotente y pide la revisión de un tratado injusto. El chileno responde con firmeza diciendo que no está dispuesto a desmembrar a su país y que los tratados deben respetarse. Los delegados de otros países escuchan en silencio y se aprueba, finalmente, una recomendación expresando que se trata de un problema bilateral (de Bolivia y Chile, de nadie más) e insta a que las partes busquen acuerdos pacíficos .

Como dato anecdótico conviene señalar que estos debates enérgicos de los Presidentes suben su popularidad en sus patrias de origen.

Pero repetimos. Se trata de un ritual de desenlace conocido: Bolivia no tiene asidero legal para su política revisionista. El mundo marcha en dirección contraria: mantener y consolidar las fronteras existentes como un medio de evitar nuevas matanzas. No es un juicio moral. Es pragmatismo puro, la política del mal menor.

La diferencia entre Bolivia y Perú

En 1932 el Presidente Salamanca, de Bolivia, convencido de la superioridad bélica de su país, ordenó desalojar unos fortines paraguayos en El Chaco. Se inició una guerra  desastrosa para las armas bolivianas y La Paz finalmente perdió más territorios, cerrando la posibilidad  de un acceso directo a los ríos que desembocan en Buenos Aires.

La consecuencia fue una renovada campaña para obtener la salida al mar en el Océano Pacífico.

Perú sostuvo en la primera mitad del siglo XX un conflicto armado con Colombia, por la zona amazónica de Leticia, que culminó en un acuerdo negociado. En 1941 tuvo una guerra victoriosa con Ecuador que le confirió más de 300.000 kilómetros cuadrados de la Amazonía. Ello culminó con el Tratado de Río de Janeiro de 1942 y cuyos garantes fueron Argentina, Brasil, EEUU y Chile.

Como consecuencia Perú se convirtió, al igual que Chile, en un firme defensor del respeto a los tratados, postura diametralmente  distinta a la de Bolivia.

Ecuador sostuvo la nulidad del Tratado de Río de Janeiro, basándose en una diferencia de interpretación sobre el trazado de la frontera, en una de sus partes. Es decir adoptó una postura similar a la de Bolivia.

En dos ocasiones en Paquesha (1981) y Cenepa (1995)  hubo choques armados entre militares ecuatorianos y peruanos en las áreas  amazónicas. En el último caso, el brillante desempeño del ejército y de la Fuerza Aérea, introdujo un factor de orgullo patriótico en Ecuador y la sensación que se habían cobrado de la derrotas anteriores .A ello se sumó la presión de los garantes del Tratado de 1942 y se selló un acuerdo definitivo de fronteras.

Con ello Bolivia queda aislada en el continente americano, en su postura revisionista.

Argentina y Las Malvinas

Las autoridades de La Paz han argumentado en las conferencias internacionales que la situación de Argentina y Las Malvinas es similar a sus reclamos frente a Chile.

El panorama no es el mismo.

Bolivia suscribió un tratado de límites en 1904, en forma pacífica y ratificado por su Parlamento.

Argentina jamás ha reconocido la soberanía británica sobre las Malvinas y nunca ha  firmado un tratado  sobre esta materia con el Reino Unido.

En consecuencia, las situaciones de Bolivia con Chile y de Argentina con Gran Bretaña son radicalmente distintas.

Otra vez La Haya

El Presidente Evo Morales, tal vez convencido que por la vía  de las negociaciones con Chile nunca pueda alcanzar una salida al mar, apostó el todo por el todo  recurriendo a la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Ello implica que el resultado de la CIJ es definitivo. Si  rechaza la demanda boliviana implica que se cierra todo intento paceño de llegar al Pacífico. Y si concede algo, Chile tiene que acatar. Es el fin de toda posible negociación futura.

Para el caso de Chile, cualquiera que sea el resultado, implica el fin de un proceso de fijación de fronteras con sus vecinos que se inicia en los tratados de 1881 (Argentina), 1883 (Perú)  y 1884 (Tregua con Bolivia)

Han pasado décadas y finalmente los límites marítimos y terrestres con Perú y Argentina están claramente delimitados. Con Bolivia el fallo de CIJ cerrará todo posible reclamo posterior y las divergencias con Chile se terminan.

En otras palabras una larga etapa de nuestra política exterior basada en las delimitaciones con los vecinos con sus consecuentes amenazas de guerra, llega a su término.

Ahora comienza otra etapa marcada  fundamentalmente por los desafíos que ofrece para un país mediano un mundo cada vez más globalizado.

Las argumentaciones de Chile se basan en la existencia de tratados de límites aprobados, incluso, por los Parlamentos de ambas partes. Su desconocimiento abriría un forado a todo el sistema internacional que sustenta la estabilidad de las fronteras a la existencia de documentos jurídicos, De aceptar la CIJ en todo o parte los argumentos bolivianos  el ordenamiento mundial se viene abajo y los mexicanos podrían solicitar la devolución de California, los chinos revisar la frontera con Rusia e India avanzar en las Himalayas, entre cientos de casos.

La argumentación boliviana va a señalar que el status quo no es equitativo ya que Chile es el gran beneficiario y que en varias oportunidades se han llevado a cabo conversaciones con el asentimiento de Santiago para dar una zona marina, con soberanía.

Ya en  el fallo con Perú la CIJ trajo sorpresas.

Hay, pues, que estar preparados para las consideraciones políticas y de equidad de la Corte.

La confrontación judicial es, entonces, estabilidad de las fronteras  y garantías al sistema internacional o atención a los supuestos agravios recibidos por un país, con la firma de un tratado después de una guerra.

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